En un encuentro organizado por Blackboard, una de las plataformas educativas líder a nivel mundial, se analizaron las tendencias educativas y se subrayó la necesidad de producir contenidos de calidad para lograr mayor eficacia en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Con la participación de representantes de universidades de América Latina, el Caribe y Estados Unidos, asistieron por Argentina representantes de la Universidad de Morón, que expusieron su caso y algunos aprendizajes para otras instituciones que están atravesando el proceso de cambio.

Debido al gran impulso generado por el contexto sanitario global, las entidades educativas tuvieron que implementar procesos de transformación y rediseño hacia la virtualidad para poder sostener, e incluso potenciar, el aprendizaje de sus alumnos. Las razones para invertir en el desarrollo de contenidos de calidad son múltiples y se corresponden con tendencias a nivel mundial. Es importante entender que, cuando se habla de desarrollo de contenido, se hace referencia a la materia prima principal que nutre la experiencia de aprendizaje.

El contenido es el componente central del proceso de enseñanza y se traduce en la narrativa teórica, las actividades prácticas, las evaluaciones y la experiencia integral del estudiante. Actualmente, la virtualidad es una realidad en el ámbito de la educación superior, por lo que existe una mayor presión para profundizar el camino hacia la transformación digital y es precisamente esa la razón principal para invertir en este proceso, pero no la única. En la reunión, se repasaron cinco motivos por los cuales las entidades educativas eligen invertir en la generación de contenidos de calidad:

1. Cambios en el futuro del trabajo: el conocimiento y la habilidad para utilizar dispositivos digitales y herramientas virtuales pasaron a ser fundamentales como competencias esperadas de los futuros profesionales. Las aptitudes que los estudiantes desarrollan estudiando en línea son similares a las que van a tener que poner en práctica en el ámbito laboral, en un mundo que cada vez integra más lo remoto. Las tendencias que se venían delineando hace años, se materializaron rápidamente con la propagación del COVID-19 y hoy se visualiza un futuro híbrido entre presencialidad y virtualidad en el mundo del trabajo.

2. Acceso a la tecnología: ahora, a través de dispositivos móviles y sin la necesidad de contar con tecnologías de avanzada -como simuladores o realidad virtual-, se pueden diseñar experiencias de aprendizaje más ricas y fomentar una mayor interacción entre docentes y estudiantes.

3. Aumento de opciones para estudiantes: la competencia de instituciones educativas ha crecido significativamente y, actualmente, los alumnos cuentan con un abanico de opciones que excede incluso el marco local y nacional. Esto se debe a la extensión del estudio en línea y a la incorporación de proveedores no tradicionales de cursos cortos y pasantías. Como consecuencia, las expectativas en cuanto a la experiencia de aprendizaje virtual son mucho mayores.

4. Cambios acelerados por el COVID-19: a partir de la pandemia, se comenzaron a visualizar cuestiones que la comunidad educativa venía anticipando en relación a la importancia de ofrecer una experiencia educativa virtual de calidad. Se comprobó que las universidades que ya contaban con sistemas tecnológicos fueron las que pudieron lograr una transición a la virtualidad menos dramática, en comparación con instituciones que no habían invertido en tecnología ni desarrollado procesos y contenidos educativos acordes a la educación remota.

En el debate organizado por Blackboard, se profundizó esta línea argumental ilustrando con casos de éxito de distintas universidades del continente, como la Universidad Gabriela Mistral de Chile, la Universidad del Caribe de República Dominicana y la North Dakota State University de Estados Unidos. Por Argentina, asistió el Dr. Pablo Navarro, Secretario General de la Universidad de Morón, quien contó la experiencia de la institución. 

«La Universidad de Morón es una universidad clásica, presencial, con 60 años de historia y 80 carreras. Como todas las universidades, tenía un departamento de Educación a Distancia que se ocupaba del dictado de algunas carreras bajo esa modalidad. La pandemia -sostuvo- nos obligó a repensarnos, a transformar lo clásico en algo nuevo, desconocido, pero siempre confiando en que las cosas se podían hacer mejor. Pusimos el foco en las virtudes, más que en las dificultades”.

Argentina cuenta con una gran oferta educativa pública, gratuita y de calidad, lo que representa una competencia que obliga a entidades educativas privadas a elevar el nivel para mantener su prestigio. 

“En 2020 -dijo Navarro- nos encontramos con el desafío de pasar a la virtualidad 80 carreras y buscamos aprovechar esa transición para convertirnos en una universidad de vanguardia. Para ello, profundizamos la inversión en tecnología y continuamos el proceso de incorporación de la plataforma Blackboard en todos los programas”

“En la Universidad de Morón, estamos convencidos de que no se trata simplemente de digitalizar contenido y documentos, sino que la clave es repensar el modelo para combinar ambas modalidades de enseñanza -tomando lo mejor de cada una- para dar forma a una tercera: un blend entre presencialidad y distancia. Resulta fundamental entender que la evolución hacia la nueva experiencia de aprendizaje supone profundizar la inversión en tecnología para desarrollar contenidos y procesos virtuales de la mayor calidad, que –en definitiva- nos aseguren un futuro sostenible para estudiantes, docentes e instituciones”, agregó.

Fuente: https://www.unimoron.edu.ar

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