Borges cumplió el martes ochenta y tres años. Para eludir el previsible asedio, pasó el día fuera de su departamento. De todas maneras, por las calles que recorrió, recibió el saludo de innumerables personas, acaso sus lectores. “Es muy generosa la gente, yo no los conozco, y no sé si me conocen de verdad. Acaso me parezco a un señor cuya fotografía vieron en una revista.”

“Es curioso –agrega-, una vez recorrí con Lugones toda la calle Florida. Nadie lo saludó, nadie conocía su rostro. Era más pudoroso. Ahora la televisión y las revistas deciden otra cosa.”
Sobre la mesa, dos libros. Las antologías políticas de Lugones y de Quevedo, con selección y prólogo de Borges. Acaban de llegarle algunos ejemplares de Madrid, adelantados a la remesa comercial.“No son mala visita para el día de su cumpleaños, ¿verdad?”“Dos hermosas visitas –responde-. Los veo y los siento como dos hermanos (¡a ellos, no pretendo lo que no me corresponde!), con sus esplendores y sus limitaciones.”En seguida nos muestra su nuevo bastón, que compró en Dublín. Es de espino (black thorn), no muy pesado, pero fuerte. Recuerda que un cuento de Joyce, al comienzo, menciona un bastón similar. “Fui a Dublín para el Congreso Internacional de Escritores que se celebró por el centenario de Joyce. Pero, al ir a Irlanda, fui a la vez a la tierra de Swift, de Wilde, de Yeats, de Moore, ¡y de Shaw! ¿Usted se acuerda en qué año se fue Shaw a Londres?”“Creo que en 1872; fue una de las invasiones más devastadoras que sufrió Inglaterra.”“Sí -responde-; y también de las más benéficas.”Le preguntamos si se acuerda de cuando cumplió ochenta (hace tres). No entiende la pregunta:
“Bueno, aunque tengamos alguna memoria, no nos permite retroceder tanto en un asunto tan personal. Nací en 1899, así me lo aseguraron, y así lo acepto. Es un acto de fe. Macedonio decía que hay un nacer para todo vivir.”Aclaramos la pregunta. “¡Ah, los ochenta! Fue como una lluvia cósmica. No, exagero. Digamos, como si la muralla china se me hubiese venido encima. Recuerdo que mi madre, que murió a los noventa y nueve, tenía terror de llegar a los cien.”“Pero, acotamos, ochenta y tres son menos que ochenta, ¿no?”“Claro, es lo mismo que setenta y siete. El prestigio del cero, que inventaron en la India y lo trajeron los árabes a Europa, intimida. Ahora, si llego, el camino a los noventa parece menos agobiante. Pero tengo que pasar los ochenta y cinco, que me amenazan con cierto escozor. También espero el regreso del cometa Halley, que observé en 1910.”Son las cinco y media de la tarde y Borges recuerda que media hora después debe viajar a La Plata, donde hablará de Lugones. También que el viernes clausurará el Mes de las Letras que auspicia LA NACIÓN.“Hablaré sobre Joyce, espero que me hagan preguntas. Por dos razones: un poco por comodidad, y más por curiosidad. ¡Qué curiosa aventura literaria, la suya! Ciertamente, no eligió el camino más fácil.”Tras una pausa, agrega: “Un buen procedimiento para lograr la fama literaria sería, tal vez, prometer siempre una obra maestra y no publicarla nunca”.
Su generosidad pone en nuestras manos la antología de Quevedo. Leemos en el prólogo:“Hace años yo compuse una parábola cuyo protagonista es un hombre que en una alta y larga pared que nada nos impide imaginar como indefinida y tal vez infinita se pone a dibujar el mundo. Va dibujando naves, anclas, torres, árboles, peces, pájaros, rostros, martillos, jazmines, espadas, máscaras, nubes y cadenas; cuando llega la hora de su muerte, advierte que esas diversas configuraciones componen, de manera imprevista, un rostro humano: el suyo. Tal es el caso de Quevedo, que no ha legado a nuestra memoria un personaje, a la manera de las muchedumbres de Balzac o de Dickens, pero sí una inconfundible imagen: la suya.”Borges, imagen y realidad, viaja hacia La Plata.(“BORGES, IMAGEN Y REALIDAD”, publicado en el diario LA NACIÓN, Buenos Aires, el 26 de agosto de 1982.)(Obtenido el artículo original adjunto, de los archivos sobre Borges de JORGE ALBERTO VIMO [1927-2015], sociólogo y periodista de arte y espectáculos.)Fuente: calivimo@hotmail.com y https://www.facebook.com/Juan.Carlos.Cali.Vimo/

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