De los 90 a hoy: la exministra Susana Decibe se despegó de Milei y apoyó la marcha universitaria

La política de ajuste sobre el sistema universitario impulsada por el gobierno de Javier Milei cosechó críticas desde un sector inesperado: el menemismo. Susana Decibe, quien fue ministra de Educación durante la presidencia de Carlos Menem —la figura política más elogiada por el actual mandatario—, cuestionó con dureza a la administración libertaria, celebró la masiva marcha ciudadana y se diferenció por completo de las medidas actuales.

En declaraciones radiales, Decibe trazó un paralelismo contundente: “El discurso que tiene Milei respecto de la ideología es el mismo de la dictadura, que pensaba que la universidad era el centro de la subversión”. Además, se encargó de marcar una profunda distancia entre el estilo de gestión de los años noventa y el de La Libertad Avanza, desestimando las comparaciones que suele hacer el propio Presidente.

“Milei no tiene nada que ver con Menem. Milei carece de capacidad política. Un político debe generar consensos y tratar de sumar, pero él destruye. Es como un niño que se enoja si no le dan el juguete o no le dicen que sí”, sentenció la exfuncionaria. Desde su perspectiva, el expresidente riojano era un “constructor de alianzas” que priorizaba la efectividad de las políticas por sobre los prejuicios ideológicos, permitiendo reformas transversales.

El apoyo a la marcha y el abandono del Estado

A pesar de haber sido una funcionaria muy cuestionada en la década de 1990 —una etapa atravesada por recortes al nivel superior y la transferencia de las escuelas a las provincias—, Decibe apoyó abiertamente la movilización del martes y reconoció sentirse “feliz” por la respuesta de la sociedad frente al desfinanciamiento público.

Según analizó, el actual jefe de Estado intentó eliminar la cartera educativa desde el primer día y, al no poder concretarlo, optó por paralizarla. “Anuló todas las posibilidades de acción, quita financiamiento y no cumple con las obligaciones de la ley”, detalló. Para la exministra, la crisis actual no responde a una búsqueda de eficiencia, sino a la convicción ideológica de “destruir el Estado”.

Frente a este escenario, Decibe cuestionó la pasividad del arco opositor y del Poder Legislativo. Lamentó que no haya una reacción firme del Congreso que le exija al Ejecutivo parar la mano y acatar las leyes vigentes, y exhortó a la sociedad a seguir expresando su descontento para revertir la situación.

Diálogos frustrados y educación básica a la deriva

La ex titular del Palacio Sarmiento también reveló que intentó acercar propuestas a las autoridades actuales, incluyendo al secretario de Educación, Carlos Torrendell, pero terminó desilusionada ante la inacción de la gestión.

En este sentido, alertó que el Gobierno nacional no solo asfixia a las universidades, sino que se retiró por completo de la educación básica. Recordó que, aunque las primarias y secundarias dependan de las provincias, la Nación tiene el deber indelegable de asistir a las escuelas más vulnerables, garantizar la infraestructura, compensar los salarios docentes y asegurar la calidad educativa. “No se hace nada. El Estado está desapareciendo”, diagnosticó.

A modo de cierre, Decibe trazó un pronóstico adverso para el futuro del Gobierno. Evaluó que los recientes recortes a las apuradas son un síntoma de la falta de recursos generada por las propias políticas libertarias, y puso en serias dudas la posibilidad de que Milei logre una reelección frente al impacto económico de su modelo.

Fuente: ahoraeducacion.com

Ahora Educación

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