Banderas, cánticos y carteles con consignas creativas e irónicas marcaron el pulso de la multitudinaria cuarta marcha federal universitaria en Buenos Aires. Con mensajes dirigidos al gobierno nacional exigiendo el respeto por el financiamiento del sector, una multitud transversal que incluyó desde estudiantes secundarios hasta autoridades académicas, familias y centrales obreras, se congregó para reclamar por el presupuesto operativo y salarial, y para visibilizar la dramática crisis que atraviesan los hospitales de la UBA.
Desde el mediodía, estudiantes de escuelas secundarias públicas y preuniversitarias —agrupados en la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB)— se concentraron en Plaza Houssay junto a docentes de la UBA (Aduba) y alumnos de facultades cercanas como Medicina y Exactas. La columna juvenil, estimada en unos 4 mil alumnos de 20 colegios, avanzó por la avenida Callao destacándose por su aceitada organización de seguridad conjunta con familias y docentes.
“El desfinanciamiento se nota en los recursos que faltan, pero sobre todo en el malestar de nuestros docentes, que tienen que tener más laburos y descansan menos. Estamos acá por ellos”, expresó Francisca, referente de la CEB. Por su parte, Facundo Tesler, de la Unión de Centros de Estudiantes Preuniversitarios (Uncep), apuntó contra el Ejecutivo por el impacto del ajuste en la educación y la salud, marchando a la par de un nuevo colectivo: las Familias Autoconvocadas.
El reclamo de las autoridades y la crisis sanitaria
A la cabeza de la movilización sobre Avenida de Mayo, detrás de una extensa bandera negra con la leyenda “Defendamos la UBA”, marcharon las autoridades de la universidad, representantes sindicales y directores de los hospitales escuela.
El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, lamentó la falta de canales de diálogo y calificó como una “provocación” los recientes recortes anunciados por el Gobierno en áreas de infraestructura e investigación. “Las auditorías que supuestamente faltan están en la página de la Auditoría General de la Nación. Acá lo que falta es cumplir la ley”, sentenció.
El ahogo presupuestario en el área de salud universitaria fue uno de los puntos más urgentes de la jornada. Marcelo Mela, director del Hospital de Clínicas, describió el clima interno de la institución con una sola palabra: tristeza. “Al hospital llega gente muy necesitada. Habernos formarnos para ayudar a esta gente y no poder hacerlo te genera mucha tristeza”, explicó.
Junto a él, Norberto Lafos (director del Instituto Lanari) y Roxana del Águila (directora del Instituto Roffo) graficaron la parálisis operativa del sistema. Aclararon que, si bien la recomposición salarial es vital, el problema actual radica en la imposibilidad de sostener el funcionamiento diario. “No tenemos plata para comprar lo más básico. No es una manera de decir: no hay gasas, no hay agujas, se reprograman o se suspenden las cirugías por falta de insumos”, advirtieron.
Mientras la multitud bloqueaba arterias principales como la Avenida Corrientes, el contraste entre la masividad de la protesta en las calles y los constantes reposteos del presidente Javier Milei en redes sociales no pasó desapercibido entre los manifestantes. El reclamo unificado exige que el Gobierno preste atención a la movilización ciudadana y brinde respuestas concretas frente al colapso del sistema científico y educativo nacional.



