Gabriela Leticia Diker, actual Secretaria de Evaluación e Información Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, sucederá a Adriana Victoria Puiggrós como Secretaria de Educación (virtual segunda en jerarquía de importancia en esa cartera), quien renunció a su cargo el pasado 12/8/20, informaron a www.ahoraeducacion.com diversas fuentes gubernamentales. 

Las desinteligencias entre el ministro referenciado en el albertismo (más precisamente en el sindicalista de los encargados de edificios, Víctor Santa María) y la pedagoga próxima a Cristina Fernández de Kirchner, empezaron «siendo políticas y después fueron personales», describió un viejo conocedor de los entuertos de palacio. 

«Entre la educación popular y la meritocracia, ganó la meritocracia», grafican algunos. «Entre Puiggrós y Trotta, ganó Trotta», contestan desde el entorno del ex-rector de la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación del Trabajo, quizás la única del país que no es nacional ni privada: es gremial).

Diker, de estrecha vinculación con el Instituto Patria cuyos archivos guardan varios papers de su autoría previos a las elecciones presidenciales de 2019, podría ser reemplazada por la actual sub-secretaria de Gestión Educativa y Calidad, María Verónica Piovani, también de cuño kirchnerista, quien durante la gestión ministerial de Alberto Sileoni estuvo a cargo del INFOD (Instituto Nacional de Formación Docente), aunque todavía esto no está confirmado. 

La pregunta central en estas horas, más allá de los rasgos de cada personalidad (adusto Trotta, verborrágica Puiggrós, por sintetizar), es ¿qué los diferencia?.

Muchos creen que la distribución presupuestaria de la cartera y la distintas visiones sobre la «continuidad pedagógica», así como el poder concentrado en pocas personas, son las causas principales de esta crisis político/educativa que, se espera, no tenga repercusión irremediable en momentos difíciles para el sistema de transmisión del conocimiento, desde que estalló la pandemia.

En el palacio, se sabe, los timbres responden básicamente a Trotta, su jefe de gabinete, el jujeño Matías Novoa Haidar; y el Secretario de Cooperación Educativa y Acciones Prioritarias, Pablo Gentili; la Sub-secretaria de Políticas de Cooperación Internacional, la mendocina María Cristina Perceval viajó a su provincia hace dos semanas y aún no regresó; mientras que la sub-secretaria de Planeamiento, Prospectiva e Innovación, Liliana Pascual, renunció. 

Para el matutino conservador La Nación, Puiggrós causó polémica en marzo/20 al asegurar en una entrevista periodística que analizaba «salirse del modelo de evaluaciones estandarizadas que se aplicaron durante el gobierno de Mauricio Macri»; en lo que la propia ex-Directora General de Cultura y Educación bonaerense considera «un elogio más que una crítica».

«Evaluar no es un elemento de la enseñanza, es un instrumento de control y de selección y está pensado desde una lógica empresarial. Lo que busca es reducir cantidad de alumnos, de docentes, desde una idea meritocrática”, afirmó. Sus palabras alimentaron la coherencia de sus críticas a aquellos exámenes «estandarizados» a nivel global, que preguntan lo mismo a un chico de Canadá y a otro de Burkina Faso, Haití o República Dominicana.

El portal de títulos efectistas Infobae dice que «en términos coloquiales, no estaban de acuerdo en nada con las políticas del ministerio; las diferencias eran profundas» aclara citando fuentes gremiales; recordando que Trotta tuvo que salir a enmendarle la plana a su segunda toda vez que ésta se acercaba a un micrófono, práctica que en esa cartera, desde diciembre/19, está con exclusividad a cargo del propio ministro.

Quienes frecuentan los pasillos del Sarmiento, que reemplazó con el apellido del ilustrísimo sanjuanino el nombre de Pizzurno en abril de 1990 durante la gestión ministerial de Antonio Francisco «Nino» Salonia, recuerdan que la gota que rebalsó el vaso fue hace casi dos semanas cuando durante una reunión del Consejo Federal de Educación (asamblea nacional de ministros del área), Trotta interrumpió a Puiggrós señalando que sus palabras había que tomarlas como «borrador».

Ayer (19/8/20) durante la hora y cuarenta y cinco minutos que Puiggrós habló con el jefe de gabinete, Santiago Cafiero, éste le transmitió su desazón por el alejamiento, reiterando que lo mismo le pasaba al Presidente Alberto Fernández, con quien compartía el deseo que ocupara otro cargo de importancia en el gobierno nacional. Es el mismo funcionario que la semana pasada intercedió, en nombre del Jefe del Estado, para que Puiggrós demorara su decisión.

Apenas salió de ese despacho, Puiggrós se enteró por radio que le habían aceptado la renuncia.

Puiggrós es licenciada en Ciencias de la Educación, doctora en Pedagogía y tiene una larga participación en la política argentina. Fue convencional Constituyente en 1994 y en 1997 asumió como diputada nacional como integrante del Frepaso para luego ocupar una banca por el Frente para la Victoria entre 2007 y 2015. Antes había sido directora General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires y, en 2001, secretaria de Estado para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Productiva.

Diker es Licenciada en Ciencias de la Educación (UBA) y Doctora en Educación, con énfasis en Historia de la Educación y la Pedagogía (Universidad del Valle, Colombia). Trabajó con Cecilia Braslavsky en FLACSO y en la UBA como docente. 

Diker dirigió la Fundación Centro de Estudios Multidisciplinarios (CEM), comandada por Graciela Frigerio, asesora principal de Trotta desde hace pocas semanas en el Palacio Sarmiento.

Fuente: www.ahoraeducacion.com

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