El impacto del desfinanciamiento en el sistema científico y educativo nacional comienza a reflejarse en las mediciones globales. Según la última edición del Center for World University Rankings (CWUR) correspondiente a 2026, las siete casas de estudios argentinas que lograron ingresar en el selecto grupo de las 2000 mejores del mundo perdieron posiciones respecto al año anterior, arrastradas principalmente por una fuerte caída en sus indicadores de investigación.
La UBA sigue líder a nivel local, pero baja en el tablero global La Universidad de Buenos Aires (UBA) se mantiene como la institución más destacada de Argentina y ocupa un valioso sexto lugar a nivel latinoamericano. Sin embargo, en la clasificación mundial descendió del puesto 409 al 423. Este retroceso generalizado se replica en el resto de las universidades nacionales públicas que integran la nómina.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) pasó del escalón 752 al 768, mientras que la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) bajó del 819 al 845. El grupo de representantes nacionales —donde no figura ninguna institución privada— se completa con las universidades de Rosario (puesto 1681), Litoral (1739), Cuyo (1829) y Mar del Plata (1891). La tendencia a la baja es sostenida y preocupante: mientras que en 2021 Argentina ostentaba diez universidades en el ranking, en 2024 la cifra había bajado a ocho y en la actualidad solo quedan siete.

El peso del desfinanciamiento científico La metodología del CWUR, que evalúa a más de 21 mil instituciones en 95 países, se diferencia de otros escalafones internacionales al no basarse en encuestas de percepción ni en datos entregados por las propias facultades, sino en métricas estrictamente objetivas. El 40% del puntaje total recae en la producción científica, incluyendo la cantidad de artículos, la publicación en revistas de alto impacto y las citas académicas. El 60% restante se divide entre la calidad educativa (25%), la inserción laboral de los egresados (25%) y las distinciones obtenidas por el cuerpo docente (10%).
Nadim Mahassen, presidente del CWUR, advirtió que el deterioro de las instituciones argentinas expone de manera cruda los años de financiamiento insuficiente y una profunda desvalorización de la ciencia como bien público. “No es solo un problema académico, sino nacional, porque la erosión del sistema de educación superior argentino socava el desarrollo científico, la innovación y el futuro de largo plazo del país”, sentenció la máxima autoridad de la entidad con sede en Emiratos Árabes Unidos.
El panorama regional y un cambio de mando internacional En América Latina, la Universidad de São Paulo (Brasil) se coronó como la líder indiscutida ubicándose en el puesto 119 a nivel mundial. Le siguen de cerca otras instituciones de enorme prestigio en la región como la UNAM de México (287), la Universidad Federal de Río de Janeiro (346), la Estadual de Campinas (379) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (421).
En la cima mundial, el podio permanece inalterable con un férreo dominio estadounidense y británico. Harvard ocupa el primer lugar por decimoquinto año consecutivo, escoltada por el MIT y Stanford. Las instituciones públicas de Cambridge y Oxford completan el top 5. No obstante, el mapa académico global evidencia un crecimiento exponencial y acelerado de China: impulsado por fuertes inyecciones de presupuesto en investigación superior, el gigante asiático logró ubicar a 360 de sus universidades en el top 2000, desplazando por primera vez a Estados Unidos, que contabilizó 313.


