La crisis económica en Argentina ya no se mide únicamente en los bolsillos, sino que está dejando una profunda huella en la salud mental de la población. Un reciente estudio elaborado por la consultora Sentimientos Públicos arroja un diagnóstico alarmante sobre el desgaste psicológico que genera la lucha diaria para llegar a fin de mes, combinando un severo achique del consumo con una preocupante falta de perspectivas a futuro.
Hernán Vanoli, director de la firma, advierte que el impacto de la gestión de Javier Milei se está procesando en el ámbito más íntimo de las personas. “Vemos una sociedad más medicada, más endeudada y con esperanzas muy bajas, donde predominan la depresión, la impotencia y la indiferencia”, explicó. Los números respaldan esta radiografía: durante el último año, el 45% de los encuestados tuvo que recortar gastos, un 40% contrajo deudas y un 15% debió recurrir a medicación psiquiátrica para lidiar con el malestar cotidiano.
Pesimismo generalizado y las boletas que más duelen
El optimismo es un bien escaso por estos días. Apenas un 12% de los consultados percibe que el país está mejorando. En tanto, las proyecciones personales son desalentadoras: más de la mitad cree que su capacidad de ahorro empeorará de cara al próximo año, y solo un 14% confía en que su situación particular repuntará en los meses venideros. Las pequeñas alegrías también quedaron relegadas, ya que menos del 8% pudo viajar o mejorar su vivienda.
A la hora de identificar los rubros que más castigan la economía familiar, el 58% señala los servicios básicos (luz, agua e internet) como el gasto más doloroso. Le sigue muy de cerca la compra de alimentos, con un 41%. Un escalón más abajo aparecen los impuestos locales (29%), el transporte y los combustibles (25%) y las prepagas (17%).
El correlato en las urnas: cambio de base y fuga de votos
Todo este combo de asfixia financiera y agotamiento mental tiene una traducción directa en el escenario político. Según Vanoli, el Gobierno “no logra ilusionar ni a un 15% de la población” y ha perdido el crédito entre los sectores que apostaban por la meritocracia. Ante la pregunta directa sobre si votarían a Javier Milei para un segundo mandato, el rechazo es contundente: un 73,5% asegura que no lo haría, frente a un 26,5% que mantendría su apoyo.
La consultora detectó una reconfiguración en la base de sustentación del oficialismo. Si bien conserva un fuerte anclaje entre los jóvenes de 18 a 28 años (36%) y en la zona núcleo agropecuaria (30%), su perfil de votante mutó: ahora es un sector de mayor poder adquisitivo, con fuerte presencia en la región minera del norte. Además, el apoyo se “des-masculinizó”, mostrando una proporción pareja entre hombres y mujeres.
Sin embargo, la sangría es notable. Milei perdió al 48% de sus votantes originales de primera vuelta y a la mitad de los que lo apoyaron provenientes del espacio de Patricia Bullrich. El rechazo se vuelve masivo en el AMBA (76%) y toca su techo en la franja etaria de 29 a 44 años, donde el 80% descarta volver a votarlo. Incluso dentro de su núcleo duro que lo acompañó desde el inicio, el panorama es sombrío: solo un tercio conserva la esperanza, mientras que un cuarto ya la perdió por completo y se prepara para lo peor.
Fuente: ahoraeducacion.com



