La relación entre la formación académica y las verdaderas necesidades del mercado laboral atraviesa un momento crítico en la Argentina. En un reciente informe sobre demandas de empleo y transformación productiva, Sebastián Mato, ingeniero civil y Gerente General de Edfan Constructora, advirtió sobre la profunda falta de articulación entre las instituciones educativas y las empresas, un vacío que amenaza con frenar el desarrollo de sectores estratégicos.
Según el especialista, existe un abismo cuando los estudiantes terminan su etapa formativa. “No hay vinculación para buscar dónde pueden trabajar los chicos que salieron de una escuela técnica”, sentenció, visibilizando las fallas estructurales en la transición de las aulas al primer empleo.
El motor de la Patagonia y Cuyo
Actualmente, la economía nacional encuentra sus principales motores en el sur y el oeste del territorio. El desarrollo del petróleo y el gas en la cuenca de Vaca Muerta, sumado al fuerte avance de la industria minera en provincias como San Juan, está generando una demanda exponencial de nueva infraestructura. La construcción es la primera industria en ser convocada para dar soporte a estos ecosistemas productivos, debiendo trazar desde rutas de acceso hasta viviendas y hotelería para el personal desplazado.
Sin embargo, Mato aclaró que estos picos de demanda suelen ser temporales, ya que la tracción sobre la construcción tiende a estabilizarse una vez que los proyectos extractivos alcanzan su madurez operativa.
Una industria estancada y sin incentivos
El diagnóstico sobre las metodologías del sector no es alentador. El ingeniero comparó los sistemas constructivos actuales con los del año 1900, asegurando que en el país prácticamente no ha habido evolución tecnológica. El mercado exige hoy reducir costos mediante una mayor eficiencia y velocidad, lo que requiere ineludiblemente abandonar el tradicional ladrillo a favor de nuevas tecnologías que demandan menos mano de obra pero mayor especialización.
El país choca aquí contra una barrera imponente: la falta de personal técnico preparado para esta nueva era. Mato atribuye este rezago a más de dos décadas de estancamiento, donde normativas gremiales impidieron premiar la productividad —pagando lo mismo sin importar el rendimiento— y a la constante reticencia de los empresarios, quienes evitan invertir en capacitación por miedo a que los empleados migren hacia la competencia.
Repensar el puente entre las aulas y la obra
Al evaluar posibles salidas, el gerente de Edfan Constructora remarcó que las pasantías vigentes en las escuelas técnicas, aunque bien intencionadas, resultan insuficientes por su escasa carga horaria. Además, lanzó una dura crítica al sistema universitario tradicional —incluyendo su propia experiencia académica— al señalar que a los planes de estudio les falta “vida real” y roce con la práctica. El desafío inminente para la Argentina será modernizar de raíz la capacitación técnica y profesional para nutrir a una industria que necesita transformarse de urgencia.
Fuente: ahoraeducacion.com



