Córdoba (Enviado especial, Horacio A. Finoli)

Las frías sierras cordobesas, 750 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, fueron al fin hoy escenario de la discusión universitaria mayor del continente -convocada por la UNESCO- y el espacio académico ideal para reiterar la importancia de las aulas en reducir la desigualdad social, digerir lo más posible el desembarco de capitales privados en la compra de instituciones pùblicas y consolidar el sesgo democrático de los reformistas del 18, a cien años de su gesta.

La III Conferencia Regional de Educación Superior 2018, que sesiona aquí con más de 10.000 participantes de 46 países, tiene una agenda larvada en la que se analizan temas de los que más preocupan a los acérrimos defensores de la enseñanza pública, como la llegada de fondos de inversión internacionales que buscan rentabilidad en la educación superior y cambiar el paradigma de “entidades sin fines de lucro” que caracteriza a las universidades.

Por ejemplo, el grupo Laureate Education Inc., cuyos lobbistas mayores fueron en años recientes los ex-presidentes de EE.UU y México, Bill Clinton y Ernesto Zedillo, respectivamente; maneja 84 universidades alrededor del mundo: en Chile la “Andrés Bello”, “Las Américas” y “Viña del Mar”; además de 5 en EE.UU., 23 en Europa, 11 en Oriente Medio, 12 en Asia Pacífico y 2 en África. Su mayor presencia en Sudamérica (donde tiene 31 en total) está en Brasil, con 12 universidades, pero también se extiende a Perú (2), Ecuador (2, incluida una filial de UDLA-Chile), Costa Rica (2), Honduras (2), México (2) y Panamá (2).

Paralelamente, actores centrales de la transmisión del conocimiento aún en manos del Estado (o mixto, como ocurre en varios países de América Central, donde el capital privado se hace cargo de construir laboratorios y financiar becas) analizaron en el tercer día de la CRES/18 las variables innovadoras que se pueden explotar todavía en las aulas convencionales, como los expertos argentinos Mario Albornoz (ciencia y técnica); Daniel Samoilovich (política universitaria) y Marcelo Knobel, el físico que comanda la exitosa UNICAMP, la universidad estadual de Campinas en San Pablo (Brasil), una de las mejores mejores de América Latina.

Samoilovich y Albornoz coincidieron en la necesidad de “romper la dicotomía entre investigación básica y aplicada”; articular fuertemente con actores externos a la universidad; participar en redes para alimentar las plataformas multidisciplinarias”; así como alentar mayor sinergia entre docencia, investigación y extensión, “ésta última entendida como la tercera misión enriquecedora de los claustros”.

En otra mesa, la nicaraguense Alta Hooker, rectora de URACCAN (Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense),dijo que “la mercantilización de la educación superior no ayuda para que pueblos indígenas y afrodescendientes puedan participar en igualdad de condiciones porque los intereses son otros. ¿Cómo lograr compartir y tratar de entendernos desde nuestras cosmovisiones diferentes? Para nosotros, lo más importante es cómo aprender a vivir con la diversidad”.

Por su parte, el investigador mexicano Axel Didriksson de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) destacó en otro panel que “se acabó la idea de que se aprendía una disciplina para ejercer una profesión. Los mercados de trabajo no requieren profesionales que sepan de una cosa sino de profesionales con capacidades y habilidades mùltiples para desarrollarse en equipo, hablar muchos idiomas tanto tecnológicos como lingüísticos, tener habilidades genéricas para administrar, planificar, de liderazgo y conducción, tener capacidad para generar proyectos originales aplicables. Habilidades genéricas que no da una disciplina”.

De su lado, el científico argentino Gabriel Rabinovich (UBA y CONICET), marcó la diferencia entre nuestros países y el norte rico: “Está relacionada con la cantidad de dinero que se invierte en la investigación científica. Todo nuestro trabajo surge de la universidad pùblica de la ciencia básica. Mucas veces los gobiernos intentan buscar soluciones muy rápidas y esa transferencia solo llega después de haber caminado 15 años de cientia básica. Tiene que haber inversión en las universidades pùblicas para poder generar recursos humanos y redes de colaboración entre los latinoamericanos y podre llegar a ser una fuerza tan grande que ilumine a toda la región”.

La italiana Stefanía Gianninni, subdirectora general de Educación de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), fue la más tajante: “la lucha contra la pobreza, la promoción de la equidad de género, la promesa de una sociedad más ecológica y sustentable, el apoyo a una cultura de paz, la reducción de las inequidades, el alcance de una sociedad más verde son parte de nuestra misión. La Agenda 2030 contempla una educación inclusiva, equitativa y de calidad en todos sus niveles, desde la infancia temprana hasta grados superiores, doctorados, y en lo que nosotros llamamos educación para toda la vida”.

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