Las universidades de Buenos Aires, Córdoba, Lomas de Zamora, La Pampa y Cuyo, entre otras, ayudan a los estudiantes que están en su última etapa del secundario a encontrar su destino profesional, sin dejar de lado sus potencialidades y sus sueños.

Pocas cosas en la vida son tan importantes como el momento de elegir una carrera. Y, sin embargo, se trata de una decisión que suele tomarse a una edad muy temprana, condicionada por las dudas, las presiones sociales y el temor al fracaso. Afortunadamente, frente a la incertidumbre que puede generar en los jóvenes el final de la escuela secundaria, una ayuda se extiende para dar ese primer paso hacia delante. Presentada en forma de distintos talleres gratuitos, una mano universitaria estrecha con firmeza la de los jóvenes estudiantes y los acompaña en un proceso de autoconocimiento personal que les permite descubrir su vocación.

Las universidades públicas argentinas brindan cursos gratuitos de orientación vocacional tanto para alumnos que se encuentran cursando el último año de la escuela secundaria como para universitarios y adultos sin límite de edad que quieran reencontrar su destino. El Suplemento Universidad consultó a los y las responsables de la UBA, Córdoba (UNC), Lomas de Zamora (UNLZ), La Pampa (UNLPam) y Cuyo (UNCUYO) para conocer esas experiencias.

Todo el año se realizan esos talleres gracias a la labor de los departamentos de Orientación Vocacional de cada universidad, que resultan ser el primer contacto que tienen los jóvenes con ese mundo nuevo. Si bien todas ofrecen actividades dirigidas por profesionales especializados, cada una lo hace a su manera, diferenciándose por su aproximación a los aspirantes, que varía según la oferta académica, los recursos y las características territoriales de la región que abarca.

En general, ese tipo de propuestas se presentan en diversas modalidades: los talleres grupales presenciales son los más extendidos; le siguen actividades mixtas y, en menor medida, entrevistas individuales. Por otro lado, a los encuentros coordinados por especialistas se les suman distintos métodos para fomentar el entusiasmo de los jóvenes por la universidad, como charlas escolares, exposiciones académicas y visitas a los campus.

“Al taller le llamamos ‘proceso de orientación vocacional’, porque decimos que la vocación se construye y, por lo tanto, a partir del pilar de la información y del autoconocimiento, tenemos que definir las cualidades, las habilidades y los talentos individuales para poder encontrar la carrera más adecuada para cada uno”, explicó la licenciada en Psicopedagogía Silvina Debenjak, sobre los talleres presenciales grupales que brinda la UNLZ.

Un rasgo que acompaña a todas las propuestas es la apropiación de la comunicación virtual como conocimiento adquirido tras la pandemia de coronavirus, que obligó a las casas de estudios superiores a aggiornarse a los formatos de la era digital. De esta manera, cada universidad logró modificar su manera de acercamiento hacia los aspirantes a partir de la incorporación de talleres virtuales. Uno de los casos más significativos de este cambio de paradigma se dio en la UNLPam de la mano del taller “Con Vocación”, que consta de un recorrido autogestionado por el campus virtual de la institución que permite a los interesados hacerse preguntas sobre su vocación mientras descubren la oferta académica de la universidad recorriendo las instalaciones desde sus hogares. “La pandemia nos hizo ser creativos a la fuerza y creo que en algún punto nos ayudó a destrabar algunas cosas, como entender cuán limitante era la presencialidad a la hora de ver quiénes tenían acceso a los cursos de orientación vocacional”, sostuvo Fabiana Arcuri, referente de la Secretaría Académica de la UNLPam.

Gracias a la virtualidad, la institución patagónica pudo ampliar su propuesta a los pueblos del interior de la provincia. “Si lo vocacional debe ser accesible para cualquier persona, no puede limitarse atendiendo únicamente dentro de un espacio físico”, destacó Arcuri.

Todos los recursos son válidos

A diferencia de la UNLPam, que logró un boom de demanda de aspirantes gracias a la difusión de flyers con códigos QR, otras universidades eligen los talleres grupales presenciales, ya que consideran que los chicos tienen mejores resultados al escuchar las dudas de sus pares y al tener contacto cara a cara con un profesional. “Principalmente realizamos actividades grupales, porque tienen mucha más potencia que un proyecto individual y la cuestión de relacionarse con un grupo de pares facilita el tratamiento de temáticas y aspectos claves que están vinculados con la elección de carreras”, subrayó Paula Quatrocchi, secretaria de Relaciones Institucionales, Cultura y Comunicación de la UBA.

Desde otra experiencia, la secretaria Académica de la UNCUYO, Dolores Lettelier, sostuvo que “lo que está funcionando muy bien en este momento es un acercamiento mixto, en el que algunas de las actividades las pueden adelantar de manera virtual, cuando tiene que ver con lecturas o trabajos individuales, y después las reuniones presenciales pueden enriquecer y poner en valor todo ese trabajo realizado antes de manera individual”.

En sintonía con la UNLPam, desde el conurbano bonaerense, Lomas de Zamora cuenta también con talleres bimodales, que pueden cursarse de manera presencial en la biblioteca central del campus universitario, como también de forma virtual a través del sitio web oficial. “En tiempos de pandemia implementamos talleres virtuales y este año les dimos continuidad por su repercusión y para continuar con la posibilidad de ampliar la zona de influencia de la Universidad, logrando beneficiar a comunidades más alejadas”, explicaron desde el Departamento de Orientación Vocacional de la UNLZ, conformado por las psicopedagogas Debenjak, Sonia Berro y Laura Berlingeri.

Tanto la UBA como la UNC, las dos casas de estudios superiores más antiguas del país, poseen múltiples opciones a la hora de acercarse a los aspirantes universitarios, como las charlas en escuelas públicas de sus distritos, con el objetivo de despertar el interés estudiantil de manera temprana, y las visitas guiadas a las universidades, que suelen ser determinantes a la hora de decidirse por una institución académica.

En esa misma línea, Arcuri (UNLPam) sostuvo que “es súper gratificante ver el crecimiento de las propuestas escolares”, que comienzan a tratar la temática vocacional cada vez con mayor antelación en la currícula escolar. “No se pueden pensar los proyectos vocacionales en el último año del secundario, ya que lo único que hace es establecer una presión social en un tiempo fijado socialmente”, remarcó.

Entre la realidad y los sueños

Este amplio abanico de propuestas de extensión universitaria ha obtenido cada vez mejores resultados en cuanto al interés por los estudios superiores. Las instituciones consultadas coincidieron en que, en los últimos años, el interés por estudiar en universidades públicas mantiene una significativa curva creciente. Solamente en la UBA, hubo cerca de 80 mil personas que participaron el año pasado de los talleres que brinda la Secretaría de Relaciones Institucionales, Cultura y Comunicación, y ya suman más de 19 mil en lo que va de 2022. Este incremento en el interés universitario, que se ve replicado a lo largo y ancho del país, es consecuente con el crecimiento de la demanda de universidades de gestión pública. Esto puede verse, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, donde el 80 por ciento de los ingresantes eligieron iniciar sus estudios en instituciones estatales.

La mayoría de las universidades refieren que las carreras tradicionales –Medicina, Derecho, Contador Público, Psicología– siguen siendo las más elegidas, aunque especifican que en los últimos años las relacionadas al área de la salud –Enfermería, Anestesista, Tecnicatura en Quirófano, entre otras– crecieron exponencialmente su demanda como consecuencia de la pandemia.

Entre las herramientas innovadoras que manejan los departamentos de Orientación Vocacional se destacan las propuestas de difusión de la UNLPam y la UNC, que se encargan de realizar eventos expositivos en escuelas y exposiciones con la participación protagónica de estudiantes universitarios de todas sus carreras. “La idea es que puedan hablar con quienes ya están dentro de la universidad para que ellos les puedan contar su experiencia de cómo es la vida universitaria”, explicó Leandro Carbelo, secretario de Asuntos Estudiantiles de la UNC.

Para Lettelier (UNCUYO), “en la vida de un estudiante en educación secundaria, la decisión más importante a la que se enfrenta es elegir su carrera. Por eso me parece fundamental que haya un acceso público para que todos los ciudadanos puedan tener respuesta y que la decisión que tomen les brinde herramientas para su ejercicio profesional”.

Gracias a este espectro de propuestas, los jóvenes aspirantes, que suelen llegar dubitativos, inseguros y desorientados, pueden regresar a sus hogares con las herramientas necesarias para comenzar ese proceso de autoconocimiento que luego decantará en una elección voluntaria y decisiva. “La recepción es de mucho agradecimiento. Los chicos llegan con mucho temor, porque la expectativa de entrar a una universidad los asusta un poco, pero después se van conformes, sorprendidos al encontrarse con un espacio tan receptivo. El hecho de tener contacto antes, de empezar a conocer una institución superior, les permite bajar los niveles de temor, de ansiedad, y saber que la universidad es un mundo posible, un lugar al que ellos pueden asistir”, explicó Debenjak (UNLZ).

Las y los profesionales especializados que conforman los equipos de orientación tienen una labor crucial: su vocación es que cada chico encuentre la suya. Una profesión que construye profesiones, podría decirse. Es por eso que los y las entrevistadas destacaron que su objetivo, además de mejorar la calidad de vida de sus comunidades con más empleo cualificado, es que cada estudiante pueda encontrar la vocación que lo haga feliz.

Debenjak rememoró el paso de decenas de jóvenes que, en sus tres décadas de experiencia en la UNLZ, llegaron cabizbajos a la casa de estudios para retirarse con la frente en alto y un título bajo el brazo: “Verlos como profesionales, y sobre todo verlos disfrutando, es lo que nos gratifica, y encontrarlos trabajando, como ya nos ha pasado, es lo más lindo de nuestra profesión. Es ese momento en que mirás para adelante, respiras hondo y decís ‘misión cumplida’”.

Fuente: Juan Manuel Romero para www.pagina12.com.ar

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