jueves, julio 25, 2024
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Nueve días sin clase: la odisea diaria de muchos miles de familias

2 - noticiasEn la provincia de Buenos Aires, 20.000 escuelas aún no abrieron sus puertas, lo que perjudica a cuatro millones de chicos; obligada reorganización de horarios y tareas para no dejarlos solos.

MAR DEL PLATA y LA PLATA.- El guardapolvo colgado en la percha, ya casi como una decoración más de la casa. Lo mismo que la mochila, en el piso y con los útiles listos, muchos de ellos a estrenar. Tendrían que estar en uso desde hace nueve días, pero Aitana y Nicolás, ella en primario y él en secundario, no tienen más alternativas que seguir con la rutina de vacaciones: juegos en la computadora a granel hasta que se levante el paro docente en la provincia de Buenos Aires.

Con 9 y 14 años, estos hermanos deben permanecer en casa a la espera del acuerdo salarial que destrabe este conflicto, que conocen y muy bien, ya que su madre, Mónica Marchini, es profesora de teatro y, al igual que sus colegas, está esperando una oferta del gobierno bonaerense que les permita volver pronto a las aulas.

Aitana debería haber empezado quinto grado el 5 del actual, y el 10 era la fecha prevista para que Nicolás arrancara tercer año, ambos en escuelas públicas que comparten edificio en Dorrego e Ituzaingó, en la zona de Nueva Pompeya.

«Hoy no arrancan por el paro, pero también es muy probable que hubiese ocurrido lo mismo por problemas de infraestructura, que son una constante en las escuelas», aseguran Mónica y su esposo, Mario González, que es capacitador barrial de la municipalidad.

Sobrellevar estos días con los chicos en casa no resulta fácil, pero la familia va buscando recursos y alternativas como para que los chicos no se queden solos. «Todos estamos esperando una pronta solución porque se pierden días de clase y se complica el ritmo de la casa», señalan a LA NACION.

En el horario en que los chicos deberían estar en clase, la computadora gana aceptación entre ambos hermanos. Si el clima acompaña y alguien puede llevarlos, la playa también es un recurso a mano.

Mónica, que además da clases de teatro en su casa, confirma que es una gran dificultad para la mayoría de las familias tener a los chicos en casa. «Hay que trabajar, y muchos no tienen con quién dejar a los chicos en el horario en que deberían estar en la escuela», insistió.

Hasta los papás que apoyan la lucha de los docentes bonaerenses por un salario justo comenzaron a impacientarse luego de que el Frente Gremial no acatara la conciliación obligatoria dictada por el gobierno la última semana.

Veinte mil escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires hoy están vacías. Cuatro millones de alumnos en edad escolar están fuera de sus aulas.

«Entiendo a los maestros, ganan poco. Pero muchos tenemos que trabajar más que antes para llevar dinero a casa y no tenemos dónde dejar a nuestros hijos», dijo a LA NACION Martín, un empleado del Servicio Penitenciario de la provincia de Buenos Aires.

«Me parece perfecto el reclamo de los docentes. Es muy poco lo que ganan -planteó Beatriz Maldonado, madre de mellizos que asisten a la Escuela Normal N° 2 de La Plata-. Es responsabilidad del gobierno mejorar los sueldos y garantizar el inicio de clases: mis hijos ya caminan por las paredes, quieren volver a la escuela.»

Amalia, una empleada doméstica que manda a sus hijos a la escuela N° 93 de Villa Elisa, no tiene opción. Sus hijos de 11 y 16 años van a la escuela o se quedan solos en casa. «Preferiría que estudiaran en la escuela», expresó la mujer, que va cada día hasta el colegio para saber cuándo se inician las clases de este ciclo lectivo.

Para Mercedes Lizarralde, madre de dos niñas que asisten a la escuela N° 3 de La Plata, el paro «es una complicación terrible». Cada día sin clases, la mujer, empleada pública, tiene que contratar a una niñera. «Esto es un bajón. Es feo para los chicos. Y para los padres. Entiendo la postura de los maestros, pero cada vez que ellos hacen paro yo pierdo dinero.»

La mujer sabe que la negociación docente luego fija la suba salarial que el gobierno establece cada año para 500.000 empleados públicos. Apoya el reclamo gremial de los maestros, pero considera que la negociación paritaria debería tener lugar antes del inicio del ciclo lectivo. «El gobierno ejerce presión sobre los docentes y eso no corresponde», consideró la mujer.

Fuente: Darío Palavecino y María José Lucesole para www.lanacion.com.ar

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