A pesar del complejo escenario económico y la tensión presupuestaria que atraviesan las casas de altos estudios en el país, la Universidad de Buenos Aires (UBA) revalidó su jerarquía a nivel global. Según la última edición del prestigioso ranking QS 2027, elaborado por la consultora británica Quacquarelli Symonds, la institución se ubicó en el puesto 84 entre las mejores universidades del mundo y logró conservar el primer lugar en toda América Latina.
Excelencia académica y alta empleabilidad
El reconocimiento internacional de la universidad se consolida gracias a sus rendimientos sobresalientes en dos dimensiones estratégicas particulares. De acuerdo con los indicadores de la evaluación, la UBA ocupa el puesto 34 global en Reputación Académica y escala hasta la posición 24 en Resultados de Empleabilidad, metiéndose en el selecto grupo de las 50 mejores instituciones del planeta en ambos aspectos.
A través de un comunicado oficial, desde la institución señalaron que estos números ratifican no solo la calidad de sus procesos de enseñanza, sino también la destacada inserción laboral que logran sus graduados, quienes ocupan asiduamente posiciones de liderazgo en el mercado nacional e internacional.
El costo del desfinanciamiento en la ciencia
A pesar de los logros obtenidos en materia de reputación docente, la edición de este año expuso el lado más oscuro de la crisis: un descenso marcado en el indicador que mide las “Redes Internacionales”. Esta variable refleja la capacidad de la universidad para generar publicaciones y colaboraciones científicas sostenidas con instituciones extranjeras.
El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, valoró el inmenso esfuerzo de todo el personal docente, investigador y nodocente para mantener el estatus global, pero fue categórico respecto a las causas de esta caída: “Este resultado da cuenta de cómo el desfinanciamiento sistemático de los últimos años tiene consecuencias directas y graves en el sistema universitario argentino”.
La inquietud también fue manifestada desde la propia entidad evaluadora. Ben Sowter, vicepresidente senior de QS, elogió el nivel de enseñanza de la Argentina, pero mostró preocupación al observar que la falta de recursos desde 2023 mantiene los índices de investigación científica por debajo del estándar mundial. Según Sowter, los recortes, la crisis salarial y las restricciones en los fondos públicos ponen en jaque el futuro de la colaboración investigativa.
Proteger el futuro de la educación pública
Frente al contraste entre el prestigio histórico ganado en las aulas y el profundo deterioro de los recursos disponibles, las autoridades académicas exigieron respuestas inmediatas. El vicerrector Emiliano Yacobitti subrayó la urgencia de “cuidar y fortalecer lo que funciona” y pidió inaugurar una etapa de diálogo franco con la Administración nacional.
Con el objetivo de proyectar qué tipo de profesionales y saberes científicos necesita desarrollar el país de cara a las próximas décadas, la cúpula universitaria remarcó que el primer paso ineludible y fundamental es garantizar la urgente implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Fuente: pagina12.com.ar



