En el Día Mundial de las Personas con Discapacidad, que se conmemora hoy, la Escuela Escocesa San Andrés está empeñada en su lucha contra la dislexia (desafíos en comprensión lectora, ortografía y escritura, que no afecta la inteligencia), esa enfermedad que no tiene cura pero puede neutralizarse con ayuda educativa.

San Andrés, presbiterianos escoceses que están en el país desde 1838, pertenece al grupo pedagógico homónimo con sede en los partidos bonaerenses de Vicente López y San Fernando. Está integrado también por la Universidad privada que nació en los ‘90 con fuerte apoyo empresario, rankeada habitualmente en los primeros puestos por su calidad académica.

“Todos los estudiantes deben contar con las mismas posibilidades para demostrar sus conocimientos y habilidades; evaluar y enseñar a todos de la misma manera, coloca a aquellos alumnos que requieren apoyo en sus procesos de aprendizajes, en una situación de desventaja, no permitiéndoles alcanzar y desarrollar todo su potencial”, según Jennifer Veschoor, directora de Innovación y Tecnología del establecimiento. 

La dislexia no se cura ni desaparece y no hay remedios para combatirla, pero un método apropiado de enseñanza y, sobre todo, apoyo tecnológico, resuelven muchos problemas.

San Andrés, que tiene Jardín de Infantes, Primario y Secundario, utiliza la aplicación Immersive Reader (lector inmersivo) de Microsoft, que es una aplicación que reconoce cualquier texto, escrito en Word, por ejemplo, y permite cambiar el tamaño de las fuentes; lee en voz alta; resalta con distintos colores las palabras para los que sufren de daltonismo; cuenta con un diccionario de dibujos a través del cual al hacer clic en una palabra del texto se verá un dibujo de esta; volver un texto físico en digital y demás.

Veschoor, reconocida como Microsoft Certified Educator (2018) y Microsoft Innovative Educator (2014), dijo a www.ahoraeducacion.com que “para los chicos la app es muy útil, ya que toman fotos de los textos escritos (en papel o digitalizados) con su celular y mediante la función de lectura en voz alta pueden lograr su comprensión”.  

La docente, que reivindica al equipo de Orientación Escolar de la institución, insiste en que “la tecnología ayuda a que los alumnos puedan comprender consignas matemáticas, leer libros completos de literatura o historia y aprender inglés con total independencia. También incluye opciones gramaticales como separar una palabra en sílabas, distinguir sustantivos, verbos o adjetivos, entre otros. Además, a partir de la función de dictado, se puede transcribir voz a texto”.

Los que facilitan todos los días la vida escolar de los chicos en la San Andrés son: Alejandro Ruiz, Jefe del departamento de Tecnología Secundaria; Guadalupe Gómez, Coordinadora y Referente Tecnológica en Nivel Inicial; así como Corinne Lutteral y Alejandra Quaglia, Coordinadoras de Tecnología Primaria.

En Jardín de Infantes, hay propuestas de tecnología, robótica y programación; las maestras en ese nivel integran el uso de tecnología para propuestas o proyectos específicos, especialmente durante la preparación de la Muestra de Fin de Año (en esta fecha están en plena actividad).

El proyecto educativo en Primaria se llama Design and Technology y, actualmente, abarca distintas áreas educativas y se trabaja por proyectos. Los alumnos van rotando semanalmente en diferentes iniciativas para profundizar conocimientos de diseño, design thinking, robótica, proyectos de stop motion, con impresoras 3D.

En Secundaria, se incorporó el programa de Amazon Web Services(Big Data, Data Analysis, Digital Divide,Cloud basics,Global impact y Digital House. Además se ofrecen talleres de tecnología en los arman diferentes proyectos (Arduino, impresión 3D, Cortadora láser, Drones, Robótica, Rover, etc.).

Ante una consulta, Veschoor reitera que “el equipo de Tecnología del colegio, que es totalmente bilingüe, es líder en la implementación de tecnología y robótica desde Jardín hasta Secundario; es imposible innovar sin un equipo dispuesto a aprender y trabajar en forma colectiva”.

En respuesta a otra pregunta, indicó que “gracias al Equipo de Orientación nuestra paga es, simplemente, ver la alegría en la cara de los chicos cuando le ganan un día más a la dislexia y pueden leer y escribir…es como escuchar una sonata de Bach: sepas o no música, igual te conmueve”.

Fuente: www.ahoraeducacion.com

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