Evaluar a los docentes

2 - InfoGral“Queremos que se evalúe todo”, le decía Eligio Hernández, un maestro mexicano de 31 años, a BBC Mundo.

En Shanghái, como en el resto de la República Popular China, existe un complejo sistema destinado a medir la calidad de sus profesores.

Los criterios generales se establecen a nivel nacional, se detallan a nivel local y es cada escuela la encargada de llevar a cabo las evaluaciones.

En éstas se mide también “la integridad profesional o los valores” del maestro, no sólo sus habilidades y capacidades.

El proceso incluye la autoevaluación, cuestionarios a los colegas, a los alumnos y a los padres, y tiene en cuenta también los premios que el docente haya podido recibir y los resultados académicos de sus alumnos.

Y los resultados van directamente al gobierno central.

“El reto en China es redefinir el sistema para hacerlo más científico”, escribe Vivien Stewart como una de las conclusiones de la cumbre de la profesión docente, organizada por la Sociedad Asia en 2013.

Además de asesorar a esa organización dedicada a estrechar lazos entre Asia y Occidente, Stewart es autora de “A World-Class Education: Learning from International Models of Excellence and Innovation” (Educación de primer nivel: aprendiendo de modelos internacionales de excelencia e innovación).

Todo, no solo a ellos.

Y es que, como él, miles de profesores en México se niegan a ser evaluados, una medida incluida en la reforma educativa que el gobierno promulgó en 2013 y que hoy está bloqueada y ha causado violentas protestas, la última este fin de semana en Oaxaca.

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