La educación se metió en la grieta y se cruzaron dos ex-ministros bonarerenses: Alejandro Finocchiaro exigió la normalización del ciclo lectivo en la Nación y Provincia de Buenos Aires. La ex-ministra bonaerense, Silvina Gvirtz, pidió “no hacer marketing político” con la situación de pandemia. Mientras tanto, los intendentes de Juntos por el Cambio comenzaron a elevar protocolos para la vuelta a las aulas.

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El ex ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, es una de las principales voces de Juntos por el Cambio en el reclamo a la Nación y a la provincia de Buenos Aires de las clases presenciales. “Lo ideal sería que empecemos con la presencialidad donde se pueda y de la forma que se pueda”, había señalado en declaraciones a CNN Radio.
Finocchiaro, que además fue titular de la Dirección de General de Cultura y Educación durante la gestión de María Eugenia Vidal, definió al 2020 como un “año perdido” por la pandemia y la cuarentena preventiva.
“Si esto se extiende un año más, habríamos tenido dos años sin clases. Eso sería un retroceso tremendo que van a sufrir los alumnos en su vida de adulto”, vaticinó.
La vuelta a clases en el conurbano bonaerense en plena pandemia es un tema pospuesto por las autoridades de educación de Nación y Provincia, ya que el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es el conglomerado más populoso, por ende con mayor circulación del virus.
Al cruce de Finocchiaro salió Slivina Gvirtz, secretaria de Ciencias, Tecnología y Políticas Educativas de La Matanza y también ex-ministra provincial, quien le pidió al exfuncionario macrista  “hacerse responsable y asumir las consecuencias de desmantelar políticas tan importantes” como el plan Conectar Igualdad.
“Llama la atención que personalidades que en su momento desmantelaron un programa como Conectar Igualdad, cosa que hoy posibilitaría que todos los estudiantes tuviesen una computadora para educarse en pandemia, sean los adalides de la vuelta a clases”, señaló la titular de Educación del municipio en el que Finocchiaro fue candidato a intendente y perdió, a manos de Fernando Espinoza.
Según explicó Gvirtz con el plan Conectar Igualdad, lanzado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se permitía no solo que el alumno tuviera una netbook, sino que se comunicara con el docente vía intranet, en vez de por Whatsapp. 
“Yo no volvería a clase en el AMBA en este momento”, opinó Gvirtz, que señaló que actualmente “el problema pasa por una cuestión sanitaria”. 
“Cuando uno está en el pico de la pandemia, la vuelta a clases se hace complicada”, indicó.
La funcionaria pidió que “no se haga marketing político con estas situaciones” y “salir de la lógica ‘clases sí o no’”. 
“Yo creo que necesitamos puntos de consensos y no convertir esto en una batalla político partidaria”, cerró.

Finocchiaro

En el Ministerio de Educación conducido por el profesor Alejandro Finocchiaro, tiraron libros a la basura en octubre de 2019. Aparecieron en contenedores en el Palacio Sarmiento. Muchas personas, entre ellos docentes de nivel inicial, rescataron lo que pudieron antes de que llegara el camión de residuos. Eran del Plan Nacional de Lectura y otros programas de la cartera educativa.Decenas de cajas con libros, entre ellos ediciones del Plan Nacional de Lectura, desmantelado en 2016, y del programa Educación y Memoria, amanecieron tirados en contenedores junto al Ministerio de Educación de la Nación.

Las redes sociales se hicieron eco del desatino, que muchos usuarios vincularon con la inminente salida de las autoridades de la cartera educativa tras la derrota del macrismo en octubre/19.

Imágenes de personas, entre ellas docentes del nivel inicial, rebuscando en los tachos, intentando rescatar los libros desechados por personal del Ministerio, comenzaron a  circular, despertando indignación. Pasado el mediodía, un camión de residuos pasó por ese patio lateral del Palacio Sarmiento y se llevó lo que los transeúntes no habían llegado a recoger.

El episodio recuerda a Fahrenheit 451, novela distópica del escritor estadounidense Ray Bradbury, publicada en 1953 y considerada una de sus mejores obras. La novela presenta una sociedad estadounidense del futuro en la que los libros están prohibidos y existen «bomberos» que queman cualquiera que encuentren.

La novela ha sido objeto de interpretaciones que se enfocan en el rol histórico que ha tenido la quema de libros para reprimir ideas disidentes. En una entrevista de radio de 1956, Bradbury afirmó haber escrito Fahrenheit 451 por sus preocupaciones durante la era McCarthy de la amenaza de quema de libros en los Estados Unidos. En años posteriores, lo describió como un comentario sobre la forma en que los medios de comunicación masivos reducen el interés por la literatura.

A poco de asumir como ministro, Finocchiaro decidió reducir el programa Nuestra Escuela dando de baja el plan que permitía que miles de docentes de todo el país accedan a un postgrado gratuito a través de cursadas de capacitación en línea, comenzando en enero de 2018 con el cierre de tres postítulos.

Al mismo tiempo, vía decreto, eliminó la paritaria nacional docente, lo que causó conflictos en varias provincias. El conflicto derivó en una huelga y suspender el dictado de clases en las 57 universidades nacionales, abarcando 190.000 docentes y 1.600.000 alumnos; además del recorte de 3.000 millones de pesos en las universidades públicas.

En septiembre de 2018, luego de la reducción de ministerios que implementó el presidente Mauricio Macri, Finocchiaro quedó a cargo del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, absorbiendo los antiguos ministerios de Cultura y de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Fuente: https://www.latecla.info y www.ahoraeducacion.com

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