Masivo examen de calidad de la escuela media en BrasilRÍO DE JANEIRO.- En medio de una movilización y un operativo de seguridad digno de una guerra, Brasil dedicó este fin de semana a dar una nueva batalla clave en pos de la educación. Con la cifra récord de 7,1 millones de estudiantes inscriptos, durante el sábado y el domingo se rindió en 1661 municipios del país el Examen Nacional de Enseñanza Media (Enem), cuyo resultado es clave para el acceso a las universidades estatales.

El Enem, que mide la calidad de la enseñanza secundaria, es considerado la principal puerta de entrada para las universidades públicas brasileñas, es la segunda mayor prueba de acceso universitario del mundo, sólo superada por la de China.

Para atender a los 7.173.574 estudiantes que tomaron el examen en 15.500 locales (incluso cárceles), el Ministerio de Educación contó con 648.000 empleados, entre coordinadores estatales, municipales y de sitios de aplicación de las pruebas, jefes de sala, fiscales y personal de apoyo, entre los cuales había 25.000 efectivos policiales y del ejército que garantizaron la seguridad. Como ya es costumbre, la mayoría (58,3%) de los que tomaron el examen son mujeres, y, como también ha sido el caso en los últimos tres años, la mayoría (56%) son negros y mulatos.

«El Enem, más allá de crecer en cantidad de candidatos, se ha vuelto cada vez más inclusivo. Por medio de exenciones de pago, cada vez más candidatos de baja renta tienen acceso al examen, que hoy se destaca como una de las principales puertas de acceso a la educación superior», resaltó Luiz Claudio Costa, presidente del Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas (INEP, por sus siglas en portugués), ente autárquico del Ministerio de Educación encargado de realizar y calificar el masivo examen, que este año tiene un costo de unos 163 millones de dólares.

Creado en 1998, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, como herramienta para evaluar el desempeño de los estudiantes secundarios y con el objetivo de mejorar la calidad de ese nivel de escolaridad, el Enem fue rediseñado en 2009, durante el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, como mecanismo de selección para el ingreso en la enseñanza superior. Se volvió tan popular que hoy no solamente la mayoría de las universidades públicas utilizan sus notas, sino que también muchas privadas las toman como parámetro para la aceptación de sus estudiantes.

El Enem se desarrolla ahora durante dos días de pruebas (cuatro horas y media el sábado y cinco horas y media el domingo) en los que los estudiantes deben contestar 180 preguntas de respuesta múltiple (con cinco alternativas cada una) y realizar una redacción de disertación y argumentación sobre un tema distinto cada año («Vivir en red en el siglo XXI: los límites entre lo público y lo privado», y «El movimiento inmigratorio para Brasil en el siglo XXI» fueron los temas de los últimos dos años).

Son testeados conocimientos en biología, física, química, historia, geografía, filosofía y sociología, matemática, educación física, tecnología de la información y comunicación, artes, portugués, literatura e idioma extranjero (español o inglés).

La calificación, que solamente se conoce al año siguiente del examen, varía de 0 a 1000 y depende cada año del criterio de dificultad de las preguntas de esa versión y del padrón de respuestas totales. Se evalúan conocimientos en cuestiones básicas de enseñanza fundamental, como por ejemplo el principio de Arquímedes, pero también temas de actualidad, como la Primavera Árabe.

De acuerdo con la nota que obtenga el estudiante, podrá escoger diversas universidades públicas y privadas en todo el país (hay otras que requieren además algunos exámenes específicos) que forman parte del Sistema de Selección Unificada (Sisu) y del Sistema de Selección Unificada de Educación Profesional y Tecnológica (Sisutec), además de tener acceso a programas de becas ofrecidos por el gobierno federal, como el Programa Universidad para Todos (ProUni) o el Fondo de Financiamiento Estudiantil (Fies) -para instituciones privadas-, y el más reciente Ciencia Sin Fronteras.

Este último programa fue lanzado por la presidenta Dilma Rousseff en 2011 y permite que los estudiantes con mejores calificaciones obtengan becas para realizar estudios de graduación y posgraduación en las mejores universidades del mundo, sobre todo en áreas de investigación científica.

«El Enem establece un permanente diálogo con las escuelas secundarias, principalmente las públicas, contribuyendo para mejorar en su calidad. Es una referencia para el perfeccionamiento de los currículos y permite intervenciones pedagógicas en ese nivel de enseñanza», apuntó Luiz Claudio Costa, el presidente del INEP.

Fuente: Alberto Armendáriz para www.lanacion.com.ar

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