Las nueve librerías más antiguas del mundo aún en funcionamiento.  Si uno de tus destinos imprescindibles cuando viajas son las librerías, esto te encantará y ayudará a mantener vivo to tsundoku (palabra japonesa para describir esa manía de comprar más libros de los que podemos leer): librerías que llevan varios siglos haciendo feliz a la gente.

1. Livraria Bertrand (Lisboa, Portugal)

Reconocida por el Guinness de los récords, es la librería en activo más antigua del mundo. La abrió en 1732 el francés Pedro Faure en la Rua Direita do Loreto. El nombre de Bertrand se lo dio Pierre Bertrand, que en 1742 se unió como socio a Faure (la librería se pasó a llamar Faure & Bertrand). Bertrand fue poco a poco tomando el control: se convirtió en yerno de Faure (esto fue iniciativa de Faure) y se trajo a su hermano Jean Joseph de Francia para unirse al negocio. Cuando Faure murió, dejaron el nombre de la librería en Irmãos Bertrand.

En estos casi tres siglos de historia, la librería ha pasado por momentos difíciles (tuvo que mudarse tras el terremoto de 1755; volvió años después a la misma zona, donde continúa) y cambios de personas al cargo: Pierre abandonó y se quedó Jean Joseph; cuando este murió, su viuda Marie Claire y su hijo George tomaron las riendas; tras la muerte de ambos, fue la viuda de George quien continuó el negocio. La empresa creció y la familia Bertrand dejó de ser su dueña (ahora mismo es el Grupo Porto Editora). Ahora es una enorme cadena, pero está bien pensar que no fue así como empezó.

En Portugal también, esta vez en Oporto, está la archifamosa Lello & Irmão (en la foto principal), fundada en 1869 (es decir, no tan antigua). Si ya era conocida por su belleza, desde que se supo que JK Rowling iba mucho y que le había servido de inspiración para Harry Potter está siempre llenísima. Ahora cobran 4 euros para entrar (te lo descuentan si compras un libro) y sí, es muy bonita, pero difícil de ver entre tanta gente. Démosle un respiro de unos años.

2. Korn & Berg (Nuremberg, Alemania)

Compitiendo con Bertrand, pero sin el reconocimiento de Guinness, en Korn & Berg aseguran que son ellos los que llevan más tiempo. Un par de siglos más, en concreto: fue fundada en 1531 por Hans y Elsbeth Ott. No obstante, como no ha estado abierta de forma continua en estos casi cinco siglos, Bertrand gana.

Es, eso sí, como un ave fénix que ha renacido de sus cenizas en varias ocasiones: guerras, una inundación en 1784, el asesinato de su propietario en 1806 por tener un texto anti Napoleón, otra inundación en 1909, bombardeo e incendio en la segunda guerra mundial… Sigue en manos independientes (es decir, no pertenece a un gran grupo), así que continúa teniendo encanto.

3. Moravian Bookshop (Bethlehem, Pennsylvania, Estados Unidos)

Abrió sus puertas en 1745, por lo que es la librería más antigua de América y aseguran que la más antigua del mundo abierta de forma continua, pero tendrán que hablar con Guinness. Empezó vendiendo solo textos religiosos (fue abierta por orden de un obispo), pero poco a poco fue ampliando su catálogo y tamaño.

Además de libros, parece ser que en la librería tiene un residente de lo más especial: ¡un fantasma! Pero es bueno: una de las empleadas asegura que una noche, antes de cerrar, ella y otro trabajador vieron una figura negra que iba hacia la cocina. La siguieron y descubrieron que un hornillo estaba encendido. Si no los hubiese guiado hasta allí, la librería habría ardido. Es independiente.

4. Hatchards (Londres, Reino Unido)

La librería más antigua del Reino Unido pertenece a Waterstones, pero no siempre fue así. Fue fundada en 1797 por John Hatchard en Piccadilly y siempre ha estado ahí (cambió de edificio en la misma calle en 1801, pero luego ya nunca más). Tiene tres autorizaciones reales (de la reina, el duque de Edimburgo y el príncipe de Gales) y entre sus libros hay muchas rarezas y primeras ediciones.

Aunque son parte de Waterstones, el grupo ha intentado que la librería mantenga su encanto y personalidad.

5. Librairie Galignani (París, Francia)

Abrió en 1801 y fue la primera librería inglesa abierta en el continente, pero su historia empieza mucho antes, en 1520. Los Galignani fueron de los primeros en usar la imprenta para que sus libros llegasen a más gente. El primero fue una gramática latina en 1520 y en 1597 hicieron de la Geografía de Ptolomeo un best-seller.

La librería parisina la abrió Giovanni Antonio Galignani en la rue Vivienne. En 1856 se mudó a la rue de Rivoli, donde sigue. La librería sigue en manos de la familia Galignani, todo un logro, y además de por la selección de libros en inglés y francés, es conocida por su departamento de Bellas Artes, abierto durante la ocupación alemana.

6. Księgarnia Matras (Cracovia, Polonia)

Esta librería polaca sería la más antigua si no fuese porque estuvo dos siglos cerrada. La fundó en 1610 el alemán Franz Jacob Mertzenich, quien murió solo tres años después. La llevaron otros amantes de los libros durante un tiempo, pero cerró en 1625, aparentemente para siempre.

No obstante, en 1872 abrió en el mismo lugar una nueva librería, perteneciente a Walery Wielogłowski. Fue cambiando de dueños, pero continuó siendo una librería. En 1998 la compró la compañía Skład Księgarski Matras, de ahí su nombre actual. Carlos Fuentes la llamaba “la catedral del libro” y según parece uno de sus clientes más fieles es Aleksander Krawczuk, quien fue ministro de Cultura en Polonia en los 80 y que recuerda su primera visita en 1930.

7. Librería Hijos de Santiago Rodríguez (Burgos, España)

Son la librería más antigua de España, fundada en 1850 por, como bien recuerda su nombre, Santiago Rodríguez. Lo hizo con 21 años gracias a un adelanto de la herencia que le concedió su padre. Sigue en manos de la misma familia y acaba de mudarse a su tercera localización, en la calle Avellanos, en un espacio algo más pequeño.

8. Librería de Ávila (Buenos Aires, Argentina)

Da un poco de pena, porque el local original fue demolido en 1926 y en su lugar se construyó uno nuevo, pero eso no significa que sea ahí cuando tengamos que empezar a contar. Debemos ir hasta 1785, cuando un farmacéutico abrió ahí una tienda llamada La Botica en la que, entre otras cosas, se vendían libros. A mediados del siglo XIX se convirtió en una librería ya también de nombre, la Librería del Colegio (estaba muy cerca del Colegio Nacional de Buenos Aires), de la que fueron clientes gente como Borges o Bioy Casares.

Su nombre actual es por Miguel Ávila, el librero que compró la Librería del Colegio —cuyo cartel continúa en la fachada— en 1994. Está especializada en libros antiguos y en el subsuelo tiene un café literario.

9. Higginbotham’s (Madrás, India)

Abel Joshua Higginbotham era un bibliotecario inglés que llegó a la India como polizón de un barco. El capitán lo descubrió y lo dejó en el puerto de Madras. Encontró trabajo en una librería que acabó comprando, y así es cómo en 1844 nació la libreria Higginbotham’s.

Famosa por sus libros de calidad, se convirtió en una cadena cuando la heredó su hijo. Dejó de ser independiente en 1926 y desde entonces ha ido de gran grupo a gran grupo. Aunque ya no está en su edificio original, en 1989 se hicieron obras en el local actual para que se pareciese lo más posible a la primera librería. 

Fuente: Ana Bulnes para https://matadornetwork.com

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