La Feria del Libro de Buenos Aires celebró sus “Bodas de Oro” con una apertura que respetó su tradición de pluralidad y debate. En una noche marcada por los 18 grados en descenso y una Rural colmada, el evento literario más importante del país dio inicio con una sorpresa: un show íntimo de Fito Páez al piano, quien interpretó clásicos como “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, dando un marco emotivo a la ceremonia.
Sin embargo, el clima festivo convivió con la tensión política. El Secretario de Cultura de la Nación, Leandro Cifelli, enfrentó abucheos y carteles de protesta durante su discurso al defender las medidas de libertad individual y administración responsable del gobierno. Ante las interrupciones, Cifelli destacó el aumento del 50% en el presupuesto para el programa Libro% de la CONABIP, alcanzando un récord de 2.300 millones de pesos para la compra de ejemplares por parte de bibliotecas populares.
Voces en defensa de la cultura Por su parte, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, buscó distender el ambiente y subrayó la identidad cultural de Buenos Aires, donde se concentra el 60% de la producción editorial nacional. “La cultura es una inversión que siempre vamos a sostener”, afirmó ante los aplausos del público.
El plato fuerte de la noche fue el diálogo entre tres de las escritoras más relevantes de la actualidad: Leila Guerriero, Selva Almada y Gabriela Cabezón Cámara. Las autoras rechazaron la etiqueta de “literatura femenina” y centraron su exposición en el valor social del libro.
La lectura: una herramienta de resistencia Selva Almada enfatizó que la lectura es un derecho que se fortalece en la escuela pública, advirtiendo sobre el riesgo que supone el desmantelamiento educativo y los salarios docentes de miseria. A su turno, Cabezón Cámara, quien lució una consigna en defensa de la Ley de Glaciares, sostuvo que “la lectura te ayuda a pensar que siempre hay una alternativa y que se pueden construir otros mundos”. Finalmente, Guerriero alertó sobre la hostilidad en el discurso público y el peligro de una sociedad “infectada por el desprecio”, proponiendo la palabra y el pensamiento crítico como puentes necesarios en tiempos de oscuridad.
Fuente: ahoraeducacion.com



