Este mes (junio/20), durante la segunda sesión del II Foro de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior 2020, el Instituto Internacional de Educación Superior de la UNESCO para América Latina y el Caribe IESALC, presentó el informe La garantía de calidad y los criterios de acreditación en la educación superior, Perspectivas internacionales, un estudio diseñado para acompañar el proceso de las agendas nacionales en materia de calidad de la educación superior realizado con el apoyo del Ministerio de Educación de Colombia. «El proceso de aseguramiento de calidad es de transformación institucional acompañado por la innovación y centrado en responder a las expectativas de los estudiantes en conexión con el contexto y con lo que requieren las regiones y el país. (…) Agradecemos al IESALC por este estudio comparado. Creo que nos da un marco para entender y contextualizar el proceso que hemos venido llevando en estos dos años en cuanto al registro calificado de aseguramiento de alta calidad», dijo la ministra de Educación de Colombia, María Victoria Angulo, en la bienvenida al foro.
Enfocado en los procesos de acreditación, tanto de instituciones como de programas de educación superior, el estudio examina la labor de las diez agencias de garantía de calidad en sus contextos políticos y señala cuestiones críticas de los procesos de acreditación, que van desde “cómo incorporar los logros académicos de los estudiantes como un vector fundamental, hasta cómo promover la calidad en el respeto a la diversidad, sin olvidar quién debe evaluar lalabor de las agencias y cómo hacerlo”, como indica en su presentación.
Diseñado por el catalán Francesc Pedró, director del IESALC, y desarrollado con la contribución de Aliandra Barlete, investigadora de la Universidad de Cambridge, el documento aborda distintas acepciones de la garantía de calidad (GC), entre ellas como el “proceso de generar confianza en que la provisión de educación cumple con las expectativas o por lo menos cubre unos estándares mínimos”, además de establecer puntos de referencia locales para la mejora del sistema de ES (educación superior) en su conjunto. 
“La GC también puede ser una herramienta para la autorregulación al aumentar la competencia entre instituciones y programas, por ejemplo, mediante el establecimiento de rankings nacionales”, indican los autores.
Promotores y estrategias de la garantía de calidad 
Para los autores, desde finales de 1980, la GC ha sido una preocupación clave para los Estados y se ha convertido en una estrategia habitual de las políticas de educación superior (ES). Algunos factores que la han propiciado son: la masificación de la ES y el consiguiente aumento del gasto público, la agenda de la New Public Management (Nueva Gestión Pública), y la nternacionalización (globalización), que ha aumentado la necesidad de títulos internacionalmente comparables y reconocidos, y un sistema de evaluación transparente condición imprescindible para que la comparabilidad pueda darse.

Existe la expectativa de que el aseguramiento de la calidad sea parte del mandato de los gobiernos nacionales. Los ciudadanos pueden esperar legítimamente que el Estado proteja sus derechos, refleje las preocupaciones legítimas del público y llamen la atención de los proveedores sobre ellas, si es necesario, a través de una regulación externa. Pero también la autorregulación institucional parece surgir como una forma de gobernanza.

Otra razón para esta preocupación es el aumento del número de estudiantes, indicativo de la necesidad de instituciones y programas para satisfacer la demanda, lo que puede resultar en una proliferación de IES que deben ser reguladas adecuadamente en su diversidad.
Impacto de la gestión de calidad en la educación superior
La evidencia en algunos países muestra que la GC externa ha ayudado a establecer nuevas normas formales aunque la medida en que esto haya creado un cambio cualitativo puede ser discutible. Suecia abandonó las mediciones de los procesos de evaluación y se centra en la calidad de la tesis final de los estudiantes y ha intentado crear exámenes nacionales de grado, lo que apunta hacia la medición directa de los conocimientos y competencias de los estudiantes al final de sus estudios.
En Estados Unidos, por ejemplo, las pruebas CLA y CLA+ se han desplegado ampliamente para examinar competencias genéricas, mientras que en México, los Exámenes Generales para el Egreso de Licenciatura (EGEL) son utilizados por muchas instituciones para evaluar a los graduados en áreas disciplinarias específicas. En Colombia, todos los estudiantes de ES están obligados a realizar una prueba de competencia general (Saber Pro) para poder graduarse. El examen ENADE en Brasil es el único ejemplo de exámenes externos a gran escala que son obligatorios para los estudiantes y a la vez son utilizados directamente en la GC de los programas e instituciones.
En Argentina, el efecto de la CONEAU ha sido considerado positivo. En un grupo de instituciones que pasaron por el proceso de acreditación con un estudio de caso en Ingeniería el análisis indicó que, más allá de establecer un estándar de calidad, la política generó mejoras continuas a los títulos acreditados. Como resultado, las instituciones se vieron urgidas a revisar los currículos, actualizar las metodologías de enseñanza y aprendizaje, invertir en nuevos equipos y en la capacitación del personal.

Del análisis comparativo de este estudio, se presentan algunas lecciones y recomendaciones: La primera que desarrollar una cultura de calidad para la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes, así como para crear condiciones para garantizar y mejorar los estándares académicos dentro de las IES, requerirá de la participación activa de los líderes de una institución y del personal académico.
La segunda lección es que, para garantizar la calidad y la acreditación, los procesos a evaluarse deben incluir: el diseño y la aprobación de nuevos módulos de curso y programas de estudio; procedimientos para la revisión de programas académicos; prácticas que rigen las normas de calificación e identificación; procedimientos que influyen en la evaluación de la enseñanza; procedimientos que afectan las evaluaciones estudiantiles; y otros componentes relevantes de los procesos generales de la institución para garantizar y mejorar los estándares académicos.
La tercera lección es que los instrumentos más efectivos y legítimos, en las opiniones del personal académico, poseen metodologías con revisores pares expertos capacitados y respaldados durante el proceso de revisión por personal profesional y emplean procedimientos y protocolos sistemáticos y estandarizados.

«Uno de los grandes desafíos de los procesos de aseguramiento de calidad no resueltos es la diversidad cultural. Es necesario establecer mecanismos de aseguramiento de la calidad que se fijen en cómo las instituciones de educación superior (IES) se van ajustando poco a poco. Hoy en día nos damos cuenta que lo más útil es ayudar a cada una de las IES a mejorar su calidad. No podemos seguir basándonos en estándares institucionales. Tenemos que ir un paso mas allá, contextualizando el trabajo de cada institución y reconocerla en su diversidad», dijo Pedró durante el cierre del foro.
Para mayor detalle descargue el documento aquí.


Fuente: www.iesalc.unesco.org

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