Si bien en las instituciones educativas hay aspectos a mejorar, como la baja tasa de graduación o la falta de estructura, el crecimiento de matrícula y de oferta académica es una constante.
Para todos. Entre diferentes puntos, la gratuidad en los estudios asegura la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad.
El sistema de educación superior argentino en el período 1983-2015 se ha expandido, se ha diversificado, se ha vuelto más complejo. Los efectos de las políticas de democratización del acceso son claros: la matrícula estudiantil se multiplicó por tres, y la participación de las mujeres en todos los indicadores (matrícula, graduados, docentes, investigadores) es elocuente en cuanto a la paridad o la superioridad numérica en los totales de estudiantes y graduados.
Podemos decir que el acceso a la educación superior está generalizado, que las vías de acceso son diversas y cercanas, que la gratuidad de los estudios en las universidades nacionales asegura igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior.
Debemos agregar también que los establecimientos públicos y privados tienen variadas orientaciones filosóficas y que ofrecen una gama de 4.219 títulos de grado y pregrado, y unas 1.642 carreras de posgrado (1999). Todo lo cual nos permite afirmar que se trata de un sistema complejo, diversificado, pluralista, distribuido en todo el territorio y de fácil acceso para los aspirantes y alumnos.
Este sintético panorama permite observar que, pese a las problemáticas situaciones creadas por el insuficiente financiamiento del sistema de educación superior público, desde el comienzo del período democrático en 1983 se ha producido un constante crecimiento.
El financiamiento y los salarios de profesores e investigadores han mejorado sustantivamente entre 2006 y 2015 en las universidades nacionales.
En términos generales, podemos afirmar que el sistema universitario argentino ha ido transformándose y ha desarrollado los siguientes indicadores de fortalezas:
◆ Acceso generalizado a la educación superior: la tasa de escolarización superior para los jóvenes de entre 17 y 24 años es de alrededor del 65%, se acerca a la de los países de la Unión Europea y se encuentra por encima de todos los países de América del Sur.
◆ Pluralidad institucional: la coexistencia de instituciones privadas y públicas, de entidades nacionales y regionales, rompe la homogeneidad del sistema nacional y ofrece diferentes alternativas filosóficas o institucionales.
◆ Diversificación de la oferta académica: el sistema universitario argentino ha llegado a una extrema multiplicación de ofertas de cursos y grados.
◆ Descentralización territorial: instituciones y cursos (a través de la educación a distancia) se encuentran al alcance de los interesados en cualquier lugar del país.
◆ Pluralismo ideológico: el pluralismo institucional y filosófico se instaló en el sistema universitario argentino a partir de la recuperación de la democracia en 1983; teniendo en cuenta las intolerancias y los autoritarismos del pasado, cabe resaltar la consolidación de una cultura pluralista que contribuye de variadas formas al fortalecimiento de los valores democráticos.
◆ Desarrollo de la actividad científica: de manera creciente la actividad científica crece en las universidades nacionales a partir de 1983; hacia el año 2000, el número de investigadores en las universidades nacionales superaba los 23 mil, contra menos de 50 en 1960; en 2010, la inversión en ciencia y tecnología equivalía al 0,62% del PBI (Brasil: 1,19%; México: 0,40%).
◆ Vinculación con empresas, organismos del Estado y organizaciones sociales: desde la década de 1990 las universidades públicas establecen numerosos convenios y contratos con organismos públicos, empresas privadas y organizaciones sociales para brindar sus servicios. En varias universidades nacionales, hacia 2006 cerca del 10% de sus ingresos provenía de contratos con terceros.
◆ Desarrollo del posgrado: el boom de los posgrados de comienzos de los años 90 se consolida con la creación en 1995 del Consejo de Acreditación de Posgrado; la matrícula de posgrado supera los 100 mil alumnos hacia 2010; el número de graduados como doctores pasó de 271 en 2006 a 1.328 en 2010.
◆ Crecimiento de la educación superior a distancia: más de 200 mil alumnos recurren en la actualidad a programas de educación superior a distancia (…) Existe una red de educación a distancia de las universidades nacionales (Rueda). Prácticamente todas las universidades vienen desarrollando estos programas, y el sistema de enseñanza superior se acerca al modelo blended learning o “enseñanza combinada” (presencial-virtual).
◆ Internacionalización: casi todas las universidades públicas y privadas establecieron agencias de cooperación internacional y firmaron convenios con universidades e instituciones científicas extranjeras para facilitar los intercambios. (…)
◆ Informatización. Las universidades fueron incorporando computadoras y redes de información. Desde 1996, el Ministerio de Educación organizó el Sistema de Información Universitaria (SIU) y la Red de Intercomunicación Universitaria (RIU). (…) Del lado de las debilidades, encontramos problemas que corresponden a las últimas décadas: ◆ El alto índice de deserción, la prolongación excesiva de las carreras y el bajo índice de graduación.
◆ La partidización de los claustros, la intervención en los espacios académicos de los partidos y los gremios. ◆ La atomización del sistema universitario nacional y la falta de políticas públicas compartidas. ◆ El bajo porcentaje de profesores con doctorado: menos del 15%.
◆ El bajo porcentaje de profesores con dedicación exclusiva: menos del 20%.
◆ La falta de institucionalización de los posgrados que no forman parte de la estructura institucional prevista por la Ley de Educación Superior, no tienen presupuesto ni cargos de planta para los profesores.
◆ El alto costo de la gestión política y administrativa en relación con las funciones sustantivas de investigación, enseñanza y extensión. En algunas universidades, el porcentaje del gasto en gobierno y administración supera al gasto en profesores e investigación.
◆ La falta de planeamiento estratégico y de prospectiva. Prevalecen las políticas coyunturales y la atomización institucional.
◆ La insuficiente informatización de las universidades; faltan políticas de información, falta culminar la informatización organizacional de las universidades públicas.
◆ Falta de políticas de conocimiento para valorizar el potencial de las universidades en función de las necesidades del país. (…) A pesar de sus limitaciones y de los contextos inciertos en que se ha desenvuelto en el período 1983-2014, el sistema universitario nacional ha demostrado una gran capacidad para mejorar la actividad científica, para transferir conocimientos a las empresas, los organismos del Estado o las organizaciones sociales. A pesar de la falta de financiamiento, pudo desarrollarse de manera sorprendente el nivel de posgrado. Todo esto demuestra que existe una gran capacidad disponible para convertir a toda la educación superior argentina, pública o privada, en un agente decisivo para un proyecto de desarrollo con uso intensivo del conocimiento.
*Pérez Lindo es Doctor en Filosofía y autor de La educación superior argentina (1983-2015), editorial Eudeba.
fuente: Augusto Pérez Lindo para www.perfil.com

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