El filósofo canadiense Ian Angus y la crisis de la universidad: «Hoy el saber es una mercancía». Angus analiza la pérdida del sentido público y social de la educación superior y el avance de la universidad corporativa.

“La universidad está en crisis”, afirma el filósofo canadiense Ian Angus. En su libro Amar las preguntas (Wolkowicz), Angus explicar cómo la universidad está perdiendo el sentido público y social que tuvo durante décadas frente al avance de la universidad corporativa. En diálogo con PáginaI12, Angus analiza cómo ha sido este proceso de transformación y, en consecuencia, cómo ha ido cambiando la lógica y la forma de pensar el conocimiento en la universidad.

–¿A partir de qué indicadores considera que la universidad está en crisis?

–Las universidades cambian de país a país, aunque hay un origen europeo que más o menos tenemos todos en común. La gran mayoría de los países tienen un concepto de la universidad pública y la universidad pública tiene como propósitos formar a los individuos, ayudarlos a desarrollar un trabajo, entre otros objetivos. Pero también tiene una función que va más allá del individuo. Se puede decir incluso que su objetivo es desarrollar el concepto de ciudadanía, el desarrollo social y económico, el saber en general. Eso es lo que está destruido hoy en día.

–¿Cuáles serían las causas?

–La universidad perdió el propósito social público que ha tenido alguna vez a partir de dos causas centrales. Una es la caída de la financiación. Y la otra proviene de esa idea de pensar a la educación como una simple ayuda al individuo para insertarse en el mercado laboral. La caída de la financiación está vinculada con una política específicamente conectada con el sistema capitalista y esta época neoliberal. Además, hay otras tendencias importantes que han cambiado, como el avance de la tecnología y todo el universo de la información y la comunicación. Hoy en día se piensa al conocimiento como una mercancía.

–¿En este contexto de crisis es donde surge la universidad corporativa?

–La universidad pública tiene alguna distancia del Estado y también de las corporaciones. No es totalmente independiente. Tiene su manera de organizarse y de gobernarse, que es un proceso interno de la universidad. Por lo general, lo que ha pasado es que el Estado empezó a restringir los fondos necesarios, entonces la universidad empieza a perder la capacidad de lo que normalmente tenía que hacer. La universidad empezó a buscar fondos por otro lado y así es cómo las corporaciones ingresan al ámbito universitario. Pero las corporaciones tienen sus propios intereses: apoyan lo que les interesa para sacar algún valor de esto, a través del mercado fundamentalmente.

–En su libro hace alusión a la relación de la universidad con la Ilustración. 

–Mi propósito fue evaluar el estado actual de la universidad, por eso tuve que investigar la historia de la universidad y sus conceptos centrales. Elegí el concepto de Ilustración en el sentido del individuo, de la sociedad y sobre todo en base a una institución que tiene el propósito de desarrollar y compartir el saber. En el libro yo planteo que este concepto perdió fuerza y considero que deberíamos tomar la herencia de ese pensamiento crítico que tenía la Ilustración como sostén de las instituciones universitarias.

–¿Por qué sostiene que todo este proceso produjo una transformación del conocimiento?

–Las instituciones han sido cambiadas por la interpenetración de la tecnología y la ciencia. En ese sentido, hay una transformación del conocimiento. El concepto que yo utilizo es el de tecnociencia, ya que es una manera de captar en una palabra la conexión íntima entre el saber y la tecnología. Cambió el modelo del saber y el conocimiento. El conocimiento se ha convertido en una mercancía. Hay una lógica neoliberal que concibe al conocimiento como algo ya hecho, que se puede agarrar de la mano y así guardarlo, venderlo o pasarlo. Pero el conocimiento nunca es un producto terminado, nunca estamos al principio del proceso. 

–¿Qué es posible hacer ante este escenario de crisis?

–De alguna manera, apunto a que se valore y se rescate el ideal de la Ilustración, que no es más ni menos que la búsqueda del conocimiento que genere pensamiento crítico. A una persona que le gusta hablar de educación tiene que respetar la Ilustración, que es respetar la esperanza. Todos los jóvenes que quieren estudiar tienen alguna esperanza y es eso lo que debemos respetar siempre.

 Fuente: Constanza Bonsignore para www.pagina12.com.ar 

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