salud-1796370w300En una nueva edición del mismo congreso en el que hace ocho años se transmitió desde un quirófano del Hospital de Clínicas de la UBA la primera cirugía asistida por robot en América latina, se puso bajo la lupa la enseñanza de la cirugía. Así lo anunció durante el acto de apertura el presidente del 84o. Congreso Argentino de Cirugía, del que participaron la semana pasada más de 6000 cirujanos argentinos y extranjeros de distintas especialidades.

«Los cambios en la técnica quirúrgica, como la laparoscopia y la cirugía percutánea, llevaron al desarrollo de centros de entrenamiento, simuladores virtuales y biológicos, programas de fellowship y la utilización de herramientas como la telecirugía vía Intenet», sostuvo el doctor Ricardo Torres, director del Centro de Entrenamiento en Cirugía Laparoscópica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste.

De hecho, en el subsuelo donde las empresas exhibieron equipos y productos para la práctica diaria, una de las atracciones para los visitantes fue un simulador para los centros académicos que permite optar por uno de nueve procedimientos quirúrgicos de distintas especialidades para entrenar la destreza en cirugía laparoscópica y endoscópica.

Los cirujanos, que hicieron fila para probarlo, pudieron ensayar sus habilidades con una cirugía general, una histerectomía (extirpación del útero), una extracción del apéndice o la vesícula, un bypass gástrico o una nefrectomía, entre otras posibilidades. No faltó aquel que comenzó el «ejercicio» como un juego junto con otros colegas que lo acompañaban y lo terminó como si realmente estuviera dentro del quirófano, con un paciente que le imponía un desafío.

«Todos los avances científicos, el desarrollo de subespecialidades, el cambio en la tecnología, la necesidad de utilizar recursos y la mayor información que reciben los pacientes, que generó un aumento de la demanda de servicios, nos hizo pensar que existen interrogantes que quizá nos lleven a cambiar la enseñanza de la cirugía en los próximos tiempos», agregó Torres en la apertura.

Esas preguntas alcanzan a la duración de la residencia, el nivel de destreza que debería proporcionar un programa de residencia, la supervisión de los estándares mínimos de la formación, la unificación regional de esos programas, el manejo ético de los pacientes, la evaluación de los resultados, el entrenamiento en simuladores y hasta cómo evitar el «mal uso» de los residentes que hacen los empleadores.

«Estos y muchos otros interrogantes se tratarán aquí esta semana -dijo Torres-. Ojalá que al finalizar este congreso tengamos respuestas para estos interrogantes y que esas respuestas nos lleven a mejorar la enseñanza de la cirugía y, por consiguiente, elevar el nivel de la calidad de la atención que reciban nuestros pacientes.»

La reunión se realizó junto con el XX Congreso Latinoamericano de Cirugía, que preside el doctor Pedro Ferraina, titular de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Cirugía (Felac). También coincidió con los congresos y jornadas nacionales de cirugía torácica, coloproctología, cirugía plástica y reparadora, angiología y cirugía cardiovascular, de médicos residentes de cirugía general y de instrumentadores quirúrgicos.

«Es el evento de educación médica continuada más relevante de la Asociación Argentina de Cirugía (…) Es, también, la puesta en escena de la cirugía argentina», aseguró el doctor Norberto Mezzadri, presidente de la asociación, durante la ceremonia inaugural del congreso que contó con la presencia y el colorido de los uniformes de la Fanfarria Militar Alto Perú, del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.

Un perfil de profesor más moderno

En un editorial de la Revista Latinoamericana de Cirugía, la Federación Latinoamericana de Cirugía (Felac) ya había planteado en diciembre del año pasado la necesidad de actualizar «el perfil profesional del profesor moderno de cirugía».

«Ya es rutinario que, en diferentes formas, los residentes de la especialidad afirmen que la estructura actual de la residencia no satisface adecuadamente sus necesidades», escribió el doctor Roberto Anaya-Prado, del Centro Médico Nacional de Occidente, Guadalajara, México.

En el artículo, el cirujano describió el perfil docente moderno: «[…] Va más allá del quirófano, de la sala de hospitalización y de la consulta. El profesor moderno debe entender y discutir conceptos de economía, contratos, administración, finanzas, investigación, certificación y balance entre el trabajo y la vida cotidiana»..

Fuente: Fabiola Czubaj para www.lanacion.com.ar

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