Para hablar hoy de cualquier escritor de la llamada Generación del 98, o si se prefiere del Modernismo, como Manuel Machado, resulta pertinente formularse la pregunta que se hace el poeta y profesor de la Universidad de Oviedo, José Luis García Martín: «¿Sigue vivo como poeta Manuel Machado?».  

La pregunta, lejos de ser retórica —pensemos en el olvidado Francisco Villaespesa—, señala la vigencia de una obra poética que ha estado en segundo plano buena parte del siglo XX.

La razones pueden ser biográficas, como la alargada sombra de un escritor y también emblema de la República y del exilio como su hermano Antonio Machado; y políticas, pues la pronta adscripción del poeta sevillano al bando sublevado que lideraba el futuro dictador Francisco Franco le haría perder el favor de los poetas exiliados, con Luis Cernuda a la cabeza, que tachó su estilo de «insustancial y afectado», y de toda la poesía española de posguerra, hasta la Generación del 50, que hizo de su hermano bandera.

Un olvido injusto para la obra de un poeta de múltiples registros: introductor en la poesía española del habla coloquial,

Ejemplar de «Poesías completas»

Ejemplar de «Poesías completas»

simbolista, parnasiano, estilista del lenguaje popular, orfebre historicista… que le llevaron no solo a ser elogiado por un autor de la exigencia del argentino Jorge Luis Borges, sino que gozó de popularidad y respeto crítico de sus contemporáneos, ya que estaba considerado en el primer tercio de siglo «como uno de los tres o cuatro mayores poetas de su tiempo», señalaba en uno de sus escritos Emilio Barón, poeta y profesor de la canadiense Queen’s Univeristy.

Este recordaba en el prólogo de su edición del «El mal poema» (1909), posiblemente su libro más reivindicado en la actualidad, las palabras de elogio que le dedicó al poeta sevillano «un autor tan severo como Miguel de Unamuno», cuando escribió en 1907: «Esta cosa ligera, alada y sagrada que es a las veces Manuel Machado resulta ser un verdadero clásico».

Influencia sobre sus contemporáneos

Por ello, Manuel Machado fue una influencia para los poetas de su tiempo, como relató un miembro de la Generación del 27 ya en el exilio como José Moreno Villa: «Yo no creo que sin Manolo Machado hubiera conseguido García Lorca o Alberti la desenvoltura y la emoción gitana que consiguieron. Cuando algún día se haga el recuento de las influencias ejercidas por él y por Juan Ramón Jiménez en las generaciones que le siguieron, veremos quién se lleva el mayor tanto».

Pero Moreno Villa fue la excepción en un exilio y una posterior historia de la literatura que condenaron a Manuel Machado como poeta oficial del Franquismo y autor de versos de exaltación a José Antonio Primo de RiveraDionisio Ridruejo y al propio Franco.

Muchos especialistas actuales, señalan su adhesión al nuevo régimen por meros motivos de mera supervivencia y señalan la ideología liberal del escritor y su republicanismo, del que da cuenta el hecho de haber escrito, incluso, una letra para un himno para la II República que finalmente no fue elegido por el Gobierno.

«Su adscripción política al régimen fue obligada por las circunstancias, pero no fue un franquista entusiasta», señala García Martín. Pero como señala Andrés Trapiello en «Las armas y las letras»: «Manuel Machado sería de los que, ganando la guerra, perdían los manuales de la literatura».«En una antología española de todos los siglos de poesía, siempre estará Manuel Machado», señala García Martín

A pesar del olvido que durante buena parte del siglo XX sufrió su figura, tanto García Martín como el editor de Renacimiento y también poeta, Abelardo Linares, coinciden en reivindicar la actualidad de una poesía que no sólo sigue viva, sino que sigue influyendo en autores esenciales de los últimos cincuenta años de poesía española, de Jaime Gil de Biedma Felipe Benítez Reyes.

  Fuente: Jesús Morillo para https://sevilla.abc.es/

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