La mayoría de los jóvenes que van a la universidad no trabaja de lo que estudia. La necesidad económica es el principal motivo. En tanto, una minoría dijo que lo hace para aprender y sumar experiencia en la carrera

Seis de cada 10 universitarios (63%) que trabajan mientras estudian no tienen un puesto relacionado a su carrera. Y la mayoría lo hace por necesidad económica. 

Este panorama forma parte de una investigación que difundió Bumeran uno de los portales online de empleo más grande de América Latina, con presencia en Argentina, México, Venezuela y Perú. 

El relevamiento responde a una encuesta que realizó el portal a más de 13 mil personas en el país para comprender el perfil de los jóvenes que van a la universidad y trabajan al mismo tiempo.

Otro dato destacado es que, si bien muchos jóvenes quieren trabajar, 63% no encuentra empleo. Del resto de los interpelados que estudia, pero no trabaja, 20% dijo que prefiere priorizar sus estudios, mientras que 17% declaró no tener tiempo para hacer las dos cosas.

Dentro de los consultados, poco más de la mitad (52%) afirmó realizar ambas actividades al mismo tiempo. Trabajar y estudiar en forma paralela tiene sus ventajas y sus desventajas. 

Por un lado, se adquiere una experiencia que la universidad no trasmite y sólo se aprecia al momento de estar empleado, pero, consecuentemente, quita horas de estudio, lo que provoca que, usualmente, haya una dilación en la carrera.

“El 58% admitió que se retrasó en su carrera luego de empezar a trabajar, mientras que el 42% negó tal afirmación. Sin embargo, la mayoría de los encuestados (53,4%) dijo que si uno está bien organizado, el trabajo no debería afectar la constancia en el estudio. Por el contrario, 47% expresó que siempre le irá mejor en la facultad a quien solo estudia y no trabaja”, precisa la investigación.
Con respecto al tiempo extra que se dedica al estudio, 31% estudia cuatro horas extras semanales, 28% le destina seis horas semanales, 20,5% emplea dos horas de la semana y la minoría (20%) le dedica más de ocho horas al estudio.
Sobre el tiempo de inserción en un trabajo, 67% dijo que lo hizo al inicio de la carrera, 25% comenzó en la mitad de sus estudios y, residualmente, siete por ciento, hacia el final de su carrera.
Los motivos que los estudiantes dieron acerca de por qué trabajan fueron, en su mayoría (73%), relacionados a una necesidad económica. Mientras que 24% dijo que lo hace para aprender y sumar experiencia en la carrera. Otros respondieron que trabajan porque les sobra el tiempo o por lo que lo hace para adquirir contactos.

La carga horaria es otro factor significativo que afecta a los estudiantes que trabajan. Un detalle significativo tiene que ver con la gran cantidad de horas que pasan fuera de la casa. “El 71% de los consultados dijo estar más de 12 horas fuera de su hogar, el 19% declaró que está ocho horas fuera, el 6% seis horas y una pequeña minoría (4%) pasa sólo cuatro horas fuera de su vivienda», indica el monitoreo.
La situación que tiene que afrontar un estudiante implica contar con menos tiempo libre (24%), tener poco tiempo para estudiar (18%) y estar más estresado (11%). Un 35%, de hecho, aseguró sentir todas esas experiencias. Sin embargo, 11,5% afirmó que no afronta ninguna de estas circunstancias.
Pese a las dificultades que pueda producir estudiar y trabajar al mismo tiempo, la mitad cree fructífero hacer las dos cosas a la vez.

Fuente: https://comercioyjusticia.info/blog/  

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