Las mujeres sacan mejor nota en la facultad pero cobran un 9,5% menos que los hombres. Un 

informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas destaca que las mujeres acceden a la universidad «mejor preparadas» ya que su nota media de admisión es de 8,89 frente al 8,57 de sus compañeros.

Las mujeres obtienen mejores resultados en la universidad, pero acceden a puestos de trabajo menos estables y un 9,5% peor remunerados que los hombres, según el último Esenciales, de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

El informe señala que en el curso 2018-2019 cerca de 1,3 millones de estudiantes cursaron un grado en las universidades españolas y el 55% eran mujeres, como también lo es el 60% de los nuevos titulados.

En este sentido, los autores del estudio destacan que las mujeres acceden a la universidad «mejor preparadas» ya que su nota media de admisión es de 8,89 frente al 8,57 de los hombres. Además, el 33% tiene una nota por encima del 10 (sobre 14), frente al 27% de los hombres.

La investigación revela que estos mejores resultados continúan durante la etapa universitaria. Las universitarias presentan una tasa de rendimiento (porcentaje de créditos superados sobre los evaluados) casi 10 puntos superior a la de los hombres (81,8% frente a 72,5%), abandonan en menor medida los estudios elegidos (19% frente a 25%) y se gradúan con mejor expediente (7,34 frente a 7,05 sobre 10).

Asimismo, la tasa de idoneidad (porcentaje de estudiantes que finaliza la titulación en el tiempo teórico previsto o antes) en las mujeres es del 43%, casi el doble que en el caso de los hombres (24%).

Por otro lado, el informe recoge datos de afiliación a la Seguridad Social de los egresados en títulos de grado y ciclo (licenciaturas y diplomaturas) en el curso 2013-2014 publicados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y que analiza su inserción laboral en los 4 años siguientes a la graduación, desde 2015 a 2018.

Respecto al mercado laboral, las mujeres presentan una tasa de afiliación –medida como el porcentaje de graduados universitarios que están dados de alta en la Seguridad Social respeto al total de titulados en 2013-2014– del 45,5% un año después de egresar que aumenta hasta el 71,9% transcurridos cuatro años. Estas tasas son ligeramente inferiores a la de los hombres (49% y 72,8%), si bien a los cuatro años apenas alcanza el punto de diferencia.

En este contexto, las mujeres tienen menor estabilidad en el empleo, ya que el 48,8 % de las universitarias contratadas por cuenta ajena cuentan con un contrato indefinido al año de graduarse, 8 puntos menos que los hombres. Cuatro años después, el porcentaje de contrataciones indefinidas se reduce al 46,1%, mientras que crece en el caso de los hombres en 2,9 puntos, hasta el 59,6%.

En tipo de jornada laboral, los autores del informe aprecian diferencias. A los cuatro años de graduarse, el 85,8 % de los universitarios afiliados a la Seguridad Social por cuenta ajena trabaja a tiempo completo, frente al 74,3% de las mujeres. La brecha entre ambos sexos también se amplía con el tiempo en esta dimensión, desde los 4,5 puntos porcentuales en el primer año hasta los 11,5 en el último registrado.

Además, el estudio indica que el porcentaje de universitarias en régimen de autónomos se sitúa en el 7,4% frente al 11,1% entre los hombres; y, tras graduarse, el 50,2 % de los hombres tiene una ocupación acorde con su titulación universitaria, frente al 46,7% de las mujeres, pero a los cuatro años este gap se reduce hasta situarse en el 61,3% y 60,3%, respectivamente.

En materia de sueldo, el estudio señala que nada más graduarse las mujeres asalariadas con jornada a tiempo completo tienen una base de cotización media anual de 20.538 euros, 2.078 euros menos que la base media de los hombres (22.616 euros). Tras cuatro años, los ingresos de los y las universitarias crecen un 22% cada uno, y la brecha salarial entre ambos sexos se eleva a 2.624 euros, lo que supone un 9,5% menos de ingresos respecto de los hombres.

De esta forma, la distribución por sexos de los tramos de cotización revela que el porcentaje de universitarios que tiene una remuneración superior a los 36.000 euros al año de graduarse (tramo superior) (14,8%) duplica al de las universitarias (6,9%) un año después de graduarse.

Por el contrario, el 24,3% de mujeres tiene una base media de cotización menor a los 12.000 euros anuales frente al 20,7% de ellos. A los cuatro años de la graduación, el porcentaje de titulados universitarios en el tramo superior aumenta, pero, para los autores, «el gap entre sexos sigue siendo relevante» (10 puntos porcentuales, 21% de hombres frente a 11,1% de mujeres).

Según los investigadores, estas diferencias globales en la base de cotización podrían deberse a la elección de los estudios, pues las titulaciones que gozan de mejor empleabilidad, como son informática, ingeniería aeronáutica, telecomunicaciones u organización industrial apenas cuentan con un 25% de mujeres, en el mejor de los casos.

Sin embargo, alertan de que «esta situación menos favorable para las universitarias sobre la remuneración se mantiene con independencia del ámbito de estudio que hayan cursado, con la única excepción de matemáticas y estadística».

Finalmente, la desigualdad se amplía hasta el 15% en las titulaciones relacionadas con la industria manufacturera y producción –que agrupa titulaciones como ingeniería alimentaria, enología o ingeniería textil– o el 13% con las ciencias sociales y del comportamiento –ciencias políticas, sociología, criminología, etc.–.

FUENTE: HTTPS://WWW.PUBLICO.ES/

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