Los estatales y docentes despedidos del Ministerio de Educación realizaron un abrazo simbólico al Palacio Pizzurno, para reclamar al Gobierno que dé marcha atrás con la medida. Acompañados por agrupaciones políticas y estudiantiles, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) concretaron la protesta en medio de un paro de 24 horas en la cartera. Denunciaron además que la no renovación de los contratos –de 400 trabajadores de programas socioeducativos y 2600 tutores virtuales del programa de capacitación docente Nuestra Escuela– implica el desarme de lo que eran políticas universales de inclusión.

El abrazo fue convocado frente a la respuesta policial que la cartera a cargo de Esteban Bullrich dio al conflicto. “La represión no fue un error ni un hecho aislado, el uso de la policía para disciplinar ya se está haciendo costumbre por parte de este gobierno”, advirtió el titular de ATE Capital, Daniel Catalano. “Macri tiene que entender que a la violencia institucional nosotros le vamos a responder con más organización, y aunque llene de policías los sectores de trabajo, no vamos a dudar si tenemos que parar el país.”

El lunes, cuando estatales y docentes tenían previsto hacer una asamblea dentro del ministerio en la que podían llegar a definir una nueva toma, todas las sedes de Educación amanecieron valladas. Para evitar la realización de la asamblea, la policía se desplegó en el pasillo de entrada, restringió el ingreso de los trabajadores y golpeó a dos de los delegados. Rodrigo Recalde, delegado general de ATE en el ministerio de Educación y uno de los que fue tirado al piso y pateado por un efectivo, fue otro de los oradores del acto. “Ninguna de las autoridades que están en este ministerio se declaran competentes para resolver el problema de las reincorporaciones, pero sí eran competentes para despedir. Si no es en este ámbito que sea en Modernización o donde lo consideren necesario, pero tenemos que tener una respuesta”, señaló. ATE había levantado, el viernes, la toma pacífica de un edificio del ministerio tras la promesa de las autoridades de discutir la reincorporación de los que quedaron sin trabajo.

Representando a la Ctera estuvieron su titular, Sonia Alesso, Eduardo López (de los docentes porteños), el bonaerense Roberto Baradel, delegados y dirigentes docentes.

“Este es un gobierno que ajustó en educación, que despidió trabajadores, que subejecutó el Presupuesto Educativo, que no cumple los acuerdos Paritarios, que cierra Programas educativos. No vamos a permitir que destruyan la educación pública; vamos a defender los puestos de trabajo, a defender la escuela pública, a defender a nuestros pibes. Si así terminamos, así las clases no comienzan”, advirtió Alesso.

También hubo organizaciones sociales, sindicales –como los universitarios de la Conadu y los maestros de colegios privados del Sadop–, académicos, pedagogos. Dirigentes del kirchnerismo, el Frente de Izquierda, el MST y algunos gremios cegetistas, como la Federación Gráfica Bonaerense, el Sindicato de Obreros Curtidores y la Asociación de Empleados de Farmacias.

Los manifestantes colgaron sobre la fachada del ministerio banderas de los sindicatos y pancartas sobre la falta de respuesta del ministro Bullrich. Funcionarios de la cartera se reunieron el lunes con dirigentes de la Unión del Personal Civil de la Nación –sindicato de buen diálogo con el Gobierno– y anunciaron la “corrección” de 100 desvinculaciones, que correspondían a delegados, discapacitados y embarazadas. Al mismo tiempo, levantaron la reunión prometida a ATE. Ayer mantuvieron la misma postura.

Desde el ministerio sostienen que los contratos que no fueron renovados no son 400, sino –luego de la revisión– 205. “Se renovaron 1200 contratos de planta transitoria, mientras que 205 contratos que vencían el 31 de diciembre no fueron renovados porque incumplían el horario de trabajo. Una gran cantidad de esos contratados cumplían sólo 4 o 5 horas cuando la jornada es de 8”, dijo sobre el punto a este diario un vocero oficial.

Al no haber avances en el reclamo por la renovación de los contratos, los trabajadores del Ministerio de Educación y Deportes iniciaron tras el abrazo un paro por tiempo indeterminado.

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