En busca de trabajo con la ayuda del Estado: en menos de un mes ya se inscribieron 14.025 jóvenes al programa Te sumo. El plan de incentivos que lanzó el gobierno busca dar respuesta a uno de los sectores más afectados por el desempleo. 458 empresas se inscribieron para dar trabajo.

Hay una certeza que dejó este último mes desde que el Ministerio de Trabajo habilitó el Portal de Empleo para que los y las pibas se inscriban en el programa Te Sumo destinado a dar empleo a jóvenes: el diagnóstico que ponía al desempleo como uno de los problemas que más preocupa a los jóvenes no era errado. En poco menos de un mes, hubo 14.025 inscriptos de entre 18 y 24 años con secundaria completa y 458 empresas se pusieron a disposición para darles trabajo.

Una de ellas es Pamela, una joven de Almirante Brown que terminó la secundaria hace dos años y no consigue trabajo.  «Como muchos de mis amigos, y de mis primos recientemente egresados», afirma. Su única experiencia laboral fue en emprendimientos que ella misma armó, vendiendo ropa por Instagram. Dice que mandó más de cuarenta currículums a empresas, y recibe casi siempre la misma respuesta: que buscan gente con más estudios, con más experiencia, con más años. «Es bastante frustrante, jamás tuve la oportunidad de entrar en una empresa y trabajar en relación de dependencia. Parece fácil pero no lo es y menos para jóvenes como nosotros».

El número de inscriptos «es un éxito», explican fuentes de la cartera de Trabajo. Pero también confirman lo que venían adelantando las estadísticas y preocupa al gobierno. El programa intenta responder a estas dos problemáticas que plantea Pamela. Frente a la falta de experiencia, el gobierno pagará 15.000 pesos para que cada joven inscripto tenga una capacitación de seis meses dentro de la empresa. 

Una vez cumplido el plazo, la empresa deberá contratarlo por tiempo indeterminado, una figura que intenta mitigar la informalidad laboral. El primer año, el gobierno se compromete a pagar parte del salario. Además, contempla una reducción en las contribuciones patronales que son del 90 por ciento para los empleados hombres y del 95 por ciento para las mujeres y no binaries. 

Hay un problema grave y se llama desocupación juvenil. En Argentina, la tasa de desempleo de los jóvenes nacidos entre 1997 y 2004, también conocidos como la generación Z, es de 26 por ciento, más del doble que la de la población total, que alcanzó el 10,2 por ciento en el primer trimestre de este año. La problemática se agrava si se hace foco en las mujeres de esa edad: el 32 por ciento busca trabajo y no encuentra, mientras que para los varones el desempleo asciende al 21 por ciento.

Es que 680 mil de los casi 6 millones de jóvenes de entre 18 y 30 años buscan empleo y no consiguen. Y el 62 por ciento de las y los pibes desocupados tienen entre 18 y 24 años. «El problema es, entonces, no tanto de gente que pierde el trabajo, sino de los jóvenes que no pueden insertarse, no consiguen su primer trabajo«, aseguró el ministro de Trabajo Claudio Moroni a PáginaI12 el pasado 1 de agosto

Si bien los datos del mercado de trabajo mejoraron este año, ya que el desempleo cayó de 10,4 a 10,2 el primer trimestre, alcanzando un nivel similar a la pre pandemia, la recuperación esconde una diferencia al analizarla por edades. El Centro de Estudios Metropolitanos (CEM) analizó los datos de Indec e identificó que, efectivamente, la dinámica fue estable en la población adulta de entre 31 y 65 años que mantuvo la desocupación en un 6,8 por ciento. Para el tramo de entre 18 y 24 años que históricamente muestra los peores indicadores, hubo una caída de la desocupación del 27,5 a 25,8 por ciento. Sin embargo, en el de 25 a 30 años, la tendencia se invierte mostrando un crecimiento del 12,8 al 13,5 por ciento entre el primer trimestre de 2020 y 2021. 

De todos modos, dentro del número total de ocupados jóvenes, se advierte una baja tanto en el subtramo de 18-24 (-29,6 mil trabajadores) como en el de 25-30 años (-118,8 trabajadores). «La crisis golpeó fuertemente a asalariados informales y trabajadores independientes, y la proporción de jóvenes en estas categorías es muy alta. Además están empleados sobre todo en comercio, gastronomía y un poco de hotelería, sectores golpeados por la pandemia», explica a PáginaI12 Darío Romano, coordinador área trabajo y producción CEM, ante la pregunta de por qué el desempleo juvenil es tan alto.

Hay otro problema muy grave que se llama informalidad laboral, y también es mucho peor en los jóvenes. Es que el 65,7 por ciento de la generación Z tiene un trabajo informal. El número más que duplica al 31,8 por ciento de empleados informales en Argentina. Es decir que 5 de cada 10 empleados no registrados del país son jóvenes de entre 18 y 24 años. 

De acuerdo al CEM, el guarismo aumentó más de un punto porcentual con respecto al 2020. Pese a la incipiente recuperación, la informalidad juvenil sigue aumentando. Esto significa que los empleos «recuperados» en la población joven expresan el avance de la informalización laboral.  

Fuente: Natalí Risso para www.pagina12.com.ar

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