Las universidades nacionales del conurbano bonaerense ofrecen propuestas relacionadas con el empleo en distintas escalas. La Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), desde Varela, articula con la Pequeña y Mediana Empresa. La Tecnológica de Avellaneda da cursos prácticos por Zoom. Desde General Sarmiento piensan el trabajo en Salud con notable actualidad y atisbo a los derechos laborales. Y la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) señala el camino de participación a un concurso por 50.000 dólares.

En la UNAJ, del Cruce Varela, crearán un Centro Universitario PYME que habrá de contribuir y potenciar al desarrollo productivo de esa región del Conurbano sur. Así lo anunciaron luego de que su rector, Ernesto Villanueva, firmara el convenio con Laura Tuero, directora de Desarrollo Económico Territorial, y Guillermo Merediz, secretario de Pequeña y Mediana Empresa de la Nación.

Transformarán una Unidad de Vinculación Tecnológica existente desde 2012 en un Centro que tendrá entre sus objetivos el relevamiento de las necesidades de las empresas de la región y el desarrollo de consultorías que vinculen a la Universidad con las empresas. Habrá especial atención al mejoramiento del sector del Petróleo –la UNAJ funciona desde hace una década en lo que fueron las instalaciones de YPF– a través de la capacitación a empresas por parte de docentes e investigadores de la carrera de Ingeniería en Petróleo, y al apoyo a emprendedores locales, en particular en el sector de equipamiento para la salud.

Para los desocupados que buscan algo rápido, la Tecnológica de Avellaneda (UTN) difunde por medio de sus redes un abanico de ofertas de estudios prácticos con salidas laborales. Además, será posible aprender por vías virtuales como Zoom. Brindarán, desde el 12 de mayo, capacitaciones sobre instalaciones eléctricas y reparación de lavadoras-secadoras de ropa.

El curso de electricidad (miércoles de 19 a 22) enseñará acerca de instalaciones, diagnósticos y reparaciones en energía eléctrica. Para inscribirse hay que entrar acá. Cualquier otra duda, en este link. En el mismo horario se dará el curso de lavadoras dirigido a reparadores, supervisores de equipos y personas sin conocimientos previos. Aquí las inscripciones e información.

Desde Los Polvorines, la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) editó un trabajo teórico que profundiza en las problemáticas del campo de la salud, previo a la pandemia aunque más actual que nunca, ya que el texto de María Crojethovic “invita a pensar a la salud como un campo abierto multidimensional, un proceso que incorpora cuestiones institucionales, políticas económicas propias, pero también de las esferas que atraviesan la vida de las personas que dan forma a la cuestión sanitaria. Busca promover el uso de nociones y conceptos que permitan problematizar dicho campo, identificando las relaciones que construyen los actores y las instituciones”.

Es una más de las muchas ofertas de lecturas de la UNGS. Sus docentes han aprovechado las limitaciones de la cuarentena para compartir de otro modo la circulación del saber. Así es que retomaron por video-conferencia los temas de las Jornadas “Intemperie del presente. Invención o barbarie” (2018) para encarar una segunda edición con las mismas personas a cargo de investigaciones: Rocco Carbone, Alicia Merodo, Gustavo Ruggiero, Julia Smola y Gisela Suazo. En alguna de sus seis mesas temáticas se habló del empleo y el salario, como aquella en la que participaron los columnistas de El Cohete –al igual que Carbone– Graciana Peñafort y Ricardo Aronskind.

Peñafort apuntó al neoliberalismo: “Se basa en la mansa aceptación de que el otro no tiene derechos”, a lo que contrapuso el reconocimiento de la existencia del otro y su dignidad. Pero ya que hablar de neoliberalismo equivale a hablar de los patrones, tenían que ser las trabajadoras quienes complementaran la idea. Las representantes de docentes y no docentes subrayaron la necesaria complementariedad entre el derecho a la universidad (presente en todas las mesas) y los derechos de sus trabajadores. Es con los sindicatos –indicaron– que será necesario pensar nuestras universidades.

Aronskind y Germán Pinazo –también economista– consideraron lo laboral en relación con la situación del país. Pinazo lamentó el ajuste en el presupuesto universitario y sus salarios. Aronskind ponderó la acción de la UNGS en la emergencia sanitaria y criticó al empresariado nacional, cuya cultura y prácticas lo colocan en el sector más pobre del triángulo que deberían conformar con el Estado y las casas de altos estudios.

En cuanto a aportes de empresas, no todo es negativo: darán premios especiales en la 11ª edición del Concurso IB50K en el que además se repartirán más de 50.000 dólares entre los proyectos ganadores, según informó la Universidad de Quilmes.

Para participar es requisito presentar un plan de negocio para un proyecto de base tecnológica y que el 50% del equipo esté conformado por jóvenes, no mayores de 35 años, estudiantes regulares y/o profesionales graduados de institutos terciarios o universidades argentinas en ciencias aplicadas, ciencias básicas y/o ciencias de la salud, que pueden desarrollarse en todas las áreas temáticas.

La UNQ aportará un premio en horas de mentoría a proyectos de tecnologías aplicadas a la música y el arte. La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Entre Ríos otorgará otro premio para proyectos innovadores en bioingeniería y bioinformática. En tanto la UTN dará tres becas de posgrado al ganador. Esta edición busca incentivar proyectos de tecnologías aplicadas a la educación.

El debate salarial está entre las prioridades en esta época del año, cuando el sector comienza las clases con un pedido de “urgente apertura de la paritaria salarial, recuperación del 20% perdido en la paritaria anterior hasta marzo 2021, aumento no menor a la inflación en 2021 (cláusula gatillo) y reconocimiento de gastos por conectividad”.

El reclamo no está exento de “contraprestación”. La Universidad de Hurlingham (UNAHUR, creada en 2014) acaba de hacer un singular aporte en la pandemia: diseñó medidores de dióxido de carbono que indican si es necesario ventilar un ambiente para evitar contagios de coronavirus.

Las universidades públicas piensan en grande, apuntan a lo más alto pero sin dejar de tener los pies en la tierra.

 Fuente: www.elcohetealaluna.com

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