4 - universidadDesde el Estado y las empresas, detallan las oportunidades laborales que existen para estudiantes y jóvenes profesionales, y destacan la necesidad de interactuar con otras disciplinas. El 4º Foro Laboral, organizado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, fue eje del debate.

En un país que se posiciona como uno de los principales proveedores de alimentos para el mundo, la demanda de agrónomos tiene buenas perspectivas, más allá de la coyuntura. No obstante, desde los sectores público y privado señalan la necesidad de integrar estos conocimientos con otras áreas como la administración agraria, las ciencias ambientales, la biología, la sociología, la informática, la política y la economía, entre otras.

De este modo se expresaron funcionarios, empresarios, extensionistas, docentes, investigadores y emprendedores que participaron recientemente del 4º Foro Laboral, organizado por la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), donde se analizaron los perfiles de profesionales más buscados por el sector agroalimentario, con un fuerte hincapié en el valor de la interdisciplinariedad.
Además de la formación profesional, se destacaron habilidades vinculadas con la comunicación, el trabajo en equipo, la creatividad y la innovación. Y se destacó la posibilidad de, más allá de buscar una empleo, desarrollar emprendimientos propios de base tecnológica, apoyados por la universidad pública.

Durante la apertura del evento, Marcela Gally, vicedecana de la FAUBA, recomendó a los estudiantes empezar a vincularse con su futuro profesional desde el comienzo de sus carreras, para elegir un conjunto de materias en función de sus intereses y especializarse durante el mismo ciclo de grado. Los alumnos tuvieron la posibilidad de interactuar mano a mano con directivos de recursos humanos de empresas y del sector público.

Oportunidades desde el sector público
Referentes del Ministerio de Agricultura de la Nación y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se refirieron a las oportunidades de empleo que surgen de organismos del Estado y cuáles son los perfiles que mejor se posicionan.

«Este es un ámbito ideal para promocionar nuestro sistema de becas a los estudiantes», dijo Javier Bellati, secretario técnico de Organización y Recursos Humanos del INTA, que participó por cuarto año consecutivo en el Foro Laboral organizado por la FAUBA.
Cada año, el INTA sale a la caza de profesionales jóvenes para incorporar a sus unidades de todo el país. No sólo busca agrónomos, sino también especialistas en gestión ambiental, agroalimentos y otras áreas del conocimiento que crecieron en los últimos años. Además, valoriza la capacidad trabajo interdisciplinario con biólogos, sociólogos y especialistas en informática, por ejemplo.

¿Cómo se ingresa al INTA? Anualmente la entidad selecciona entre 70 y 80 becarios por concurso, en diferentes modalidades. Una de ellas son las becas para estudiantes de hasta 26 años que están en el último tramo de la carreras de agronomía y veterinaria (con 70% de las materias aprobadas). Esta opción permite a los jóvenes acompañar su estudio con proyectos de investigación.

Otras modalidades son becas de formación para jóvenes de hasta los 30 años, en áreas que el INTA detecta como poco desarrolladas en todas sus unidades. También hay becas para técnicos recibidos, de hasta 28 años de edad, y concursos para investigadores ya formados y con posgrados, de hasta 38 años. «Hoy tenemos 380 becarios en actividad. Muchos de ellos, después integran la planta del INTA», dijo Bellati.

Según Diego Fernández, director nacional de Información y Mercados de la Subsecretaría de Agricultura de la Nación, la elaboración de políticas, la investigación y la transferencia de conocimiento son aspectos relevantes para el mercado laboral y el desarrollo del país.

En este contexto, «las disciplinas que cobran relevancia son estudios de mercado de productos, el ordenamiento territorial rural (que integra varios y conocimientos como la ciencia del suelo, los sistemas de información geográfica, la informática y la política) y la agricultura inteligente, que también comprende varias especializaciones», ejemplificó, y agregó que «el asesoramiento privado así como la promoción del uso de tecnologías también son áreas receptoras».

En cuanto a los perfiles de profesionales, Fernández indicó que se valora la disposición a aprender y relacionarse con ámbitos diversos, la responsabilidad, la adaptación a normas y distintos escenarios, la comunicación y la creatividad. «Es importante aprovechar todas las capacidades de los integrantes de un grupo. El trabajo interdisciplinario con funciones, habilidades y roles identificados y definidos permite alcanzar logros en equipo», afirmó.

La demanda empresarial
«Hoy existe una alta demanda de profesionales vinculados con el sector de agroalimentos. Si embargo, hace falta un mayor número de personas formadas, debido a que cada año sólo se recibe un agrónomo cada ochos abogados», advirtió Mercedes Cid, responsable de la selección de personal de Dupont desde la Argentina para la región Cono Sur.

La ejecutiva recordó que desde el Gobierno se busca alentar el desarrollo de la agronomía con becas para estudiantes, al considerarla una de las carreras prioritarias para el país. Y aseguró que Dupont se alinea en el mismo sentido. La empresa se define como una «compañía de ciencia» y mantiene un programa para captar nuevos talentos mediante pasantías que integran a estudiantes universitarios y privilegian aspectos que van más allá de la experiencia, con competencias que pueden expresarse en voluntariados, en la cursada de las materias y hasta en un hobby.

En los egresados se valoriza los conocimientos técnicos, incluso en puestos comerciales y de marketing. Según Cid, «si bien existe una buena formación de agrónomos, hay otros aspectos importantes más difíciles de hallar, como un buen nivel de inglés y disponibilidad para trasladarse a diferentes regiones del país».

Las relaciones interpersonales también son clave: Ser empático, servicial y respetuoso, así como poder comunicar con impacto, orientar el trabajo a lograr resultados, tener creatividad y ser innovador, son tenidos en cuenta a la hora de evaluar el perfil de los jóvenes profesionales.

En la misma tónica, Diego Lerini, de Molinos Río de la Plata, consideró: «Más allá de la formación académica, buscamos personas que les guste aprender, hacer, crecer e innovar». En esta empresa argentina, que participa con el 23% de los alimentos que comemos a diario en nuestro país, los agrónomos ocupan un rol central en sus negocios de marcas y commodities.

Lerini, quien es egresado de Agronomía de la UBA, aseguró que en Molinos «desde la gerenta de Marketing hasta el gerente de Publicidad son agrónomos». Entre los perfiles que busca la empresa, se destacan ingenieros agrónomos para el seguimiento de los cultivos extensivos e intensivos, agrónomos o licenciados en Administración Agraria para posiciones comerciales y administrativas, y licenciados en Gestión de Alimentos, entre otros.

Por su parte, Ezequiel Palacios, director asociado de la consultora Glue, se refirió al mercado laboral en general, más allá del sector agropecuario, y consideró que actualmente los perfiles más buscados por las empresas se asocian con finanzas, recursos humanos, compras y ventas. En cuanto a la industria, opinó que el sector energético va a empujar la economía en 2016, junto con el sector de alimentos.

Emprendedores, en crecimiento
La posibilidad de generar un emprendimiento propio, como un desprendimiento de investigaciones y tecnologías desarrolladas en la universidad, mereció un capítulo especial en el Foro Laboral organizado por la FAUBA. En este sentido, Anibal Cofone, secretario de Ciencia y Técnica de la UBA, destacó el rol de la universidad como promotor de empresas de base tecnológica.

Cofone resaltó el valor de la transferencia tecnológica para que las investigaciones académicas lleguen al conjunto de la sociedad y permitan generar spin off (iniciativas empresariales promovidas por miembros de la comunidad universitaria). «Desde la UBA hemos generado emprendedores que han fundado empresas y desarrollos muy importantes», aseguró.

Ruben Cesar, docente del curso «Desarrollo Emprendedor», organizado por IncUBAgro, la incubadora de empresas y proyectos sociales de la FAUBA, indicó: «El número de estudiantes con intención emprendedora de los últimos años viene creciendo. Esto da cuenta de los esfuerzos de la universidad por responder a la demanda de los estudiantes y del entorno, aunque también evidencia la necesidad de incrementar los esfuerzos en este campo del conocimiento».

Cesar se mostró alentado por la convocatoria que reciben las capacitaciones sobre emprendedorismo en la FAUBA: «Este año se cubrieron las vacantes de manera muy rápida. El año pasado, el número de inscriptos y participantes superó nuestras expectativas y los estudiantes terminaron muy satisfechos».

«El perfil de carreras que promueve la FAUBA presenta las mejores condiciones para el desarrollo de nuevas empresas u organizaciones, por la dinámica de estos mercados, los propios cambios de paradigmas en la producción y la importancia estratégica de estos sectores para el desarrollo local y nacional», dijo.

«Sumado a esto, en un país como la Argentina, cuesta creer que no haya oportunidades vinculadas al turismo rural, la agronomía, la administración agraria, la planificación y diseño de paisaje o la producción vegetal orgánica, por citar algunas carreras. Son industrias sumamente dinámicas, sectores en amplio crecimiento que presentan excelentes oportunidades actuales y abren oportunidades futuras de forma muy rápida», finalizó.

Fuente: www.agro.uba.ar

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