Amaro Villanueva (el hombre del mate), el gran Juan «Ele» Ortiz (vate mayor), Ricardo Maldonado (poeta multifacético), son algunas de las identificaciones notorias de la tierra del supremo entrerriano (Pancho Ramírez) que nos aporta con su clásica frescura el periodista Andrew Graham-Yooll, habitual colaborador de www.ahoraeducacion.com. Habitantes ambos (Maldonado y Graham-Yooll) de esas tierras acuchilladas, es casi vital leerlos para reconciliarse con la lectura jugando en las ligas mayores.

Maldonado: Yo nací en Galarza en 1958 en un pueblo 5.200 habitantes que por momentos muy especial, por su situación, por las bondades del arroyo Clé. El trayecto del pueblo al arroyo se hacía caminando, en bicicleta, en carro, me crié con mis abuelos.

De chicos nos dábamos unos chapuzones en lo que se llama la Cuenca del Clé, que nace en las inmediaciones de la estación Sola, departamento Tala, desemboca en el río Gualeguay.  Es de un caudal causante de las tierras más fértiles de Entre Ríos. El arroyo acompañaba a la estancia de la San Guillermo Company Limited, con sede en Londres, un campo que le compraron a los hermanos Pedro y Pablo Ezeiza, estancieros del departamento de Gualeguay.

El clima nuestro aquí en Entre Ríos es afable, lindo de vivirse, provocador de muchos momentos de ensueño por los efectos de la luz y el aire, aun en los días nublados. Es bastante indescriptible, el clima, la humedad, la luz, eso que tanto develaba a “Juanele”, J.L. Ortiz (1896-1978), fue el observador más sensitivo. También fueron muy sensitivos Marcelino Román (1908-1981) y Amaro Villanueva (1900-1969) y varias mujeres.  Estamos hablando de aquellos que encontraron las palabras más directas para la expresión de lo inefable. Dice Marcelino Román, “Mañana sueltan proyectos/ y sendas emocionadas/ luz que aguija las bandadas/ y el latir de los insectos./ Cruzada de libre vuelo/la briza besa el rocío/la tierra aprende a ser río/el río aprende a ser cielo.”

Siempre nuestros poetas fueron muy sensibles a esos poemas.

La editorial se llama Ediciones del Clé a propósito del arroyito que es tributario del río Gualeguay.

P.  ¿Por qué no participó Ediciones del Clé en la Feria de Editores en el centro Konex?

R.  Primero, porque estos eventos siempre pareciera que se realizan dentro de círculos cerrados…

P. Hubo arriba de 200 sellos, chicos en general, medianos algunos… Había gente del interior, también de Brasil y Chile…

R.  …segundo, porque hay una ignorancia supina en Buenos Aires  del movimiento cultural en el interior en términos de editoriales.  Hay muchas editoriales en todas las provincias. También hay proyectos editoriales que están muy circunscriptos a zonas, a ciudades, entonces no existe una gran red de comunicación. Y como parece que todo responde a un cuello de botella donde todo tiene que derramarse en la fama que dan las grandes ciudades y los grandes medios. La visión horizontal no existe, para Buenos Aires la visión horizontal no existe.  Esto que estamos hablando ahora, de los pequeños sellos, es una contribución al todo que es el interior, pero no es el todo.

Yo, que soy editor de libros, soy poeta y soy músico y compositor, y otras artes, vivo en una ciudad mediterránea en Entre Ríos, como lo es Nogoyá, con unos 35.000 habitantes, recorro los pueblos de 150 habitantes y las ciudades más pobladas.

Todos los pueblos de Entre Ríos sufrieron el abandono, el desarraigo forzado por las circunstancias socio económicas en los pueblos chicos y por lo tanto la gente tenía que buscar otros horizontes en centros más grandes para poder vivir.  En Entre Ríos, allá por la década del treinta y el cuarenta, se redujeron mucho los pueblos chicos. Ahora están creciendo porque la gente está volviendo a los pueblos chicos. La gente que en su mocedad se fueron a Buenos Aires, por ejemplo, ya han llegado a la tercera edad cuando deciden vivir sus últimos años en los pueblos que los vieron nacer.  Es gente que quiere vivir en calma. En nuestros pueblos se escucha cantar todavía a la paloma campesina.

Volvamos al asunto de las editoriales.  Yo soy editor de libros con recursos escasos, con los bolsillos de los autores menguados cuando quieren o se les pide colaborar para editar sus libros.  Generalmente en nuestras editoriales se hacen libros por demanda. Algunas veces se toma la iniciativa de editar con recursos propios una obra que está agotada o que es importante dentro de la bibliografía y la literatura de la provincia. Yo he re-editado con mis medios Recuerdos de la tierra (1896), de Martiniano Leguizamón (1858-1935). (Vaya un recuerdo de la cárcel de La Rioja en 1978: a los presos se les permitió leer las memorias de Leguizamón que contaba la minucia de la vida diaria de la Argentina en el siglo XIX; se hallan citadas en la autobiografía, Chesche, Recuerdos de provincia, del argentino riojano, hoy toledano español, Mario A. (Cacho) Paoletti, 1941).

He editado con recursos propios El país de los chajá, de Martín del Pospós. Ese es el seudónimo de Gregorio Spiazzi, un monje benedictino, que nació en Urdinarrain y conoció bien a la gente de las islas.  Falleció en diciembre de 1967, y su libro quedó un poco olvidado.

Y también llevo 191 ediciones de la revista trimestral, El Tren Zonal, que tuvo sus comienzos hace casi 30 años.  Tiene un formato casi tabloide y el interés se concentra en la cultura y la historia de Entre Ríos. Tiene como subtítulo “por la integración de los pueblos” y fue  declarado de interés educativo. Tenemos corresponsales en muchos lugares en la provincia.

P. Me causa cierta gracia que figure como director el señor Ricardo Maldonado y el propietario es Ricardo Horacio González, y son la misma persona, simplemente usando tus apellidos por parte materna el primero y paterno el segundo.  ¿Hay algún promedio de ejemplares en las ediciones de libros?

R. Si, por lo general son ediciones de unos 300 ejemplares.   He llegado hasta 4.000 ejemplares en una edición entrerriana y agotada pero necesaria y también hubo algunas de sólo 100. Lo de los 4.000 se vendió todo en Entre Ríos que es una provincia históricamente lectora.  Las bibliotecas públicas se abrieron aquí antes de la Ley Sarmiento de 1870. En Entre Ríos se publicó el primer jardín de infantes de América latina, también la primera escuela de maestros rurales. Esta provincia tuvo un papel fundamental en la organización nacional.  Y el federalismo nació con el primer caudillo en armas, Bartolomé Zapata, pequeño estanciero oriundo de Gualeguay, a quien mataron en 1811. La muerte de una puñalada fue resultado de una rencilla menor, con un jefe que disputaba la comandancia. Todo eso sucedió cuando aun no se sabía si Artigas se iba a alinear con la causa del virrey Francisco Javier de Elio en Montevideo o si se inclinaría por la causa de América con su ejército de guaycurúes y charrúas.

P. ¿Y usted dónde entra en todo esto?

R.  Yo adquirí de mis ancestros vascos el tesón y la voluntad, de los ancestros italianos la refinada sensibilidad por determinadas manifestaciones, adquirí  por mi sangre criolla, la de los padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos y más atrás charrúas y criollos, el apego profundo a la tierra, el conocimiento de las plantas, la búsqueda del tesoro del monte, el saber escuchar a un arroyo, entender que un árbol es un ser y ese ser tiene su palabra, que el hombre no es dueño de nada, que la tierra no le pertenece al hombre sino que el hombre pertenece a la tierra.  Toda esa cosmovisión que está ausente en el español, ausente en el inglés, en el europeo, que vieron siempre la tierra como una mercancía. Lamentable en el dominio capitalista que hoy embarga a nuestro país Buenos Aires siempre se mostró como la capital gringa, de espaldas al país, ambiciosa de emular los ejemplos culturales de Europa y por supuesto con esa soberbia que caracteriza a los blancos, rubios y económicamente poderosos.

Nuestro país está lleno de cuentas pendientes y cuando uno comienza a reconocerse desde la sensibilidad poética de todas esas líneas de fuerza que hacen a la madeja de uno eso es lo que revela cuan importante es la memoria de la sangre.  Importantísimo. Eso porque uno es el resultado de siglos de evolución. Y uno es a su vez un eslabón en esa continuidad. El poeta es lo que aquí adquiere una visión patética, frontal, vívida de toda esas circunstancias del hombre en relación a la historia y al cosmos.

P.  Le recuerdo que estamos haciendo una nota para un diario de Buenos Aires. Hasta diría que esto es para que informemos acerca de la producción entrerriana de su sello, y su meta comercial… Vamos a lo comercial.  ¿Cómo llega a vender los libros de Ediciones del Clé en Buenos Aires o no llegan?

R.  Primero y principal respondo que no me importa, no me interesa vender en Buenos Aires y en cantidad.  Me interesa que el libro esté dentro del contexto cultural de la provincia de Entre Ríos para tomar conciencia de lo más cercano y poder llegar a una valoración de lo propio.  

P.  Acepto que no le interesa el gran mercado, pero no le parece bien sacar algo más para financiar mejor su emprendimiento, es decir, tener más plata.

R.  No me interesa tener plata. Yo no tomé nunca la editorial como un comercio.  Tengo algunos libros en librerías de la gran capital, o en otras que me han pedido ejemplares, libros especiales. Los he enviado y cobrado contra entrega. Pero acá el esfuerzo es para que el libro circule dentro de la provincia.  Que podamos tener en cada pueblo una boca de expendio. Yo en estos momentos estoy llevando adelante un proyecto que es el montaje de exhibidores en distintas librerías de la provincia para que el libro de autor entrerriano esté presente en todos los pueblos y ciudades. Ahora estoy armando los exhibidores, cuando los tenga voy a ver donde los pongo unos veinte títulos para atraer al lector comprador. Voy por todo lo posible, terminales de ómnibus, paradores o comedores en las rutas y librerías, naturalmente. Quiero llevar el libro a los pueblos, no sólo a las ciudades. Es un trabajo de hormiga, no importa el tiempo que me lleve, creo que mientras viva voy a seguir en la misma línea y no me desespera el éxito de las grandes ciudades porque todo esto es un espejismo,  que así me parece la noticia en Clarín, y si los medios no tiene notas de fondo como publica de tanto en tanto Página 12, donde algunas veces son escritos atemporales y duran por mucho tiempo, si los medios no pueden se así, no me interesan los medios. Me interesan los lectores, que ya no recurren a los diarios.

No tenemos un país federal.  Lo perdimos en 1861, cuando la Confederación Argentina se retira de la batalla de Pavón, y lo seguimos perdiendo década a década.  De Paraná se llevan todos los archivos y todo el proyecto de Organización Nacional se circunscribe al Museo Mitre de Buenos Aires y al manejo estricto de la oligarquía porteña. Nosotros hasta ahora sufrimos este tema y de yapa tenemos gente genuflexa, gente que debería defender las causas nacionales y populares, se  arrodillan y votan una ley de reforma previsional de una forma absolutamente indolente y de espaldas a la gente que los ha votado.

P. Usted está proponiendo una revolución.

R.  Es fácil proponer, por un lado, una revolución, son palabras. Por  otro lado ejecutarla es pensar que alguien la puede ejecutar. Digo, lo que necesitamos es lograr un levantamiento del pueblo. Los representantes no representan genuinamente al pueblo, el pueblo está sin representantes, es hora de que el pueblo tome el poder en sus manos.

Eso apunta a una democracia directa. Nosotros en el campo de la cultura necesitamos una red de vasos comunicantes que vaya tendiendo un vínculo horizontal, juntando pequeñas editoriales como la mia y muchas otras, tiene que haber una red de torneros, matriceros, como antes… y el pueblo tenía trabajo y dignidad.  Como dijo Martín Fierro, “El fuego para calentar, tiene que venir siempre de abajo”.

P.

R.  Bueno, yendo al tema de mi editorial, Ediciones del Clé cuenta con talleres propios.  Inicié el proyecto hace 28 años. Eso incluye la revista trimestral, “Tren Zonal”, que la edita Clé. El noventa por ciento de los recursos económicos de la revista lo sustentan los lectores. En la sociedad que lee. No es cuestión de avisadores y publicidad.  Además los espacios de tapa y contratapa y retiración de ambos no reciben avisos. Lo importante es decirle al sistema capitalista que ya se acabó el fenómeno de la hijaputez capitalista. El desprecio total por el semejante y el desprecio por la madre tierra se llama sistema capitalista.  No quiero ser parte de esa minoría deshumanizada, desalmada y que no reparan al contaminar ríos, destruir pueblos enteros, contaminar todo. Toda la economía internacional esta sostenida por un pedazo de papel que se llama dólar y toda la sociedad está presa de la fascinación por determinados deseos que no hacen a la esencia humana.

No hay otra editorial en la provincia que edite libros de calidad igual.

Fuente: www.ahoraeducacion.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deje su comentario
Por favor ingrese su nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.