“Una parte de la sociedad no alcanza a ver qué pasa en la educación pública”. Lisandro Ursi, co-director de la película «La escuela contra el Margen», dialogó con la Agencia Paco Urondo sobre el documental que se exhibió este año en el Cine Gaumont dee la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con funciones diarias y gran asistencia de público. 

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo nació el documental La escuela contra el margen?

Lisandro Ursi: Con Diego (Carabelli), que es el otro realizador de la película, somos docentes en un programa socioeducativo de cine en el sur de la ciudad y trabajamos en la escuela que filmamos la película. Nos tocó trabajar allí cuando ocurrió el conflicto del Parque Indoamericano que se encuentra a unos metros de la escuela. Ahí pudimos ver como la escuela tuvo que contener a una población en tensión. En el conflicto del Parque Indoamericano ocurrió una toma de muchas personas que venían de las villas de esa zona. Pero a su vez, mucha de la población de los edificios vecinos salió a intentar desalojar la toma. Esa lucha y tensión que persiste en el barrio también tuvo un correlato en la escuela que se hizo cargo de aquel conflicto y lo trabajo puertas para adentro. A partir de esta experiencia se nos ocurrió hacer un taller para que los pibes pudieran reflejar cinco años después como los pibes veían a su barrio. Y como podían pensarlo de manera colectiva.

APU: Usted y Carabelli tienen un doble oficio que este caso se juntan. Aparte de ser documentalistas son docentes de escuelas secundarias. ¿Cómo convivieron estas dos profesiones en un documental que habla de la escuela pública?

LU: Durante toda la elaboración del proyecto jugó mucho la cabeza docente. Porque desde allí uno ve como en el camino de la producción de los alumnos se produce un cambio, una transformación, que esta buenísima. Pero normalmente queda puertas para adentro. La ven los docentes, la ven los estudiantes pero queda allí. Nos parecía que allí había una película.

Una vez que arrancó el taller nos propusimos en modo realizadores. Convocamos a una docente que nos parecía que podía trabajar de una manera piola. Una vez que arrancó confiamos en el proyecto, en la docente y en los estudiantes y nos corrimos para pensar otro problema. Que era como registrar todo eso e ir viendo donde pasaba la película.

APU: ¿Cómo fue filmar ese proceso de transformación de los alumnos?

LU:  Cuando uno va a filmar no sabe lo que va pasar pero sin embargo confía en que pasen cosas. Pero eso va sucediendo por los mismos personajes. Hay algo que se generó en el final de la película que es un vuelco afectivo por parte de los pibes, y lo vimos nosotros pero también lo vieron ellos.  Y ni hablar cuando muchos de los chicos vieron la película después. A esos pibes les encantó la película porque lo vieron como una puesta en valor de lo que ellos mismos hicieron en ese viaje a Chapadmalal. 

APU: La película propone también una forma de desmontar una serie de preconceptos y etiquetamientos sobre la educación pública. Algo que en su película anterior Errantes ya estaba también presente en la idea de deconstruir etiquetamientos sobre las clases populares.

LU:  Hay una misma estrategia y modo de narrar. Es un documental de observación para ver lo que pasa.  Elegimos esa modalidad y nos pareció la herramienta más adecuada, porque sobre la educación pública existen muchos preconceptos generados y sobre los jóvenes también. Los estereotipos que difunden los grandes medios hegemónicos hacen hincapié en la cuestión salarial, los paros y una mirada de desprestigió sobre la docencia.

Para desarmar todo ese imaginario lo importante es sentarse a ver qué es lo que pasa en una escuela pública. ¿Qué temas se trabajan? ¿Qué pasa con esos chicos? ¿Qué vínculos se generan? Hay una sociedad que no alcanza ver que es lo que pasa de verdad en la educación pública. 

APU: ¿En este sentido, cómo ven a la escuela pública en estos años de tanto ajuste y crisis?

LU: La escuela termina haciéndose cargo de cosas que no debería pero que sin embargo hace porque el Estado no lo resuelve de otra manera. Quiero decir: la escuela no debería resolver la contención de los problemas de vivienda o el problema alimenticio. Sin embargo, sucede que mientras más se agravó la crisis social y económica en estos años la escuela más se vio desbordada por estos problemas. De alguna manera se tuvo que hacer cargo para luego concentrarse en enseñar.

Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/

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