La matrícula en los institutos de formación creció un 54 por ciento desde 2010: cada vez más personas estudian para ser docentes. Un relevamiento realizado por la Universidad Pedagógica Nacional muestra que los alumnos de los Institutos de Formación Docente de todo el país pasaron de ser 377 mil en 2010 a 581 mil el año pasado. Expertos consultados por PáginaI12 analizan por qué, pese al deterioro de las condiciones laborales, la carrera de maestro o profesor sigue siendo atractiva.

Pese a ser una de las profesiones que ha sufrido un fuerte deterioro de sus condiciones laborales durante el gobierno de Cambiemos, cada vez más jóvenes eligen ser docentes. Según datos del Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe), el incremento de los estudiantes en los Institutos de Formación Docente (IDF) es constante desde el comienzo de la última década. Si en 2010 había 377.500 alumnos que aspiraban a titularse como maestros o profesores, el año pasado se anotaron 581.500, distribuidos en los 1352 institutos que existen en el país. A esos números, que implican un crecimiento de la matrícula del 54 por ciento, hay que sumarles otros 120 mil jóvenes que cursan en los profesorados universitarios.

Para Emilio Tenti Fanfani, sociólogo especializado en temas de la educación e investigador de la Unipe, el crecimiento en la cantidad de estudiantes de la carrera docente es multicausal. «Una de las razones es que el oficio docente tiene una inserción laboral bastante rápida. Incluso, muchos jóvenes comienzan a trabajar antes de haber terminado sus estudios. Otra de las razones puede vincularse con la ampliación de los años de obligatoriedad escolar», señaló Tenti Fanfani en diálogo con PáginaI12.

El rector de la UNIPE, Adrián Cannellotto, enfatizó también el factor vocacional como otro de los argumentos que explicarían el incremento de la matrícula estudiantil. «Siempre hay un componente vocacional en el ejercicio de la docencia, quizás eso sea también lo que provoque un gran volumen de estudiantes», señaló. «Asimismo, la carrera docente también implica una cuestión económica. Hay una salida laboral relativamente segura, en blanco, que brinda cierta estabilidad», resaltó.

Consultada por este diario, Marisa Díaz, profesora en Ciencias de la Educación, destacó que el incremento significativo de la matrícula durante estos años estuvo acompañado con una nueva entidad pública, el Instituto Nacional de Formación Docente (Infod). «Hay una herramienta de gobierno que impulsó fuertemente esta posibilidad de continuidad de los estudios en carreras docentes, que es la creación del Infod, un organismo específico dependiente del Ministerio de Educación, creado en 2007 para diseñar y mejorar políticas de formación docente», señaló.

«El dato del incremento de los estudiantes es auspicioso pero a su vez en un indicador que compromete, porque las políticas de formación docente son de mediano plazo y se necesita del sostenimiento y fortalecimiento del sistema. De una voluntad de concertación sostenida», destacó Díaz, que se desempeña como secretaria académica de la Unipe.

Por otro lado, la docencia es una profesión históricamente dominada por las mujeres, especialmente en las primeras etapas de la enseñanza. En 2015, 374.116 estudiantes eran mujeres y 123.328 hombres. «La carrera docente es una carrera mayoritariamente femenina. En parte tiene que ver con que en los últimos años se dieron condiciones para que más mujeres pudieran acceder a través de sistema de becas por ejemplo», señaló Díaz.

Otra de las tendencias en aumento es el crecimiento de las inscripciones en las carreras universitarias vinculadas a la docencia. Solo en la Universidad Pedagógica Nacional ya se preinscribieron 2500 estudiantes en esta primera etapa y las inscripciones seguirán abiertas hasta febrero.

«Tuvimos una explosión de la matrícula que impactó en las carreras de grado pero, sobre todo, en las de posgrado», indicó el rector Cannellotto.  

«Si bien hay un ritmo de crecimiento, todavía tenemos problemas de articulación institucional de las ofertas universitarias y las de los institutos», resaltó Díaz.

Si bien la docencia garantiza un trabajo formal, las condiciones laborales no parecen ser las mejores. Un estudio comparativo del Observatorio Educativo de la Unipe realizado entre 18 ramas profesionales demuestra que el salario de los maestros se encuentra en el lugar 16º, solo por arriba de las disciplinas dedicadas a las artes y a los servicios de alojamiento y comidas. Otro estudio del año pasado, realizado por la Ctera, muestra que el 62 por ciento de los docentes tiene más de un cargo y el 54 por ciento trabaja en más de dos escuelas para poder sumar ingresos que les permitan sostener su calidad de vida. 

«Para quien quiera hacer una carrera profesional, la docencia no es una carrera bien paga –observó Cannellotto–. Sin embargo, es una carrera que ofrece estabilidad. Además, los institutos de formación están en todo el territorio y se vuelve una opción factible de salida profesional para aquellos jóvenes que viven alejados de las universidades.» 

Fuente: Constanza Bonsignore para www.pagina12.com.ar  

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