Las seis escuelas secundarias que dependen de la Universidad de Buenos Aires vuelven a la presencialidad en marzo: el protocolo del regreso. Las normas de seguridad e higiene para cada colegio se establecieron en función de sus características. Para hacerlo, las autoridades realizaron un relevamiento de las condiciones edilicias y se dispusieron aforos por aula y en los ámbitos de práctica como laboratorios y talleres.

Tras un año de clases dictadas por Zoom, videollamadas y modos de evaluación que escapan a la forma tradicional de lápiz y papel, la Universidad de Buenos Aires anunció que los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini, dos de las seis escuelas secundarias de la UBA con mayor cantidad de alumnos, iniciarán el ciclo lectivo 2021 el lunes 22 de marzo de forma presencial con la aplicación de un protocolo específico de seguridad e higiene y con la modalidad de burbujas con alternancia semanal. 

Primero, arrancarán los estudiantes de primer año. Segundo a quinto año iniciarán una semana después, el 29 de marzo. Las otras cuatro escuelas de la UBA también comenzarán el ciclo lectivo en marzo pero en diferentes fechas. En tanto, el curso de ingreso para los aspirantes 2022, que el año pasado había sido virtual, este año comenzará en el mes de junio y se dictará bajo una modalidad mixta.

«Nosotros ya hemos informado a través de las páginas de los colegios la fecha de inicio de las clases. La primera semana va a estar concentrada en un proceso de revinculación de los alumnos con los docentes y con sus compañeros. Cada colegio va a estar a disposición de los alumnos», explicó a Página12, el secretario de Educación Media de la UBA, Oscar García.

El Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE) y el Colegio Preuniversitario Ramón Cereijo comenzarán el 8, la Escuela de Educación Técnico Profesional en Producción Agropecuaria y Agroalimentaria, el 18, y la Escuela de Educación Técnica de Villa Lugano, el 16.

El retorno a la presencialidad se dará bajo la aplicación de un protocolo específico de seguridad e higiene para cada colegio en función de sus características. Para hacerlo, las autoridades realizaron un relevamiento de las condiciones edilicias y se dispusieron aforos por aula y en los ámbitos de práctica como laboratorios y talleres.

El protocolo utilizado es el que aprobó la Ciudad de Buenos Aires y fue adaptado a las características particulares que tienen los establecimientos educativos de la UBA. 

«Venimos trabajando el protocolo con los gremios docentes. Hay mutuo acuerdo. Ellos vienen supervisando todas las cuestiones que tienen que ver con la seguridad e higiene. Lo que establecimos es que haya burbujas de alrededor de 15 alumnos por curso con una alternancia semanal. Es decir, una semana en la que 15 alumnos asistan de forma presencial y los otros 15 tengan formación virtual y a la semana siguiente se rotaría», señaló García. 

El secretario de Educación Media explicó que ese sistema de burbujas con alternancia semanal se aplicará fundamentalmente en el Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini ya que son dos de las instituciones educativas que más cantidad de alumnos concentra.

«El Instituto Libre de Segunda Enseñanza o la Escuela de Educación Técnica de Villa Lugano, por ejemplo, tienen espacios grandes y son menos alumnos. Ellos tienen circunstancias más favorables y allí las autoridades del colegio tendrán otra particularidad con la aplicación del protocolo», indicó García.

Curso de ingreso

En relación al curso de ingreso que debe realizar cualquier alumno aspirante a los colegios secundarios de la UBA, excepto la Escuela de Educación Técnica de Villa Lugano que no cuenta con examen de ingreso, también tendrá modificaciones.

El secretario de Educación Media indicó que este año el curso comenzará en el mes de junio y finalizará en diciembre. La modalidad de cursada será bajo una pedagogía mixta. 

«Aún estamos debatiendo algunas cuestiones del curso pero creemos que durante el año pasado producto a la pandemia tuvimos que hacerlo virtual y acotar los plazos habituales y eso tuvo bastante éxito. Así que para este año estamos intentando instrumentar un curso que dure menos tiempo con exámenes a fin de año», 

Antes de la pandemia, el curso de ingreso comenzaba en el mes de marzo y finalizaba a fines de noviembre. Los aspirantes solían cursar los sábados de forma presencial, de 8 a 12.30. Todos los años, el total de inscriptos a cada escuela suele ser de 1500 y sólo ingresan alrededor de 450.

«La razón de acotar el plazo del curso tiene que ver con descomprimir un poco la presión que le genera a los estudiantes. Creo que el curso puede durar menos de un año e intentar instrumentarlo con una lógica que le genere menos carga y presión a los estudiantes. La pandemia nos dio alguna experiencia en ese sentido «, resaltó García.

Fuente: Constanza Bonsignore para www.pagina12.com.ar

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