Víctor Ramón Cournou Heredia (Buenos Aires1947), más conocido como Víctor Heredia, es un reconocido cantautorargentino. Es considerado como un maestro y leyenda viva de la música latina. Nació en el barrio de Monserrat, CABA, y se crió en Paso del Reypartido de Moreno. Su familia paterna (Cournou) es de origen francés, mientras que su abuela materna pertenecía a la etnia capayán, y había nacido en los Valles Calchaquíes, de la provincia de Catamarca. Si bien comenzó su educación escolar en el barrio de Monserrat, a los 9 años ingresó a la Escuela 18 de Paso del Rey, donde terminó la primaria. En 1967, con 19 años, obtuvo el premio Revelación Juvenil en el Festival de Cosquín. En 1969, el premio Consagración en el mismo festival y su álbum El viejo Matías superó el medio millón de copias vendidas. Representó a su país en el Festival de la OTI 1972. En 1974 editó un álbum en homenaje al poeta chilenoPablo Neruda. Se destaca por sus canciones referentes a problemas sociales en América Latina y los derechos humanos. Ha grabado con artistas de la talla de Joan Manuel SerratMercedes SosaLeón GiecoMilton Nascimento, el Cuarteto ZupaySilvio RodríguezPablo Milanés y Geo Meneses, entre otros. Durante su juventud militó en el Partido Comunista, organización de la que se desvinculó en 1978, por la supuesta cercanía del partido con la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla. Padeció censura durante la dictadura cívico-militar argentina iniciada en 1976. Su hermana, María Cristina Cournou, fue secuestrada junto a su esposo el 17 de junio de 1976 y aún permanece desaparecida. Heredia colabora estrechamente con organizaciones que denuncian los crímenes de la dictadura, tales como las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, también con organizaciones de Pueblos Originarios.

El odio
Hay gente que tiene odio como quien tiene un perro.
un pez u otra mascota.
Lo han guardado profundo, al fondo, en sus mochilas,
debajo de la almohada, dentro de sus colchones.
Y tienen tanto que andan con su crueldad a cuestas
destilando el veneno que pulula en sus venas
como un río de sangre, una espesa gangrena.
Generalmente, vean, son pobres ignorantes,
imbéciles que asumen que la verdad es eso que dicen en la tele,
que replican los diarios, que inventan en la radio.
Loritos escudados en el dudoso imperio de las redes sociales,
diciendo estupideces sobre la vida de otros,
asumiéndose jueces, fiscales indolentes.
De verdad, me dan pena,
porque no saben nada del dolor ni del hambre.
Tienen un odio abyecto que les nubla el sentido
y anula lo poquito de humanos que les queda.
Acusan a mansalva a quienes
damos pruebas de amor por
los derechos que también los incluyen,
aunque no lo merezcan.
De mí han dicho de todo.
Y por tanto que he sido, según sus tristes lenguas,
soy un tipo al que habría que taparle la boca,
alambrarle las manos para que ya no cante,
para que ya no explique que la flor es la vida
y que el hierro es el odio.
Solamente les digo que no vengo a quejarme,
vengo a desconsolarlos, a avisarles que pronto,
más temprano que tarde volverá nuestra aurora.
Entonces obtendremos lo que tanto les duele.
La humanidad que un día perdieron por ser torpes
les caerá con el peso que tienen las verdades.
Y se ahogarán en llanto, y morirán de angustia
al ver en sus espejos el mar de sus infiernos.
El odio es un engendro que tiene corta vida,
en cambio nuestro amor solidario, es eterno.

Fuente: https://www.victorherediaweb.com.ar/

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