2 - noticiasEl ministro de Educación, Alberto Sileoni, dijo que «hay que ayudar a niños y jóvenes a que elijan la Ley, ya que no hay nada más disolvente que la ilegalidad y la impunidad», al presentar una Guía Federal con recomendaciones para docentes frente a casos de violencia escolar que se distribuirá en las 48 mil escuelas del país.

«La escuela tiene una tarea contracultural, a veces tiene que deconstruir los valores de la casa», aseveró Sileoni en una rueda de prensa en el ministerio, al presentar el protocolo para directivos y docentes.

El ministro destacó que la Guía es «anticipatoria» a hechos de violencia escolar y pone el énfasis en «la intervención temprana de los adultos», en la «relación asimétrica» del docente con niños y jóvenes, en «impulsar los límites» y en «acompañar y proteger a los docentes y las víctimas».

«Los adultos ante cualquier situación de conflicto o de violencia deben intervenir ante el problema, deben darle cauce, porque cuando ocurre el ‘después’ ya la responsabilidad es colectiva», subrayó el jefe de la cartera junto al secretario de Educación, Jaime Perczyk, y a Gabriel Brener, subsecretario de Equidad y Calidad, al presentar las dos partes de la Guía, en el marco de preocupantes casos de violencia.

El protocolo, aclararon, «no es un manual», sino «una reglamentación de los Derechos de Niños y Adolescentes» y otros contextos jurídicos.

Asimismo, tiene un enfoque «relacional porque la violencia tiene que ver con dos o más actores» y habla de «roles» y no de «perfiles», según los funcionarios, para evitar las estigmatizaciones y poder decir a un alumno «hoy estás desobediente» en lugar de «sos un desobediente».

«Hay cuestiones de heteronomía, de independencia, hay que ayudar a niños y jóvenes a que elijan la Ley, ya que no hay nada más disolvente que la ilegalidad y la impunidad», dijo Sileoni, y destacó que «se elige acompañañar a la víctima y al agresor y al docente que dice que se siente solo, nadie se queda afuera».

Entre otras cuestiones, el material presentado guiará a directivos y docentes para actuar en situaciones de discriminación, violencia física o verbal, acoso en la red social y hostigamiento, y llegará a intervenir con organismos públicos en cuestiones de alumnos armados, suicidio juvenil y trata de personas.

Los directivos de las instituciones escolares podrán valerse de un «mapa interactivo de escuelas» que elaboró el ministerio para que ubiquen su establecimiento y visualicen los organismos y organizaciones intermedias de vecinos para relacionarse, entre otros de seguridad, salud, justicia y clubes.

Cuando DyN preguntó si el protocolo fue puesto en marcha en octubre de 2013 y si era el mismo que se presentaba, Sileoni y Perczyk explicaron que «fue puesto a prueba en algunas escuelas, cuando estaba ‘en pañales’ y se aprobó hace un mes, tras modificaciones por pedidos de algunas jurisdicciones, donde hubo algunas necesidades o también objeciones acerca de la sobrecarga de responsabilidades de los docentes».

«Muchos comentaron la extensión, la metodolgía de la Guía, pero es el resultado de una construcción federal», dijo Perczyk. Sileoni, al referirse a las tres docentes de una escuela rural de Misiones que no intervinieron ante una pelea de alumnas y fueron sancionadas, dijo que «este es un camino para mirar ocn atención, la institución no puede asistir a un hecho de violencia sin intervenir».

En relación con el tratamiento periodístico, sostuvo que la Guía plantea también que cuando el hecho «cobra estado mediático la escuela ya no puede participar, toma un rumbo incontrolable, por eso no hay que cortar el contacto con los medios de comunicación, sino que se indica que una voz autorizada de la escuela redacte un comunicado unificado y lo entregue o lo lea a los medios».

Acerca de la estadística, Perczyk y Brener se remitieron a las conclusiones del último Operativo Nacional de Evaluación (ONE) de 2010, que determinó que «la intervención de adultos en todas las situaciones de conflicto sean o no violentas, hacía decrecer un tercio los casos».

«Hay 48 mil escuelas en el país que producen hechos maravillosos destacó y como siempre no se habla del avión que llega», resaltó el ministro.

Cabe señalar que la guía ofrece un protocolo ante agresiones físicas a alumnos y docentes, jóvenes armados en la escuela, noviazgos violentos y maltrato intrafamiliar.

Los pasos para casos de violencia de un estudiante a un docente son «contener al maestro afectado y acompañarlo en la situación», «contener al estudiante, poner en palabras el hecho y conversar a nivel grupal e institucional» y «evaluar los pasos junto con los Equipos de Orientación y la convocatoria de profesionales de aplicación de la Ley 26.061 de Educación Nacional», entre otros.

También prevé convocar al Consejo Escolar de Convivencia y analizar las sanciones educativas que correspondan según el Acuerdo Escolar de Convivencia en el Nivel Secundario o los Acuerdos de Convivencia de cada institución en otros niveles.
El accionar sugerido es similar para los casos de violencia del docente hacia un estudiante en relación con la intervención en los grupos y la importancia de poner en palabras lo sucedido.

Ante situaciones de violencia entre adultos, como docentes, no docentes y familias, se protocoliza la actuación según los casos. Por ejemplo, si se presenta un adulto amenazando a algún directivo, docente o no docente de la institución, exigiendo verlo, se propone «evitar que la persona exaltada o amenazante se encuentre con el adulto, mediante la intermediación de más de un adulto».

También «mantener la calma, explicar pacientemente que de ese modo es difícil dialogar y que se pretende dar una respuesta», «tratar de mantener la escena lejos de la presencia de los estudiantes», «proponer una entrevista en otro momento con algún directivo o autoridad escolar», y en última instancia «comunicarse con las autoridades educativas y autoridades locales».

Si pese a todo se consuma un hecho violento, se indica «contener al docente destinatario de la agresión, brindarle apoyo con los Equipos de Orientación de la jurisdicción, elaborar un plan de trabajo para abordar en forma institucional la situación y reflexionar sobre los modos de resolver conflictos», además de «registrar lo acontecido en un acta, y permitir actual libremente al docente que podrá iniciar medidas legales».

Otro apartado se refiere a la sospecha de que un alumno tiene un arma de fuego en la escuela y propone «convocar al estudiante a la dirección u otro espacio que no le permita el contacto con otros alumnos», «estar acompañado por más de un adulto y es importante que estos sean elegidos por su capacidad de «sostener».

«El estudiante tiene que percibir de parte de los adultos una actitud de cuidado hacia él y sus compañeros y compañeras y no un enjuiciamiento sobre su persona», establece la Guía.

Si un estudiante muestra el arma de fuego a un docente hay cuatro reglas básicas: tratar todas las armas como si estuvieran cargadas; solicitar que apunte el arma hacia un mueble de madera o piso de madera, una mochila con libros, para sacar de la trayectoria de un posible disparo a alumnos o profesores; pedirle que saque el dedo del gatillo y deje el arma sobre una superficie horizontal, de la cual no pueda caer.

En ese momento se puede evacuar el aula o retirar al o la estudiante y llamar a la familia o referente adulto, y se debe convocar a la fuerza pública para que retire el arma. El texto también incluye sugerencias si un estudiante lleva a la escuela armas blancas o transforma otros elementos, como útiles escolares, en armas blancas. Asimismo, se describe el accionar cuando se presentan señales de la posible existencia de intentos de suicidio, noviazgos violentos, abuso sexual, alguna vulneración de los derechos de niños, niñas o adolescentes.

Fuente: Laura Hojman para www.dyn.com.ar

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deje su comentario
Por favor ingrese su nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.