6 - docentesEl que creó un canal de tevé abierta en una escuela. La que enseñó un año en la Antártida. El que inventó un microscopio USB. Las historias para cambiar la historia en las aulas.

Desde Posadas, Misiones

La consigna en Misiones era inspirar nuevas formas de enseñanza y aprendizaje en unos 400 docentes, y cada charla no provocaba otra sensación más que la de escuchar con atención y admiración. Como el relato sobre el proyecto del primer canal de televisión de una escuela pública del país, que se armó a pulmón en Neuquén e hizo que cientos de jóvenes de barrios humildes se entusiasmen a aprender a escribir, filmar y producir. O los trabajos infatigables de maestros de Santiago del Estero y Tucumán para enseñar a alumnos con problemas de salud como cáncer o sordera. La historia de una docente que se radicó un año en la Antártida con su familia para dar clases en la escuela más austral del país parecía de ficción. Todas se dieron en el marco de la jornada Protagonistas de la Educación, en la que docentes, especialistas y alumnos compartieron sus historias de vida y experiencias innovadoras con exposiciones creativas al estilo TED, mezcla de conferencia académica y monólogo de stand up para sacudir colegas y contagiar ideas originales para las aulas.

La actividad se realizó en el Centro del Conocimiento de la ciudad de Posadas y fue organizada por el portal Educ.ar, del Ministerio de Educación de la Nación. Educadores y alumnos de distintas provincias del país ofrecieron diez charlas breves de 15 minutos donde, ayudados de proyecciones de fotos y videos, chistes, música y juegos, expusieron sus proyectos educativos para regiones y alumnos con distintas dificultades y carencias. De esta forma, durante casi seis horas, docentes de escuelas primarias y secundarias de la provincia disfrutaron de un show de ideas para reflexionar sobre la práctica pedagógica en los colegios.

“Si alguno se lleva alguna de nuestras experiencias, la actividad ya sirvió”, aseguró al abrir su exposición Marcelo Valerio, director del Centro Provincial de Enseñanza (Cepen) 80 de Chos Malal, una ciudad que se encuentra 400 kilómetros al norte de la capital neuquina. Valerio, junto a un grupo de profesores y estudiantes, creó el Canal 2 local, la primera y única señal de TV abierta de una escuela pública argentina. Desde 2012, más de 500 alumnos de nivel secundario hacen funcionar el canal, que tiene una cobertura de 10 manzanas. Para marzo del año que viene, con la instalación de una nueva torre, esperan alcanzar a los 17 mil habitantes de la zona.

La idea comenzó con dos máquinas de sacar fotos de plástico y varios talleres para que adolescentes de barrios populares se acercaran a la escuela, pero el objetivo era hacer un canal. “No queríamos recrear que el hijo del chivero sea chivero, queríamos romper con esa lógica de pobreza y que los chicos pudieran aspirar a un futuro mejor”, explicó el docente a Página/12.

Con esfuerzo y a los tropezones, la comunidad del colegio con orientación en comunicación logró construir un estudio, comprar el equipamiento necesario y perfeccionarse en el manejo de cámaras, guiones y programas de edición. Así, entre otros logros, produjeron un documental en el que filmaron a siete pueblos mapuches del norte neuquino para visibilizar su situación actual, desde el exterminio del que fueron víctimas en la mal llamada Conquista del Desierto. “Los morochos del pueblo pasaron a ser los chicos del ’80. Esto les aumentó su autoestima. Tenemos que volver a recuperar la capacidad de hacer que un pibe crea que tiene la posibilidad de sonreír”, sostuvo Valerio.

Blancanieves Torrecillas, otra de las oradoras, relató su experiencia como docente durante 2012 en la Escuela Nº 38 Raúl Alfonsín, de la Base Esperanza, uno de los dos únicos territorios antárticos con población civil. “Ir a la Antártida para intentar enseñar todo lo que sabía, con mi familia, fue difícil. El frío permanente, que hace que no puedas estar cinco minutos afuera, transforma las actividades en la escuela, hace que sean completamente distintas”, señaló.

En la Antártida sólo pueden dar clases parejas de docentes que hayan ejercido la actividad en Tierra del Fuego por lo menos durante 5 años. Por este motivo, Torrecillas viajó con su marido, Christian, que es profesor de música, y sus cuatro hijos. Durante un año dio clases a 23 chicos de nivel primario y secundario que también venían de otras escuelas del país. Trabajó con programas interdisciplinarios que le permitieron, por ejemplo, conectar de polo a polo con una escuela de Alaska, y con informaciones que obtenía de una Internet que todavía era precaria. “Cada uno había dejado sus historias en el continente, por eso el primer paso era formar un grupo para después poder enseñar. Las familias aportaban cada uno su saber para que la escuela fuera un verdadero centro recreativo y pedagógico. La Antártida es un lugar para comprender lo esencial del ser humano, para encontrar la amistad y a uno mismo”, remarcó Torrecillas.

El único alumno expositor fue Alberto Jesús Escobar Guardia, un joven de 18 años de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento, en San Juan, quien comentó cómo diseñó y creó un microscopio económico con tecnología USB. “En la escuela teníamos un solo microscopio y éramos muchos. Entonces se me ocurrió la idea de un aparato con cámara web, al que le cambié la lente y le puse una de 3 milímetros de un reproductor de DVD. Así, toda la clase puede mirar cristales, hormigas o sangre, con un dispositivo muy barato, al que nada más hay que comprarle la cámara”, detalló el adolescente, mientras manipulaba en vivo su invento, que conectado a una notebook mostraba al público la imagen de una hormiga que había tomado minutos antes para la demostración.

A lo largo de la jornada se sucedieron distintas charlas educativas, desde la historia de vida de un maestro misionero que realiza una importante labor en educación agraria y difusión cultural en un paraje rural de la localidad de El Soberbio, una tecnoteca en una escuela de Córdoba que promueve el interés de alumnos primarios y secundarios en robótica y electrónica, hasta las reflexiones de una docente porteña sobre las prácticas de aprendizaje de los chicos en entornos no formales como las redes sociales, y de una antropóloga sobre la importancia de la música en los procesos de enseñanza.

“Todas las experiencias son muy lindas porque tienen que ver con un compromiso absoluto con los chicos. Lo que más rescato es que permiten llevarlas a las aulas para innovar en la enseñanza”, indicó a este diario Karina Marín, directora del Núcleo Educativo del Nivel Inicial (NENI) Nº 2053, de Posadas. Por su parte, Silvia Zorrilla, docente de tres escuelas secundarias de la ciudad, afirmó que “son charlas inspiradoras, la emoción de las historias y las enseñanzas sirven para levantar la autoestima de los docentes”.

Uno de los momentos más destacados del evento, en el que participaron también el ministro de Educación de Misiones, Luis Jacobo, y la coordinadora de contenidos de Educ.ar, Cecilia Sagol, tuvo como protagonista al especialista en neurociencia Hernán Aldana, quien, desde su enfoque, destacó la importancia de tener clases novedosas, con juegos y chistes que mantengan activos y atentos a los estudiantes, para mejorar el aprendizaje. Como no podía ser de otra manera, Aldana dio el ejemplo y, entre otras ocurrencias, simuló caerse en el escenario antes de comenzar su exposición, lo que generó sorpresa entre los docentes. Más tarde se convertiría en carcajadas y aplausos. Un símbolo de lo que significó la jornada en el Norte del país.

Fuente: Gonzalo Olaberría para www.pagina12.com.ar

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deje su comentario
Por favor ingrese su nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.