Ricardo Koon: cuarenta años siguiendo los pasos de Ernest Hemingway. Docente y escritor, se acercó por primera vez a la obra de uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX cuando tenía 10 años. Durante su investigación conoció y entrevistó a personas que conocieron al autor de Por quién doblan las campanas.

Tenía 10 años cuando su padre le regaló una edición ilustrada de El viejo y el mar, la novela escrita por Ernest Hemingway en 1951 en Cuba y publicada al año siguiente. Durante varias horas observó las ilustraciones del libro en cuya contratapa estaba la foto del escritor con su barba canosa que lo asoció con la figura de un pescador o un abuelo. En ese momento no entendió mucho sobre la historia del viejo pescador y el pez. Ya adulto comprendió que aquella historia se refería “a la determinación de las personas a lograr unos objetivos, sin importar el esfuerzo que se tenga que hacer para conseguir lo que uno se propone. En este caso, el pescador no se rindió hasta ver realizado su propósito de pescar el gran pez”, explicó Ricardo Koon, nacido hace 66 años en la ciudad de Buenos Aires y que en 1988 llegó a Neuquén donde ejerció la docencia.

Aclaró que, quizás por analogía, esa historia del pescador y su obsesión por el pez tuvo que ver con su propia vida. Ese impulso lo llevó a proponerse investigar la vida del autor de Adiós a las armas, a rescatarlo como persona, hijo, esposo, padre, tío y abuelo. “No me rendí hasta lograr mi objetivo”, afirmó Koon quien en 2015 publicó El último león (Prosa Amerian Editores), una extensa biografía de 1044 páginas sobre el escritor estadounidense.

En el libro, Koon recurrió a la primera persona para hacer un recorrido cronológico de su vida, desde su infancia en Oak Park, Illinois, hasta su muerte en Idaho, el 2 de julio de 1961. Su objetivo era contar la historia tal como si la hubiese escrito el mismo Hemingway. En otras palabras, Koon se puso en la piel de uno de los escritores más reconocidos de la historia.

Koon es un viajero y aventurero incansable ya que desde 1975 tuvo la posibilidad de recorrer América, Europa y Medio Oriente. «Al viajar por el mundo se aprende a transmitir la cultura y recibir lo que nos transmiten otras», comentó.Me propuse investigar la vida de Hemingway y no me rendí hasta lograr mi objetivo con la idea de buscar al ser humano

Durante sus viajes, no sólo se dedicó a disfrutarlos sino también a buscar información y documentos sobre Hemingway, y recoger testimonios de personas que lo conocieron. Así fue que conoció a Gregorio Fuentes, un pescador nacido en Islas Canarias que fue oficial de cubierta del «Pilar», el barco de Hemingway, quien le contó infinidad de historias junto al escritor en sus expediciones de pesca. «Sentía una deuda con ese viejo pescador de cuya vida poco sabía. Viajando un día a La Habana entré en el mundo de Gregorio Fuentes, quien junto con el periodista Fernando González Campoamor, me llevaron por ese hilo de historias de los momentos que vivieron junto a Papa Hemingway».Sebastian Fariña Petersen

También entrevistó a Gherardo Scapinelli, sobrino de Adriana Ivancich, la musa de Hemingway. “Tuve oportunidad de tratar con sus hijos John y Gregory, sus nietas Margot y Margaux, y su ex secretaria Valerie Danby-Smith”, describió.

“Me propuse investigar la vida de Hemingway, y no me rendí hasta lograr mi objetivo con la idea de buscar al ser humano que fue el Dios de bronce de la literatura norteamericana”, explicó.

El vínculo que estableció el escritor con Cuba -país en el que vivió en los años ’40 y ’50- es uno de los ejes del libro y motivó a Koon a viajar varias veces a la Isla donde conoció y recorrió Finca Vigía, la residencia de Hemingway en La Habana.

“Me resulta un poco triste regresar a la Finca Vigía donde vivió, el Bar Floridita, Cayo Paraíso, el puerto de Cojimar y otros sitios, y ver que muchos de los protagonistas directos que conocí ya no están. Si bien, los lugares quedaron, y otros aún permanecen. Las ausencias aún se sienten”.

Durante los años de su investigación, Koon fue invitado a participar de diversos congresos y coloquios dedicados al escritor. “Compartí con colegas de todo el mundo el mismo idioma hemingwayano, por así decirlo”.

Sabe que escribió una de las biografías más completas sobre Hemingway que existe en idioma español. «Su vida nunca se va a terminar, siempre surgirá documentación, fotografías, archivos clasificados que no han visto la luz, como del FBI y bitácoras de viajes”.

Koon se propuso recorrer los caminos por los que Hemingway “peregrinó con esa profunda disposición a la vida intensa. Esa vida que él vivió y terminó a su manera”.

Contó que en uno de sus viajes a La Habana, mientras se tomaba un daiquiri en Floridita, el bar que Hemingway hizo famoso porque lo visitaba con regularidad, el escritor le susurró: «Ahora no es momento de pensar en lo que no tienes. Piensa en lo que puedes hacer con lo que hay».

Entre viajes y documentos

Ricardo Koon, a pesar de tener una hipoacusia desde su infancia, es un incansable investigador de la historia patagónica, en particular de la provincia de Neuquén donde ha publicado Acontecimientos y Protagonistas de la historia de Neuquén (1993) y Pioneros judíos del desierto (Neuquén y Río Negro 1879-1929). En la actualidad sigue investigando sobre estos temas. Entre sus numerosas distinciones, en 1998 fue incorporado como miembro de la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo «José Martí» de la Unión de Periodistas de Cuba.

Fuente: Pablo Montanaro para https://www.lmneuquen.com/

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