Raúl Armando Zurita Canessa (Santiago1950) es un poeta chilenoPremio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2020, Premio Nacional de Literatura 2000 y Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2016. El año 1979 apareció un libro de poesía que desconcertó tanto a lectores como a críticos de la época: el texto se titulaba Purgatorio, haciendo alusión directa a La divina comedia de Dante. En la tapa, una foto en blanco y negro mostraba un acercamiento de la mejilla del autor -el poeta Raúl Zurita- con una profunda huella como depresión geológica, que era, finalmente, la cicatriz de una quemadura autoinfligida en su rostro. En la contratapa se leía: «Y ahora, Zurita, que rapado y quemado te hace el arte». Este libro constituyó el primer paso de un proyecto de restituir la vida del autor -su mente, su cuerpo, su martirio- en la poesía, a la manera de Antonin Artaud y los postulados de André Breton en los Manifiestos surrealistas de 1924. Abolir los mal llamados contrarios, era la consigna de las primeras vanguardias que recoge Zurita, con otros poetas de la Generación del 1980, como Diego Maquieira, Gonzalo Muñoz y Carlos Cociña, entre otros, para forjar un movimiento que se conoció como «Neovanguardia» o «Escena de avanzada», y que, finalmente, fue una forma de resistencia al régimen totalitario de la época. Tal vez no haya un antes o un después de Zurita, pero su gesto, literario y artístico, constituyó un gesto radical y transgresor no producido desde 1973.

La poesía es la esperanza de quienes no tienen esperanza y una luz para los que no encuentran una respuesta. La poesía es muchas cosas. Lamentablemente, por ahora, sólo le queda narrar las desgracias de nuestro tiempo”, dice a Excélsior el poeta Raúl Zurita (Chile, 1950), luego de que recibiera la noticia de haber ganado el XXIX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

El anuncio del premio, considerado el más importante del género en lengua española y dotado con 42 mil 100 euros (poco más de 1.1 millones de pesos), fue realizado a través de YouTube, desde el Palacio Real de Madrid, con el cual se distinguió la obra y el ejemplo poético de Zurita, un vate que se ha sobrepuesto al dolor con versos, con palabras comprometidas, con la vida, la libertad y la naturaleza, para convertirse en el tercer autor chileno que recibe el galardón, sólo después de Gonzalo Rojas y Nicanor Parra.

Vía telefónica desde Chile, Zurita, quien recién cumplió 70 años, insiste en la poesía como un registro que también posibilita un aprendizaje para el ser humano. “La poesía tiene muchas cosas que me gustaría haber dicho, pero al relatar lo que vivimos, tenemos la posibilidad de que eso no vuelva a repetirse, aunque es cierto que vemos cómo todo se repite, de distintas formas, y vuelve a repetirse. Sin embargo, la poesía es una luz incansable que nunca debemos negar”.

Confinado en su casa de Chile, el autor de AnteparaísoPurgatorio La vida nueva afirma que este premio no es un galardón para llenar el ego de un autor, sino una distinción para la poesía chilena e iberoamericana.

Podemos decir que es un premio al servicio de la poesía chilena y de la poesía iberoamericana en general. Este premio se puede entender como eso, donde el poeta es un pocito, un río, una avenida, donde nos encontramos y nos abrazamos en la poesía, a través de los ríos de la poesía. Tomo con alegría este premio, pero en este sentido puedo decir que la poesía es otra cosa misteriosa”.

Y en ese río, reconoce la vigencia y su devoción por la poesía de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Nicanor Parra, Hernán Rivera Letelier, Enrique Lihn, Gonzalo Rojas, Octavio Paz y Jaime Sabines.

La poesía es un río mucho mayor que uno mismo, en el cual uno sólo navega y navega en los ríos de otros poetas que nos han enriquecido. La verdad es que ahora no estoy leyendo mucho, sino que estoy escribiendo, pero la poesía es una lucha contra lo que no quiere ser dicho, contra lo que no tiene palabras. Es una lucha permanente”, reconoce el poeta que fue torturado durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Zurita, quien es un autor asiduo a las ferias del libro mexicanas, confiesa que no ha dejado de lado su batalla encarnizada y permanente por la dignidad de las palabras y adelanta que trabaja en un libro de memorias, el cual verá la luz en 2021, aunque no lo quiso definir como una autobiografía.

Es difícil de explicar. Sólo sé que es un libro que se publicará en 2021 y que estará lleno de recuerdos”.

¿Cómo ha vivido este año? “He pasado encerrado todo el año, viendo cómo (el covid-19) afecta a los más pobres, a los más desvalidos. Es aterrador, es de una injusticia indescriptible, y en el río de anécdotas, encontramos unas peor que otras. Es algo desgarrador. Yo puedo estar bien, en mi casa, donde nada me falta, pero no dejo de pensar en todos los que tienen que salir para poder comer. Esa miseria es un sistema que muestra lo oprobioso e injusto que es y hasta la denuncia me aterra, me apena y me duele”.

Es más, “me atrevo a decir que la pandemia, tal como la estamos viviendo, muestra lo que somos en conjunto, por supuesto, podemos hablar de héroes (como los médicos) y es impresionante y conmovedor. Hay actos conmovedores también. Pero del lado del sistema no puede haber un gobierno o una nación que se conforme con estar bien por los que están bien. A simple vista se nota esa injusticia y esa desigualdad”, añade.

¿Se ha incrustado la pandemia en su poesía? “Yo lo voy tratando, aunque hay cosas que no sé de dónde vienen. Por ejemplo, yo no sé cuándo escribir de lo que está pasando justo ahora. Soy un poeta y no un reportero, con toda la maravilla que implica ser reportero. Pero no sé cuándo saldrá esto, aunque sea algo de lo que más me interesa. Puedo decirte que he estado escribiendo lo que puedo hacer, con culpa y con pasión, con las dos cosas al mismo tiempo”.

Y agrega: “Todas estas circunstancias me exceden y es más de lo que puedo saber. Nunca sé por qué escribo algo. Puede ser la respiración de una manera plausible, pero explicar profundamente por qué puse blanco o negro en un poema… no lo sé y nadie lo sabe. Los poetas más inteligentes del mundo no lo saben tampoco”.

Crear un poema, abunda, no es un acto preparado o calculado, sino que proviene de una sensación que provoca el actor de leer, es decir, “cuando hago un poema pienso en que es lo mejor de mí mismo y cuando lo leo, si me conmueve, siento que algo en mí es mejor de lo que yo era antes”.

¿Qué opina de la política? “¡Es atroz!, pero encuentro esperanza. Digamos que se ha demostrado la miseria de un sistema, pero en el fondo hay una esperanza, una esperanza por cambiar”.

¿De qué hablará en su discurso cuando recoja este premio? “Seguramente, de algunas cosas sobre lo que hemos hablado ahora”.

El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana también ha galardonado a poetas como José Emilio Pacheco (2009), Rafael Cadenas (2018), Antonio Colinas (2016), Ida Vitale (2015), Nuno Júdice (2013) y Ernesto Cardenal (2012), entre otros.

Fuente: JUAN CARLOS TALAVERA PARA https://www.excelsior.com.mx

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