6-docenesVerónica Piovani, la ex directora del Instituto Nacional de Formación Docente y docente en la Universidad de La Plata, analiza el proyecto educativo del macrismo y cómo se ejecuta un plan para disciplinar maestros y aplicar la lógica de mercado en las escuelas. 

La temática educativa aparece de manera constante en el discurso del macrismo. ¿Qué lectura hace sobre esto?

En los primeros meses de gestión, el proyecto político educativo aparecía bastante poroso, viscoso, no resultaba visible en toda su profundidad. Hoy estamos en condiciones de poder apreciar con mucha más nitidez en qué consiste el proyecto educativo de Cambiemos. Hay un desplazamiento de la idea de educación como derecho social hacia el concepto de mercancía. Y no solo es un desplazamiento de la educación, sino también del Estado como garante de ese derecho cuyo lugar es ocupado por el mercado.

¿Esto cómo se verifica?

En todas las políticas de ajuste, de vaciamiento, que no sólo se ven en el Instituto de Formación Docente (INFoD) sino también en el plan Conectar Igualdad, en el Fines, en los despidos en el Ministerio. Obedecen a una lógica en la que está presente que el achicamiento del Estado es lo que habilita un enorme conjunto de negocios y un espacio muy extendido para el desarrollo de las actividades en las que prevalecen lógicas de mercado.

En esta centralidad del mercado surge la lógica del mérito como un eje transversal.

Al privilegiarse la lógica del mercado aparecen sus fundamentos: la rentabilidad, las exigencias del mercado laboral, la competencia y, entre otras, el mérito. Esta es la forma que tiene el mercado para dirimir entre éxito y fracaso. Por lo tanto, no debe llamar la atención que en este modelo educativo ciertos fundamentos pedagógicos y filosóficos estén asociados a la idea del mérito, devaluando y velando las condiciones sociales de desigualdad y las oportunidades de los sujetos. Al mismo tiempo encontramos que este proyecto educativo va de la mano de un proyecto de país.

¿En este contexto es posible pensar en la calidad educativa?

De ninguna manera. La calidad y la inclusión son dos caras de la misma moneda, es imposible pensar en derechos universales en los que la inclusión no sea parte y no esté asociada a la misma noción de calidad. Es imposible pensar en calidad educativa sin inclusión social. ¿Cómo es posible pensar en calidad educativa excluyente, sin que estén todos los alumnos en la escuela? Eso es privilegio, no calidad social en materia de educación. La calidad sin inclusión es un falso antagonismo.

En educación no se habla de herencia K y hasta se reconocen algunos avances. ¿Es sólo un discurso?

Hubo una suerte de usurpación, de apropiación de las propias consignas del kirchnerismo en materia educativa, más allá de que en los slogans de campaña se hablaba de tragedia educativa, apocalipsis, un fraude educativo que iba a ser revertido de forma mágica.

La Revolución Educativa.

Exacto. No quedaba muy en claro en qué iba a consistir esa “revolución”. Eran apenas un par de slogans en relación a la posibilidad de terminar la secundaria y demás datos que no parecían muy consistentes.

¿Cuál es el fin de la realización de estadísticas educativas por parte del gobierno? Ahora se hizo la evaluación Aprender.

El Gobierno toma cosas del modelo educativo mexicano. Esto se basa en la idea de que la mejora del sistema educativo se logra a través de un proceso individual, de la mejora de los desempeños de cada docente. Esto se logra reformateando a los docentes, para esto hay que impugnar y deslegitimar la idea de que los docentes son malos. Esto se mide a través de pruebas internacionales estandarizadas, recomendadas por multinacionales como la evaluación Aprender.

¿Qué es lo que se intenta obtener de estos procesos?

Se trata de reconvertir a los docentes, de volver a regular su condición laboral, de brindar incentivos selectivos y de segmentar a las escuelas con una fuerte deslegitimación de las organizaciones sindicales por ser reactivos a las reformas de los organismos de crédito. Este tipo de evaluación tiene que ver fuertemente con lógicas de disciplinamiento, de la subordinación de los trabajadores de la educación, responsabilizándolos de los malos desempeños, y de comprar enlatados educativos de los países centrales.

¿Cómo se puede leer en perspectiva histórica la reducción en términos porcentuales del presupuesto educativo para el 2017?

Esto viene de la mano con la idea de que todo el saber viene de afuera. Se siguen las prescripciones y recomendaciones de los países desarrollados y se compran sus modelos en detrimento de todas las propuestas de generación de conocimiento propio, de nuestro colectivo docente y de nuestros intelectuales, en consonancia con la autodenigración y las formas de la colonización pedagógica. El desfinanciamiento es consecuencia de esto.

¿Cómo fue ese recorte?

Se ha disminuido un 20% el presupuesto en Ciencia y Tecnología, algo que no es casual, es lógico y coherente con esta concepción. En la Ciudad de Buenos Aires se siguió el mismo modelo: una disminución presupuestaria progresiva en el campo educativo, en este caso es una disminución del 5% en términos porcentuales, una retracción a niveles del año 2010. Esto revela cómo se establece un sistema de evaluación asociado a la idea de calidad cuya perspectiva pretende incidir mediante un sistema de multiple choice mientras, en paralelo, se desmantelan los procesos de formación permanente, se cierran programas socio-educativos, se despiden trabajadores, se deja de distribuir equipamiento, libros y recursos.

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