Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), más de 700 mil argentinos dejaron de fumar en los últimos tres años y siete de cada diez fumadores está pensando en abandonar el vicio en el 2013. Dejar de fumar, el principal objetivo de Año Nuevo de los argentinos.

La preocupación por la salud de las personas, el alto precio del tabaco y la exclusión de los fumadores de muchos espacios son las principales razones que argumentan los argentinos a la hora de plantearse dejar de fumar este año. De acuerdo a la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos (EMTA) realizada por primera vez en nuestro país por el INDEC y publicada por el portal Infobae, más de 700 mil argentinos dejaron de fumar en los últimos tres años y siete de cada diez fumadores se pusieron como meta dejar el cigarrillo en el 2013.
“Este estudio muestra un marcado descenso en relación al último relevamiento que se hizo en 2009 y que evidenciaba un 27,1% de fumadores. Hoy, los resultados indican que el porcentaje bajó a 22,8% en la población mayor a 18 años”, destacó Mario Virgolini, coordinador del Programa Nacional de Control del Tabaco (PNCT).
Según los resultados de la EMTA, el 89,2% de los argentinos que dejaron de fumar lo hicieron sin ayuda, el 3,1% utilizó algún tipo de medicamento, el 2,8% recurrió a alguna terapia alternativa, el 2,3% al uso de parches o chicles y el mismo porcentaje a algún servicio especializado.
Sin importar cuál sea la metodología de elección, existen consejos básicos para quienes quieren alejarse de los cigarrillos este año: comprar cajas con menos unidades, eliminar ceniceros y encendedores de la casa y el auto, evitar el consumo de café, alcohol y comidas pesadas, tomar té de hierba y bebidas gaseosas.
Además, se recomienda pasar los primeros días de abstinencia en lugares que sean libres de humo y con personas que no sean fumadoras, tomar abundante líquido para eliminar toxinas, tener a mano banditas elásticas, clips o cuerpos sólidos para manipular cuando aparezca la ansiedad de encender un cigarrillo.
Los beneficios de dejar de fumar se observan a corto y largo plazo. A los veinte minutos, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura de las extremidades se normalizan.
A las 8 horas, la respiración es más profunda y mejora la oxigenación pulmonar mientras que a las 12 aumentan los niveles de oxigenación de la sangre y se normalizan los niveles de monóxido de carbono.
A largo plazo, a los seis meses se reducen los catarros, los resfríos y las molestias que puede haber en las vías respiratorias y, finalmente, al año disminuyen las probabilidades de padecer accidentes cerebrovasculares e infartos.

Fuente: www.universia.com.ar

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