Fomentar el gusto por la lectura a través del proyecto ‘Booktubers’. ¿Por qué obligar a los estudiantes a leer cuando pueden hacerlo por voluntad propia? María Lluïsa Quetgles y Lurdes Ferrà han desarrollado un proyecto de fomento de la lectura (‘Booktubers’) en el Colegio Sant Josep Obrer (Palma, Illes Balears), en Palma de Mallorca, en el Mediterráneo occidental,  con muy buenos resultados.

Hasta el momento, el alumnado tenía que leer un libro en catalán y otro en castellano, ambos escogidos por los departamentos correspondientes. El resultado final era que muchos estudiantes no terminaban los libros y –todavía menos- los que aprobaban los exámenes que servían para comprobar si habían realizado o no la tarea. Aunque algunos alumnos disfrutaban de la lectura, era imposible encontrar libros que gustaran a todos.

Ya decía Einstein que era necesario cambiar el hacer para obtener resultados distintos. Por eso, el primer paso fue cambiar la obligatoriedad por la voluntad y, coincidiendo con el inicio de este curso escolar, propusimos eliminar los libros de lectura obligatoria y dejar que el alumnado eligiese sus propios libros con una sola condición: tenían que ser de su agrado. Ellos saben que deben leer un libro en catalán y otro castellano por trimestre y elegir el estilo que quieran (novela, libro ilustrado, cómic…) a fin de flexibilizar el aprendizaje. En algunos casos, incluso, se les ha permitido recurrir a los audiolibros colgados en Internet.

Booktubers de la crítica literaria

Cada uno tuvo que hacerse el carnet de la biblioteca del barrio o el pueblo donde residía y subir la foto correspondiente a la plataforma escolar para comprobar que habían hecho la tarea. De este modo, hemos conseguido poner en valor el espacio de la biblioteca y que los estudiantes acudan a ella en busca de libros, aprendan lo que es un préstamo y respeten los bienes comunes. Es decir, trabajar competencias sociales básicas y fomentar su autonomía.

Fomentar el gusto por la lectura a través del proyecto Booktubers

La mejor parte del proyecto ha residido en su producto final ya que los alumnos se han convertido en verdaderos youtubers de la crítica literaria. Individualmente o en parejas, se han grabado mostrando el libro físico y explicando elementos básicos de la lectura, pero, sobre todo, han tenido que argumentar en primera persona el por qué les ha gustado y a quién y por qué se lo recomendarían. Esta argumentación y recomendación tan personal demuestra que los estudiantes experimentan un aprendizaje significativo: en él, utilizan herramientas TIC que conocen a la perfección y participan en la creación de un producto visual al que ellos recurren habitualmente tanto para entretenerse como para adquirir conocimientos.

Rúbricas y códigos QR

Hemos tenido en cuenta la diversidad del alumnado a la hora de evaluar a estos booktubers ya que se han creado distintas rúbricas dependiendo de sus necesidades. En ellas se valora, con diferente porcentaje, la dicción y expresión oral, la capacidad de argumentación y de convicción, la duración y calidad del vídeo y otros elementos como pueden ser la postura corporal o el lenguaje gestual.

La última fase de este proyecto, que se repite en cada evaluación, supone la puesta en común de estas recomendaciones en formato vídeo. Para ello, los estudiantes crean códigos QR que enlazan con los vídeos que tiene cada uno almacenado en su espacio virtual. Luego, estos códigos son luego impresos, expuestos y ordenados en los paneles de clase por categorías y temáticas creando así una banco virtual de recomendaciones. El aprendizaje entre iguales se favorece ya que estas recomendaciones entre compañeros adquieren de pronto mucho valor; estos códigos sirven, de igual forma,  de inspiración a aquellos alumnos que buscan encontrar ese libro que se convierta en suyo durante los siguientes meses.

Son muchos los factores que favorecen el éxito de este proyecto, pero el mayor éxito es conseguir fomentar de una manera real el hábito de lectura tanto en casa como en el colegio y haber conseguido que en sus mochilas lleven cada día un libro al colegio listo para sacar en cualquier momento. En esos momentos de lectura es fácil y habitual ver cómo estos adolescentes se prestan libros y comentan frases y/o dibujos que encuentran dignos de ser compartidos con sus vecinos de mesa.Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com

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