Deserción secundaria

En la era del conocimiento y el desarrollo tecnológico, en La Plata la realidad de la enseñanza cruje por todos lados. Pese a que nadie puede negar que la ciudad es cuna universitaria con 17 facultades, 137 carreras de grado, 167 de posgrado, 10.900 docentes y más de 120.000 alumnos, hay fallas estructurales que no se pueden pasar por alto. Detrás de esos atributos, se esconden cifras de un nivel educativo decadente.

El último trabajo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, marca que creció en cuatro mil el número de ciudadanos de la región que no concluyeron la educación media el último año. Esto quiere decir, que uno de cada tres platenses no terminó su instrucción formal y quince mil tienen la primaria incompleta. Son datos que hablan a las claras de la baja calidad educativa.
Mediante una lectura fina de las cifras, el número de platenses que no alcanzaron sus estudios secundarios completos llegaron según las últimas estadísticas del 2017 a los 265 mil. Frente a este escenario, se desprende que el 33% de los ciudadanos no concluyeron la educación formal.
Otro agravante, es la cantidad de habitantes que no tienen el nivel primario completo. En este segmento se registraron 15 mil personas, es decir, el 1,8% del total de los pobladores residentes en la región.

Son muchos los factores que conspiran. Por ejemplo en La Plata hay numerosas escuelas en franco deterioro y otras cuyas aulas funcionan en contenedores.

CASI EL 60% DE LOS BONAERENSES NO ESTUDIAN
Pero los datos de la realidad educativa bonaerense son realmente más dramáticos aún.Casi el 60 % de los jóvenes no estudia y el 70 % vive con sus padres. Son cifras suministradas por el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, que presentó  los resultados de la encuesta que se realizó en agosto de 2016, y su informe que data de octubre de 2017. En la Encuesta de Juventud, en pos de conocer las necesidades de jóvenes de entre 15 y 29 años, se relevaron 2766 casos en los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires.
La provincia enfrenta el gran desafío de “lograr que los jóvenes tengan no solo empleo, sino empleabilidad. De un total de 2,7 millones de personas entre 18 y 29 años, hay 358 mil desocupados, 158 mil subocupados y alrededor de 500 mil “ni-ni”, jóvenes que no trabajan ni estudian.
De todos los que arrancan la escuela, el 50% no termina y de todos los que terminan, según las pruebas Aprender, 7 de cada 10 no pueden hacer operaciones matemáticas básicas y el resultado es parecido en comprensión de textos, sostienen los funcionarios de Educación.
También hay que hacer hincapié en la cuestión edilicia, que no es solo un tema de arquitectos y plomeros, también es un problema educativo. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) analizó la infraestructura escolar de distintos países latinoamericanos, incluyendo Argentina, y la comparó con el rendimiento académico de sus alumnos. La conclusión fue que las condiciones edilicias impactan en los aprendizajes. En otras palabras, es esperable que en edificios escolares precarios los alumnos tengan peores desempeños que sus pares que asisten a escuelas bien equipadas y mantenidas.
EL DETERIORO DE LAS ESCUELAS INFLUYE
El estudio halló, entre otras cosas, que las escuelas con peores condiciones de infraestructura son las rurales y las que atienden a los sectores más pobres de la población que son, precisamente, las que necesitarían mayores recursos para compensar las carencias de los hogares. Tres factores son cruciales para favorecer los aprendizajes de los chicos: en primer lugar, la existencia de agua potable, desagüe y baños en número adecuado. También la conexión a servicios públicos de electricidad y telefonía y, finalmente, la presencia de espacios de apoyo a la docencia, como bibliotecas, laboratorios de ciencias y salas de computación.
Un caso reciente que tomó estado público sobre carencias de habitabilidad, fue en el Polimodal Nº 9 de Castelar donde los chicos asisten al aula con frazadas para mitigar el frío. Estudian en un edificio alquilado que desde el año pasado no tiene gas porque se lo cortaron. En el anexo, falta terminar la red de electricidad.Sucede en la sede la sede de Maison 531 y el anexo de Lagerrere 530.
La explicación del drama educativo también hay que buscarla en que desde hace años, más del 95% del presupuesto del Ministerio de Educación bonaerense se encuentra destinado al pago de sueldos, en su mayoría de docentes. Es la estructura educativa más grande del país. Por ejemplo, entre docentes y auxiliares suman 400 mil personas.
En un ministerio que cuenta las monedas, los números de la educación estatal bonaerense son un himno a la voluptuosidad: 16.000 escuelas, 275.000 docentes, 125.000 auxiliares, 80.000 licencias de enfermedad por mes entre maestros y profesores, 3,5 millones de alumnos, un presupuesto anual de 140 mil millones de pesos y mil establecimientos con menos de 10 alumnos. De cada 10 alumnos que empiezan la primaria en escuelas públicas bonaerenses, la mitad no completa la secundaria y lamentablemente quedan fuera del sistema educativo. El 65% de los chicos de la secundaria no sabe operaciones básicas de matemáticas, y el 50% tiene graves deficiencias en lengua, según los resultados de las últimas encuestas. Unos 2,5 millones no completaron la primaria, y 1,7, la secundaria.
LA DESERCION METE MIEDO
Sólo en La Plata el gobierno destina 110 millones de pesos por año en el alquiler de 46 edificios escolares, en su mayoría viejos y con un costo muy alto en mantenimiento. Por lo menos, 25 escuelas tienen más docentes que alumnos. “No tenemos plata, y la poca que tenemos se gasta mal. Son problemas que llevan décadas y nunca se han solucionado”, dicen desde la cartera de Educación.
Para tomar nota de la crisis, la mayoría de los especialistas consultados por DIARIO FULL coinciden que ante el deterioro de la calidad educativa, los jóvenes que salieron de la primaria y que no terminaron el nivel medio tienen graves falencias a la hora de conseguir un empleo estable y rentable. También sufren grandes trastornos y frustraciones en lo personal al no poder cumplir con sus sueños y proyectos.
Estos indicadores, que se dieron a conocer luego de que el Indec mostrara un crecimiento importante de la pobreza e indigencia en la región, se suman a los que ya habían brindado las pruebas “Aprender” realizadas en 2016, las cuales arrojaron rendimientos frustrantes para los alumnos secundarios de la región. Por citar un dato: el 60% de ellos demostraron tener serias falencias educativas y de comprensión de textos, como así también un 40% no alcanzó los conocimientos esperados en matemáticas.
Este escenario impacta con mayor fuerza en los establecimientos educativos estatales, donde la deserción de estudiantes del nivel secundario es de casi el doble de lo que se observa en los colegios privados. Incluso en los barrios más pobres, que dependen exclusivamente de la instrucción dependiente del Estado, los chicos tienen un nivel muy por debajo del básico esperado.
CAMINO HACIA UNA SOCIEDAD VULNERABLE
También hay que poner de relieve que el 62,4% de los casi cuatro millones de alumnos bonaerenses asisten a escuelas públicas estatales dependientes de la Provincia de Buenos Aires, mientras que el 36,4% concurre a establecimientos privados y el restante 1,2% lo hace en colegios estatales municipales. Así se desprende del Censo de Matrícula Educativa 2017 elaborado por el Ministerio de Economía.
La tendencia se refleja en La Plata, donde de una matrícula de 170.401 alumnos, 99.565 (58,42%) asisten a escuelas de gestión estatal provincial, 69.141 (40,57%) a privadas y apenas 1.695 (0,99%) a municipales. En el caso de Berisso, de 22.606 estudiantes, 17.228 (78,42%) van a establecimientos provinciales y 5.378 (23,79%) a privados. En tanto que en Ensenada, de una matrícula de 13.034 alumnos, 10.643 (81,65%) cursan sus estudios en instituciones educativas de la Provincia, mientras que 2.391 (18,34%) lo hacen en establecimientos privados.
Las estadísticas siempre resultan un faro  y sirven para alumbrar y corregir las realidades. Si tenemos 265 mil platenses no tienen sus estudios secundarios completos.Unos 15 mil habitantes de la región que tienen la primaria incompleta. Unas 4 mil personas más, sin secundario completo en el último año. El 60% de los alumnos que presentan serias deficiencias educativas. El 40% de los estudiantes que no alcanzan los conocimientos esperados en Matemáticas. Y el 33% de los ciudadanos del Gran La Plata no terminaron su instrucción formal, es evidente que algo está fallando. Sería apropiado fijar una meta de 10 años y apostar a la educación como política de Estado. Caso contrario le serviríamos en bandeja el futuro una sociedad vulnerable y sin capacidad de maniobra frente a las adversidades.
 Fuente: Jorge Joury para http://diariofull.com.ar/ y jorgejoury@gmail.com
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