Mejor, en casa

Estudiar en la universidad pública es un sueño posible en Argentina pero inalcanzable en muchos otros países. La gratuidad y la calidad educativa parecen ser los factores fundamentales a la hora de desembarcar aquí.

La Constitución Nacional establece la igualdad de derechos para todos los que habitan el suelo argentino. Los extranjeros gozan de los mismos beneficios que aquellos que nacieron en el país, entre ellos, el de estudiar. Este principio alcanza al sistema universitario, que también ha hecho de la inclusión uno de sus pilares fundamentales junto con la gratuidad. En efecto, la actual Ley de Educación Superior señala que “todas las personas que aprueben la educación secundaria pueden ingresar de manera libre e irrestricta a la enseñanza de grado en el nivel de educación superior”.

Las normativas vigentes establecen derechos civiles que, afortunadamente, los argentinos hemos naturalizado. Sin embargo, para muchos habitantes de otros países de la región y del mundo son inalcanzables. Sin dudas, el modelo universitario argentino presenta condiciones atractivas para los estudiantes extranjeros.

Si bien representan sólo el 2,8 % de la población estudiantil, el número de jóvenes que llegan de distintos lugares del mundo para estudiar en el país creció en los últimos años. De acuerdo con los últimos datos publicados por la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación de la Nación correspondientes a 2016, sobre un total de 1.519.797 estudiantes de carreras de pregrado y grado de universidades públicas argentinas, 39.956 son extranjeros.

Perú encabeza el listado de alumnos en universidades públicas con el 23,8%, seguido de Paraguay (14,1%), Bolivia (12,4%), Brasil (12%), Chile (8,8%), Colombia (7,3%), Estados Unidos (7,2%) y Uruguay (2,8%).

Poco en números, mucho para la defensa de un modelo universitario

A pesar de responder a un principio constitucional y representar un pequeño porcentaje de la población universitaria, el ingreso irrestricto de extranjeros se vuelve eje de debate cuando algunos sectores de poder adquieren mayor protagonismo y buscan privilegiar intereses particulares por sobre el bien común. La crítica se basa, en la mayoría de los casos, en aspectos económicos, aunque también esconde prejuicios que son ideológicos: la polémica arranca cuando muchos proponen un arancelamiento para los estudiantes extranjeros y se olvidan de la apertura, la tolerancia, la pluralidad y la inclusión que promueve el modelo universitario argentino.

En este sentido, el rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), Ernesto Villanueva, explica que desde hace décadas existe la polémica entre quienes piensan a la universidad “como un servicio y quienes la consideramos como un derecho, como una institución clave para el crecimiento de nuestra Nación”.

En tanto, el rector de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJ), Rodolfo Tecchi, recuerda que estos principios ya estaban establecidos desde el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria y resume que “fue un mensaje a todos los estudiantes latinoamericanos, así que el espíritu latinoamericanista de la Universidad Argentina es insoslayable”.

Aquellos que se centran en un análisis puramente economicista también olvidan la importancia de la presencia de extranjeros en relación a la inversión que realizan en el país: alquilan viviendas, consumen alimentos y pagan impuestos.

Además, contar con extranjeros en la universidad enriquece el día a día de las aulas dado que promueve la diversidad cultural y la ampliación de los aprendizajes, al tiempo que permite desarrollar la tolerancia y el respeto hacia los otros.

Así lo entiende también el ranking global de universidades QS al considerar la presencia de estudiantes extranjeros como un indicador de calidad universitaria: a mayor proporción de extranjeros, más valorada es la institución debido a su capacidad de atraer alumnos de otros países.

Los principales atractivos: la gratuidad y la calidad educativa

La universidad argentina se destaca en la región por la apertura y la pluralidad, como así también por la calidad educativa, según expresan jóvenes que decidieron desembarcar en estas latitudes.

Sebastián Castro Jiménez nació en Santiago de Cali, Colombia. Al terminar la escuela secundaria decidió emprender la aventura de estudiar lejos de casa. Desde pequeño escuchó de sus padres que “en Argentina la universidad era de alto nivel y renombre, además de ser pública, verdaderamente pública”. Sin dudarlo, llegó a nuestro país y hoy cursa la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“En Colombia, como es sabido, acceder a la educación superior es bastante más complicada y costosa”, explica Sebastián, para luego agregar que “después de buscar en internet en la página de la UBA (…), me di cuenta que Ciencias de la Comunicación era la carrera que más me gustaba por lo amplio de las temáticas y los aspectos que toca”.

El joven colombiano no disimula su entusiasmo ni escatima halagos a la hora de expresar su experiencia en una institución argentina: “Estoy enamorado de la Universidad de Buenos Aires, me ha dado herramientas críticas y de pensamiento que antes no tenía, me ha otorgado conocimientos que nunca pensé poder adquirir”.

Asimismo, destaca a la educación pública como herramienta fundamental de construcción social y como modelo indudable dentro la región: “Siempre, cuando hablo con alguien, ya sea argentino, argentina o extranjero, recomiendo y defiendo la educación pública porque es uno de los logros que se han ganado y mantenido al calor de la lucha (…). Pienso que debería ser el modelo a seguir en Latinoamérica.  Los y las estudiantes extranjeros en la universidad pública, en general valoramos, respetamos y defendemos la educación que nos forma como futuros profesionales, además, y no menos importante, nos forma como mejores personas”.

Vladyslav Dodonov, de nacionalidad ucraniana, también eligió estudiar en una universidad pública del país. Alumno de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Vladyslav relata que decidió estudiar en Argentina “por el prestigio internacional de la UBA: mi carrera se encuentra muy por encima en los rankings mundiales de calidad educativa que las universidades de mi país de origen”.

“También que sea una universidad pública y gratuita –continúa- juega un rol importante para los que estudiamos en Argentina. El hech o de poder acceder a la carrera que uno desee sin cupos que marcan el límite de ingresantes por carrera como en Ucrania hace que la educación universitaria no sea algo tan ajeno a cualquiera que se proponga transitar ese camino”.

A la hora de describir su trayecto por la UBA, Vladyslav señala: “La experiencia es excelente, uno crea lazos sociales con otros estudiantes que enriquecen el día a día. También, teniendo en cuenta algunas limitaciones, se puede manejar el plan de estudio (…), que lo hace compatible con distintas situaciones de la vida, como por ejemplo el trabajo”.

Jordi Ferrús Herrera es uno de los tantos alumnos que optaron por la carrera de Ciencia Política en la Universidad de San Martín. De nacionalidad española –aunque sólo se reconoce como catalán- decidió estudiar en nuestro país por la propuesta académica: “La UNSAM tiene una visión (…) que me ayuda y me ”salva” de la parcialidad europea y liberal de Barcelona”. Además, advierte que más factores hacen que su experiencia en la universidad sea atractiva: “Puedo afirmar que el volumen de trabajo y el tiempo de dedicación académica en Argentina es mucho mayor que en Catalunya, eso es muy positivo por el aprendizaje que aporta”.

A su vez, recuerda que decidió estudiar en nuestro país por motivos económicos dado que en España “cada año de carrera sale entre 35.000 y 50.000 pesos argentinos, y las maestrías pueden llegar a salir 150.000”. El joven catalán explica que muchos quedan afuera de un sistema universitario cada día más exclusivo y, en este sentido, concluye: “La universidad en mi país está diseñada en clave de filtro social, más que como lo que es: una herramienta de conocimiento y empoderamiento”.

Fuente datos: Secretaría de Políticas Universitarias

Deja un Comentario

Los campos requeridos estan marcados con *