Universidades de calidad

En diálogo exclusivo con Universidades HOY, el presidente de la CONEAU habló sobre la actualidad de la Educación Superior, los logros del Organismo en estos 22 años y los desafíos en lo inmediato, atendiendo a una coyuntura educativa cada vez más exigente

Al frente de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), desde hace más de 12 años, el Lic. Néstor Pan recibió en su despacho al equipo de UH y no sólo hizo un repaso del trabajo realizado durante todo este tiempo sino que se animó a plantear cómo concibe la Educación Superior para los próximos años. Críticas, diagnóstico e ideas para discutir acerca de los diferentes ejes que hacen al sistema universitario argentino.
Universidades Hoy- ¿Desde cuándo se lleva adelante el proceso de evaluación institucional en el sistema universitario?
Néstor Pan – La CONEAU empezó a funcionar en 1996, cuando asumió Emilio Mignone como presidente, pero a finales de 1994 el Ministerio creó la Comisión de Acreditación de Posgrados (CAP). Este organismo realizó durante 1995 una convocatoria para la acreditación voluntaria de maestrías y doctorados académicos.
La CONEAU empezó en 1996 con los Posgrados pero el golpe más fuerte ocurrió cuando se hicieron los estándares de Medicina e Ingeniería durante el año 2000. En ese momento lo que se produjo fue un hecho bastante significativo en el sistema universitario, ya que hasta ese momento los propios decanos construían los estándares mínimos de calidad y los resultados de esas evaluaciones fueron que sólo acredito el 8% de las carreras de Medicina y el 10% de las ingenierías.
Hace 16 años que se realiza el proceso de acreditación de carreras, en tanto la de Posgrados lleva 18 años.
UH- ¿Considera que el proceso de evaluación alcanza a la totalidad del sistema universitario?
NP- Cuando terminemos con la acreditación de Contador y Derecho vamos a tener el único modelo de América, y casi de todo el mundo, donde el 70% de los estudiantes de grado van a estar en programas acreditados, del mismo modo que  también el 100% de los posgrados en Argentina son acreditados.
Ese porcentaje de Posgrados acreditados hizo un click bastante fuerte porque tiene que ver con la cultura argentina de la inclusión, porque nosotros no tenemos algunos posgrados acreditados y otros no. Los estudiantes que comienzan a estudiar estas propuestas académicas tienen en claro que están acreditados por la CONEAU. Eso nos permitió alcanzar hoy en día la cifra de 5300 Posgrados acreditados por la Comisión, por lo cual no hay posgrados diferentes para el centro y la periferia, los posgrados tienen la misma calidad.
Por ejemplo, si uno observa el caso de México, ellos tienen 7450 posgrados de los cuales 1500 posgrados son acreditados en tres tercios, algunos internacionales, otros en proyecto y en algunos casos en funcionamiento. Esos 1500 posgrados son para los sectores que tienen más recursos, los otros, los que no están acreditados están destinados para los sectores populares que no tienen los recursos para acceder a un posgrado con acreditación.
Por lo cual en nuestro país, en materia de Posgrado, rompimos la lógica binaria centro académico y periferias en las que no pueden estudiar carreras de calidad.
Lo mismo pasó con las carreras de grado del artículo N°43, de interés público. En nuestro país no existen carreras con un estándar y otras con un  sub estándar para las periferias académicas. Por ejemplo, no sucede que la UBA, UNC y UNLP tengan buenas carreras y la UNLZ, UNAJ y UNM tengan oferta de baja calidad, sino que todas las universidades tienen que tener los mínimos estándares y cumplir con los requisitos.
UH- En alguna oportunidad usted comentó que faltaba cierta estrategia en el sistema universitario argentino. ¿A qué se refería?
NP- Argentina tiene el menor número de instituciones universitarias por habitantes de América Latina, tiene una institución cada 300 mil habitantes, cuando en nuestra región la media es una universidad cada 170 mil personas. El problema de nuestro país es que entendió mal la autonomía universitaria, esta característica fue históricamente una fortaleza para que las casas de estudios puedan construir su propio músculo intelectual, sus propios debates. Eso, llevó a un tipo de oferta centralizada que terminó con que de 2 millones de estudiantes que tiene el país, hay 200 mil estudiantes cursando Derecho y 120 mil en Psicología.
Un dato para tener en cuenta: De esos 2 millones de estudiantes universitarios, el 75% de ellos se concentran en tan solo 11 carreras. ¿Cuál es la oferta argentina en su totalidad? Más de 4200 carreras entre pre-grado y grado, pero ese porcentaje se concentra solo en 11 carreras, y a esa situación me refiero cuando digo que tiene una deformación la autonomía.
Este hecho,  lo marca en un sentido  viable el Ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. En las universidades públicas donde tiene injerencia el Ministerio de Educación no van a financiar carreras de alta concentración matricular, y eso es una estrategia. Sí van a financiar las ingenierías, informática o genética, pero no van a seguir financiando las carreras que concentran la matrícula y multiplican el fracaso.
UH- Como bien dijo, existe un alto porcentaje de concentración en algunas carreras. Sobre dos de ellas, Contador Público y Derecho, hizo especial mención sobre su acreditación, ¿Por qué?
NP- Se debe a que el problema no es sede central solamente sino también la sobreabundancia de ofertas. Hay muchas sedes de Derecho no sólo en las universidades públicas sino también en las privadas.
Pero también tenemos muchas sub sedes de Contador Público en las instituciones públicas y privadas. Argentina tiene áreas de vacancias, por ejemplo las áreas de vacancias se manifiestan en los Municipios de cualquier rincón de país donde hacen acuerdos con las Universidades con el objetivo que sus jóvenes no se vayan y se formen en sus pueblos.
Pero qué carreras se ofrecen: Contador Público, Psicología o Derecho, por lo cual ese mercado laboral no existe.
En mi juventud cuando militaba visitaba la cárcel de Ezeiza, donde el 50% de los estudiantes universitarios elegía estudiar Psicología y el otro 50% Abogacía, es decir, la mitad quería estudiar para comprender como había llegado a esa situación y el resto adquirir conocimiento para cumplir su condena más rápido.
Esas carreras eran las que elegía la comunidad carcelaria, pero el 20% de la sociedad civil también elige carreras de conflicto, por lo cual ahí es donde tiene que intervenir el Estado para ser capaz de resolver el alto grado de conflictividad porque nos está faltando graduar un 45% de ingenieros más por año.
Por lo cual comparto la decisión de que una carrera nueva que se quiera instalar en una Universidad Pública no se encuentre en ese grupo concentrado.
UH- Un caso para analizar es Enfermería. Frente al dato de que en los hospitales públicos había más médicos que enfermeras, las nuevas universidades del conurbano tomaron en cuenta esa problemática para incorporar en su oferta educativa a la Licenciatura en Enfermería.
NP- La carrera de Enfermería aún no se acreditó en ninguna universidad. ¿Cuál es el problema que tenemos? El proceso más largo de acreditación aparece en esta carrera, ya que en la profesión de enfermero históricamente a los que empezaban les daban tareas de limpieza hasta que a los dos años podían aplicar una inyección.
Por lo cual el valor que se le da a una Licenciatura en Enfermería es muy importante cuando se los ve trabajando en hospitales públicos y privados, pero tenemos un problema, ¿Quienes les enseñan a estos recientes egresados si todavía no contamos con suficientes docentes formadores?
Se trata de un proceso que nos va a llevar 15 años, por lo cual debemos tener paciencia para generar esta formación. Se debe dar un proceso lento para formar a nuestros graduados para que en un futuro puedan capacitar en un posgrado a futuras generaciones de profesionales.
Por eso los recursos humanos deben formar a los que vienen, pero mientras tanto debe haber una transición. En el caso de la acreditación de Enfermería estamos trabajando con los resultados, acordamos programas de mejoras que las universidades tienen que ir cumpliendo con el tiempo, por lo cual necesitamos la confianza del sistema universitario.
UH- ¿Considera que la CONEAU tiene el apoyo por parte de las instituciones universitarias para este tipo de situaciones?
NP- En ese sentido, nosotros fuimos despacio con esto, con la intención de ganar confianza y credibilidad para llevar estos procesos con las instituciones universitarias. Haber logrado esa confianza nos da ese apoyo.
Argentina es el país de América Latina con menor cantidad de instituciones universitarias porque está la Comisión. Nosotros sólo aprobamos el 17% de los expedientes que nos presentaron para nuevas universidades. Antes de la CONEAU, a principios de la década de los 90’, se aprobaban cinco universidades privadas por año. En cinco años se aprobaron tantas instituciones como nosotros en 20 años.
Logramos frenar el crecimiento de instituciones privadas, porque si no son de calidad no pueden aprobarse, y esa no es una decisión personal sino de la CONEAU que está conformada por doce miembros entre quienes se encuentran los ex rectores de la UBA, UNLP, UNL y UNS, es decir participan integrantes del mundo académico que examinan cada proyecto y que no es corrompible, porque es un marco de debate académico.
UH- Esta situación no se observa en otros países de la Región, tal es el caso de Ecuador donde se cerraron instituciones universitarias que funcionaban en garajes de casas particulares.
NP- Nosotros apoyamos ese proceso y viajamos a Ecuador, pero fue una situación de mucha tensión porque estas instituciones estaban cooptadas por los negocios. En Ecuador se lograron cerrar, lo que no ocurre en ningún otro país de Latinoamérica.
En el caso de México, por ejemplo tienen más de 3900 universidades, ¿Cómo haces para seguir y evaluar los programas de cada carrera y garantizar la calidad?
UH- ¿Y en el caso de las carreras a distancia, cómo garantizan la calidad de esas carreras?
NP- Acaba de aprobarse por primera vez en la historia argentina una resolución del sistema de educación a distancia, con el cual estamos trabajando. Ahora formalizamos 72 solicitudes de aprobación de distancia. ¿Qué vamos a hacer nosotros? Vamos analizar los instrumentos a distancia que tienen cada una de estas instituciones universitarias, si se aprueban podrán continuar dictando carreras a distancia, pero en el caso de no superar la evaluación tendrán que cerrar esa oferta educativa hasta tanto mejoren la calidad de su oferta.
UH- Algunas instituciones universitarias tienen centros o subsedes en diferentes puntos del país que complementan la formación a distancia. ¿Cómo trabaja la CONEAU en esos casos?
NP- En esos casos existe un conflicto que tendremos que solucionar algún día. La educación a distancia es una visión moderna de la enseñanza, lo que tenemos que asegurar nosotros es que estén los mínimos de calidad garantizados.
Pero en realidad estos centros tienden a favorecer el acceso a la educación superior de aquellos estudiantes que no pueden acudir a una universidad por cuestiones de distancia y accesibilidad.
Nuestra dificultad es que nosotros todavía somos áulicos. A pesar de que tenemos una diferencia generacional, todavía todos somos áulicos. Pero el sistema de distancia llegó para quedarse y nuestra responsabilidad va a ser mejorarlo.
UH -En 1996 Usted era uno de los opositores a la creación de la CONEAU, argumentando que era una presión del Fondo Monetario Internacional. ¿Qué cambió?
NP- El Banco Mundial se fue y quedamos los académicos argentinos generando políticas universitarias, eso fue lo que cambió. Querían decirles a las Universidades Públicas dónde estábamos débiles y dónde no éramos eficientes, para intentar que nos financiáramos solos.
UH- ¿Y cómo se frenó esa situación?
NP- Fue simple, porque los que vinieron a la CONEAU eran integrantes del sistema universitario argentino y de universidades públicas, por lo cual ellos no iban a ser los responsables de llevar adelante ese proceso.
UH- Si bien la CONEAU no vulnera la autonomía universitaria, Usted en un momento aclaró que no eran la “policía universitaria”. ¿En alguna situación las autoridades del sistema universitario le hicieron sentir eso?
NP- Desde el principio. Cuando asumí mi cargo en la CONEAU en el 2004 pensé que venía a un lugar “policial” y no era así. Por lo cual, cuando asumí el cargo me puse como objetivo primordial salir a recorrer las universidades para hablar con los integrantes del sistema universitario para comprender que teníamos que llegar a un acuerdo de calidad entre el CIN, el CRUP y la CONEAU.
UH- Podría decirse que son personalidades complicadas los rectores… 
NP- Todos tienen personalidades fuertes, pero ellos comprendieron la necesidad de alcanzar un acuerdo de calidad entre el CRUP y el CIN, porque sin ellos no hubiese sido posible.
Es más, la elite que a nosotros nos veía mal, en sus investigaciones decían que las universidades argentinas alcanzaron esta calidad gracias al trabajo en conjunto con la CONEAU. Pero en realidad, creo que esto tiene que ver con lo que tienen que sentir los decanos y directores de carreras, es que nosotros no estamos disfrutando cuando les va mal sino que trabajamos para el largo plazo.
Por ejemplo, en el caso de Enfermería no trabajamos para el corto plazo, porque en tres años no vamos a notar cambios, pero en seis y en diez vamos a notar mejoras evidentes.
Por eso cuando nos hablan de calidad debemos entender que nunca es un proceso corto, y menos en la educación,  porque pasan generaciones, docentes, autoridades y estudiantes.
Hoy escuchamos frases como “no se están estudiando carreras del futuro”; no existen carreras del futuro si no tenemos una base fuerte que son los conocimientos esenciales como las básicas de cada área.
De esa forma pueden llegar a aparecer las carreras del futuro pero los conocimientos básicos siempre son necesarios. Son el punto de despegue.
UH- ¿Qué cambios sustantivos cree que se han producido en estos últimos veinte años a través del trabajo realizado por la CONEAU?
NP- Tenemos un sistema universitario con un mínimo de calidad muy alto, si nos comparamos con los países de la región, mucho más todavía. En estos años hemos mejorado las carreras incluidas en el artículo N°43 que hemos acreditado, por ejemplo, no teníamos posgrados en Ingeniería en Argentina, pero desde que empezamos hace 15 años con la acreditación en Ingeniería los posgrados aumentaron un 700% porque se requería un plantel docente con posgraduación .
Eso fue generando Posgrados en Ingeniería, nuevas posgraduaciones y mejor capital humano. Eso también ocurrió en Arquitectura y en la actualidad esta carrera tiene una gran cantidad de posgrados de calidad.
UH- Se habla de encuentros de articulación entre la SPU, CIN, CRUP y CONEAU. ¿Qué beneficios se pueden obtener a través del intercambio y el trabajo en conjunto entre estas instituciones?
NP- Desde la CONEAU participamos de reuniones informales siempre, ahora la Secretaría de Políticas Universitarias es la encargada de organizar los encuentros que sirven para alcanzar una serie de consensos y acuerdos.
En ese sentido, creo que el gran acuerdo fue haber aprobado Contador Público, Derecho y Distancia, porque a través de esta instancia vamos a poder garantizar los mínimos de calidad en dos carreras que alcanzan un gran porcentaje de la matriculación, más distancia que en ningún lugar de mundo tiene una evaluación seria como en Argentina, donde también vamos a alcanzar los mínimos de calidad.
UH – En diciembre pasado el Consejo de Universidades (CU) aprobó un nuevo marco de estándares para la acreditación de carreras de grado. ¿Qué opina sobre este logro? ¿Se puede llevar adelante?
NP- Nosotros hablamos con la SPU sobre esta cuestión, ya que fuimos convocados sobre el final de la discusión, creo que nos tenían que invitar a participar desde el principio a las primeras reuniones. Somos un grupo que lleva revisados unos 8 mil expedientes entre grado y posgrado y evaluación, por lo cual que se sienten desde un modelo teórico para hacer los estándares contando con nuestra práctica cotidiana va a dar unos resultados mucho más ricos.
Después nos convocaron, cuando vieron que se podían producir dificultades. En esa reunión participó la Directora del área de Acreditación de la CONEAU para señalar una serie de debilidades que había en ese documento, que ahora parece se va a trabajar en conjunto.
UH – A casi 100 años de la reforma universitaria, y más de 20 de la creación de la CONEAU, ¿Por dónde creen que deben pasar los ejes de la educación superior?
NP- Nosotros tenemos un problema que es la largada, de donde están saliendo los estudiantes. El debate que debe tener el sistema universitario es enfocarse en el punto de partida porque si tenemos alumnos que vienen desde muy lejos no van a llegar.
Es el caso de las dificultades que tenemos con el secundario, que es una problemática mundial, pero en nuestro país se está agudizando. Por lógica, la retención y la baja graduación que disminuyó más de 10 puntos en los últimos 25 años. Eso, a todos nos desvela.
UH- Desafíos de CONEAU a corto plazo….
NP- Creo que el desafío nacional tienen que ser la calidad de los profesorados, porque todos hablan de la calidad de los estudiantes pero nadie habla sobre cómo están formados los docentes.
En cuanto al desafío de la CONEAU es terminar de avanzar con Derecho y Contador porque es un trabajo muy complejo, tiene la matricula más grande que haya tratado la Comisión. En los próximos meses vamos a trabajar para definir que va a pasar con estas carreras y la cantidad de profesionales que las rodean de la forma más transparente posible.

Fuente:  http://universidadeshoy.com.ar/

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