Fe y esperanza

Los científicos excluidos del Conicet por el brutal recorte presupuestario en el Ministerio de Ciencia y Tecnología ocuparon pacíficamente el inmueble a la espera de que las autoridades del área reabran la discusión por la reubicación de los 500 investigadores despedidos a principio de año. “No nos dejaron ninguna salida, nos ningunearon y ante esa situación decidimos tomar el Polo Científico Tecnológico”, relató a Página/12 Nuria Giniger, integrante de Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA).

En el marco del primer encuentro nacional de trabajadores científicos, que se desarrolló frente al edificio de Godoy Cruz, en la ciudad de Buenos Aires, Giniger denunció que, durante la última reunión de la mesa de seguimiento, las autoridades del ministerio que conduce Lino Barañao les pidieron a los profesionales desplazados “fe y esperanza”. “Fue una reunión cínica y provocadora”, resumió la investigadora, quien recordó que el 30 de septiembre vence el plazo para la “relocalización” de los científicos despedidos, que ya denunciaron la precarización a la que serán sometidos.

 

“El acuerdo original no garantiza la estabilidad del cargo ni las condiciones salariales”, subrayó Giniger, quien adelantó que el artículo 10 del último convenio estipula que, ante un recorte de presupuesto, las instituciones de acogida no están obligadas a sostener los contratos. “Por una cuestión ajena a la universidad, nosotros en cualquier momento podemos perder el trabajo y volvemos a la calle, sin tener derecho al reclamo”, advirtió a Página/12 Guadalupe Marabei, doctora en Letras.

“Los cargos propuestos, como jefes de trabajos prácticos con dedicación exclusiva, están 6000 pesos por debajo del salario de un investigador asistente del Conicet, deberían ser concursados nuevamente dentro de dos años, y no se garantiza ni los lugares ni los planes de trabajo de los afectados”, explicaron los científicos autoconvocados bajo los hashtags  #EncuentroNacionalxlaCiencia y #LaCienciaPendeDeUnHilo.

Marabei resaltó que “es falaz que estén pensando en la continuidad de las líneas de investigación” porque se verán seriamente afectadas. “No es lo mismo llevar adelante el estudio en una o en otra universidad porque los resultados se plantean de mediano a largo plazo”, detalló, y explicó que los científicos construyen equipos y dependen también de las bibliotecas especiales de las instituciones y de los laboratorios. “Lo que están haciendo es banalizar las universidades y desconocer el arraigo que tienen los investigadores en los establecimientos”, agregó.

Marabei, quien se especializa en teoría literaria y hace diez años estudia en la Uba y en el Instituto de Filología el modo en que las mujeres ascienden posiciones en el canon de la literatura argentina, advirtió que “en la mayoría de las universidades del conurbano no existe la teoría y la crítica literaria porque tienen un perfil más social”.

“En mi caso, nunca me llamaron otras universidades para relocalizarme. Quienes estamos hace muchos años en un equipo o trabajamos hace mucho tiempo sabemos que la relocalización es inviable desde la perspectiva técnica”, concluyó.

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