El primer trabajo

Jóvenes profesionales: ¿cómo insertarse en el mundo laboral?

Podríamos decir que los inicios de una carrera profesional se parecen a una maratón. Todos los competidores arrancan en un mismo punto de partida, en igualdad de condiciones. Del mismo modo que para un corredor es más difícil diferenciarse en los primeros tramos de su trayecto, los jóvenes encuentran dificultades para mostrar su talento a la hora de dar sus pasos debutantes en el mercado laboral.

Esto se potencia, claramente, cuando se trata de alumnos universitarios que están en la etapa final de sus estudios. Durante esta época, la mayoría de los jóvenes tiene la inquietud de empezar a trabajar o de especializarse en un empleo relacionado con su profesión. Pero más allá de un titulo, un promedio académico sobresaliente, el conocimiento de un idioma o una buena actitud, son pocas las herramientas que tiene al alcance para agregar valor a su propuesta como profesional para una empresa.

Del otro lado del mostrador, las organizaciones viven una dificultad parecida. Cuando quieren encontrar a un joven talentoso, resulta complejo detectarlo en una marea de profesionales con perfiles similares. Los currículums, en líneas generales, siempre dicen lo mismo. Se convierten en un commodity.  

Se genera entonces una brecha entre dos partes que se necesitan mutuamente, es decir, las universidades y los jóvenes. Achicar esa brecha es la cuestión.

Algunas universidades toman nota de este problema y empiezan a ajustar sus programas de estudio para reforzar los conocimientos prácticos del alumno. Esto sirve no solamente como simulacro de lo que el joven vivirá fuera de la universidad, una vez que trabaje, sino también para que el alumno pueda mostrar habilidades prácticas que demuestren sus capacidades. Los conocimientos prácticos se convierten en una carta de presentación hacia una empresa.

Asimismo, hay empresas que se animan a entrevistar a un joven profesional poniéndolo a prueba, dándole la posibilidad de que resuelva algún proyecto o problemática concreta de la organización y así demostrar sus habilidades prácticas para resolver trabajos reales y cotidianos.

No se trata de desmerecer o desvalorizar los conocimientos académicos del alumno, sino de complemen

tarlos con una mirada práctica que al mismo tiempo sea una herramienta de

diferenciación en el mercado laboral.

En tiempos dónde el desempleo juvenil es un problema serio en Argentina y el mundo, todas las partes involucradas (empresas, universidades y jóvenes profesionales) pueden colaborar para satisfacer sus necesidades recíprocas. El desarrollo de nuevas plataformas para integrar a estos tres públicos es un buen primer paso, aunque todavía queda mucho camino por recorrer.

Por Matías Badano, director de Foster Jobs

 

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