La educación de Trump

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Donald Trump ha ofrecido detalles escasos sobre su agenda para la educación, pero las ideas que planteó durante la campaña no dejan duda alguna: la visión del presidente electo en materia de escuelas es muy diferente de la de su predecesor.

Trump ha dicho que reducirá la envergadura del Departamento de Educación –o lo eliminará completamente– y prometió ser “el principal defensor de las opciones escolares en el país”. Durante la campaña, también pidió eliminar las zonas libres de armas de fuego alrededor de las escuelas y cambios en el sistema de préstamos a estudiantes. La página de internet de su equipo de transición dedica sólo dos párrafos al tema e identifica otras pocas prioridades, como programas de educación en la primera infancia y programas de escuelas magneto y vocacionales.

Hay un límite a lo que el gobierno federal y el presidente pueden hacer sobre las escuelas públicas, porque el 90 por ciento de su financiamiento es de los gobiernos estatales y locales. Pero algunos expertos dicen que las decisiones que se toman en Washington pueden tener un gran impacto en el sur de la Florida y todo el país, y que las escuelas privadas y charter pueden resultar las ganadoras potenciales. Estas son seis grandes posibilidades y algunos efectos menos probables:

1. Más cupones y escuelas charter

Trump anunció en septiembre un plan de $20,000 millones dirigido a ampliar las opciones de escuelas charter y privadas para estudiantes de familias de bajos ingresos, pero ofreció pocos detalles, como de dónde saldrían esos fondos.

El presidente electo ha dijo que los fondos federales ya asignados cubrirían los costos, y expertos afirman que hay varias formas en que el gobierno puede asignar fondos a estas opciones. Una posibilidad es un programa federal de cupones similar al que se usa en Florida, que da a compañías créditos fiscales por donaciones que financian becas para estudiantes de bajos ingresos que quieren asistir a escuelas privadas. Chris Norwood, fundador de la Asociación de Escuelas Públicas Independientes de la Florida, dijo que el gobierno federal también puede exigir a los estados que implementen programas de cupones para recibir ciertos fondos federales.

“Si usted está en un estado como Florida, participa en un programa de cupones y asiste a una escuela con una beca, tiene acceso a una cuenta de ahorros, no sólo para estudiar en la Florida, sino para comprar un currículo privado o contratar a un tutor”, dijo Burke.En vez de dar fondos federales a los distritos escolares para apoyar a estudiantes de bajos ingresos, el gobierno también pudiera dejar que las familias decidan cómo usar ese dinero, dijo Lindsey Burke, especialista en educación pública en The Heritage Foundation, un grupo de estudios conservador.

El apoyo de Trump a esas opciones escolares también pudiera significar una mayor autonomía para las escuelas charter, dijo Ralph Arza, ex legislador estatal y director de relaciones gubernamentales de la Florida Charter School Alliance. Eso exigiría que el gobierno federal logre que se apruebe una ley que reconozca las escuelas charter como autoridades locales de educación, lo que daría a los distritos escolares menos autoridad de supervisión.

Para estados como Florida, que ya tienen un programa de cupones escolares y un sistema robusto de escuelas charter, el apoyo a las opciones escolares en Washington quizás no tenga un impacto tan grande como probablemente suceda en otros estados. En su lugar, el resto del país pudiera comenzar a parecerse más a Florida. La clave, dijo Norwood, es que “este tema de las opciones escolares se va a generalizar”.

2. ¿Menos dinero para escuelas en problemas?

Aunque los defensores de las opciones escolares se siente alentados por la perspectiva del apoyo presidencial, a los sindicatos de maestros y otras organizaciones les preocupa que el gobierno de Trump le quite dinero a las escuelas públicas que más lo necesitan.

Randi Weingarten, presidente de la Federación de Maestros de Estados Unidos, cree que Trump pudiera financiar su plan de opciones escolares de $20,000 millones a expensas de los fondos federales destinados a las escuelas públicas con estudiantes de bajos ingresos, o del dinero que ahora se destina a los estudiantes de bajos ingresos para ir a la universidad, porque son los fondos más abundantes.

“Si sigue adelante con esa propuesta, va a destrozar las escuelas públicas”, dijo Weingarten.

En un distrito escolar urbano como el de Miami-Dade, una pérdida o cambio significativo en la distribución de esos fondos federales tendría un impacto enorme en las escuelas más necesitadas.

“Nos afectaría mucho y seríamos uno de los condados más afectados porque aproximadamente el 70 por ciento de nuestros alumnos cumplen los requisitos para recibir esos fondos federales”, dijo Karla Hernández-Mats, presidenta del sindicato United Teachers of Dade.

Pero Steve Gallon, recientemente elegido a la Junta Escolar de Miami-Dade, dijo que esos temores son exagerados, porque el presidente no puede echar mano a esos fondos federales sin el apoyo del Congreso. Agregó que es más probable que cambie la forma en que se asigna ese diner

En general, dijo Gallon, las decisiones más importantes en materia de educación se tomen a nivel estatal y local. “Obviamente, el presidente tiene una plataforma desde donde puede plantear posturas, pero no cambia la realidad de que los estados son los que están a cargo de la educación pública”, dijo.

3. Incertidumbre para los alumnos inmigrantes

En Florida viven unos 50,000 de los llamados dreamers, jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños y los autorizaron a quedarse en el país, lo que permitió a muchos cursar estudios superiores, gracias a medidas ejecutivas del presidente Barack Obama.

Es probable que esto cambie en el gobierno de Trump, quien hizo de las posturas de línea dura en materia de inmigración uno de los principales temas de su campaña.

“El presidente puede determinar quién está en los primeros lugares de la fila de la deportación”, dijo Cheryl Little, directora ejecutiva del grupo miamense Americans for Immigrant Justice. “[Los dreamers] bien pudieran perder la oportunidad de conseguir un permiso de trabajo y asistir a la universidad, o enrolarse en las fuerzas armadas, si el presidente electo cumple sus promesas”.

A los más pequeños, quienes son inmigrantes indocumentados o hijos de éstos, la victoria de Trump les ha causado mucha ansiedad, dijo Mari Corugedo, directora local de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos.

“Hay mucha incertidumbre y muchos de los niños tienen temor. No saben qué les sucederá”, dijo. “Cuando uno tiene temor, no tiene paz, y sabe que la educación pasa a segundo plano porque está preocupado por la seguridad”.

4. Más control local

Algunos expertos dicen que es poco probable que Trump elimine el Departamento de Educación, pero de cualquier manera los estados probablemente tendrán menos supervisión federal.

Después de lo que algunos consideraron fue un exceso de control federal bajo las controvertidas políticas del programa Que ningún niño quede atrás, en años recientes ha habido un impulso para devolver el control a las autoridades educativas estatales y locales. Una abarcadora ley bipartidista de educación firmada en diciembre, conocida por sus siglas, ESSA), debía dar más control a los gobiernos locales y estatales, pero los críticos dicen que las normas del Departamento de Educación socavan ese intento.

“Desde los orígenes de nuestra nación, la educación pública es en lo fundamental una responsabilidad estatal y local”, dijo Lucy Gettman, ejecutiva de la Asociación Nacional de Juntas Escolares. “Yo vería esto como una oportunidad para que el próximo gobierno cumpla la promesa de esa ley”.

Sin embargo, a otros les preocupa que un Departamento de Educación más pequeño socave la capacidad del gobierno para implementar la ley ESSA.

Si a final de cuentas hay un Departamento de Educación en el gobierno de Trump, la publicación Politico ha especulado que quizás Ben Carson sea quien lo dirija. Este neurocirujano y ex aspirante a la presidencia que compitió con Trump en las primarias republicanas, es un gran partidario de las opciones escolares. En una entrevista en el 2015, Carson dijo al sitio noticioso de educación The 74: “Sabemos que la mejor educación es la que se imparte en la casa. A continuación les siguen las escuelas privadas, después las escuelas charter y por último las escuelas públicas”.

5. Menos restricciones a las universidades con fines de lucro

En el sur de la Florida hay docenas de casas de instituciones superiores con fines de lucro. Algunas han sido sancionadas o cerradas durante el gobierno de Obama por supuestamente explotar a los estudiantes con prácticas depredadoras de préstamos y ofrecer títulos no acreditados. Es poco probable que esa ofensiva continúe en el gobierno de Trump, en parte porque el presidente electo tiene nexos con un programa educativo con fines de lucro que en este momento es objeto de demandas.

“Las acciones de las universidades con fines de lucro se dispararon tan pronto como quedó claro que lo iban a elegir”, dijo Scott Sargrad, experto en educación pública en el Center for American Progress, un grupo de estudios progresista. “Creo que es algo peligroso para los alumnos. El gobierno de Obama ha hecho un buen trabajo en tratar de proteger a los estudiantes de las universidades con fines de lucro”.

6. Armas en las escuelas y otros asuntos

En este momento hay más interrogantes que respuestas sobre qué sucederá con la educación pública en el gobierno de Trump.

Una gran interrogante es el tema del control de las armas de fuego. Durante la campaña, Trump prometió eliminar las zonas libres de armas alrededor de las escuelas, aunque después dio marcha atrás. Una ley federal prohíbe a los individuos portar armas sin la licencia correspondiente en terrenos escolares o a menos de mil pies de las escuelas. Pero derogar la ley no tendría mucho impacto en la Florida, donde las personas con permiso de porte ya pueden llevar armas en las zonas escolares, dijo Gary Kleck, experto en políticas sobre armas de fuego y profesor emérito de la Universidad Estatal de la Florida.

Otra interrogante es el asunto de los préstamos a los alumnos. Trump y sus portavoces han pedido la privatización de los préstamos estudiantiles, así como la implementación de un nuevo plan de pago de préstamos estudiantiles basado en los ingresos.

A final de cuentas, habrá que esperar a ver qué sucede. “Elegimos a alguien y realmente no sabemos a quién elegimos”, dijo Norwood, de la Asociación de Escuelas Públicas Independientes de la Florida.

FUENTE: KYRA GURNEY PARA WWW.MIAMIHERALD.COM

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