Hay que crear

5-tendenciasPara quienes integran el mundo de la ciencia (y tal vez para aquellos que no pero se muestran interesados por ella), la llegada de un Premio Nobel al país siempre genera revolución y entusiasmo: tanto de parte de los estudiantes que recién inician su camino como de expertos investigadores con una larga carrera consolidada. La llegada del Premio Nobel en Medicina de 1991, Erwin Neher, no fue la excepción a todo este escenario.

El investigador alemán, que obtuvo el galardón sueco junto a su compatriota Bert Sakmann por sus investigaciones en biología molecular y por el desarrollo de nuevas técnicas de investigación celular, fue uno de los disertantes del Simposio Internacional Fronteras en Biociencia 2. Organizado por el Instituto en Biomedicina de Buenos Aires Conicet-Partner de la Sociedad Max Planck, el encuentro académico que se extiende hasta el sábado reúne en el Polo Científico Tecnológico a más de 30 directores de institutos de la prestigiosa entidad alemana, además de otros científicos de importantes centros argentinos de investigación.
Previa a su exposición, el laureado científico ofreció una rueda de prensa, donde estuvo acompañado por Eduardo Arzt (director del IBioBA-Conicet Max Planck) y Francisco Barrantes (ex director del grupo Biomembranas en el Instituto Max Planck de Biofisicoquímica de Göttingen, Alemania), quien ofreció una breve introducción sobre el trabajo de Neher. Consultado sobre el vínculo entre investigadores argentinos y alemanes, el Premio Nobel resaltó que la colaboración entre ambos países se desarrolló fuertemente a lo largo de los años. “Es importante seguir con esta tradición y buscar proyectos y líneas de investigación para poder continuar con la cooperación entre ambos países: mantener el contacto y trabajar juntos con los mismos objetivos”, destacó Neher.

–¿Cómo considera que se puede crear interés por la ciencia en los chicos y los más jóvenes?
–Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que los niños son naturalmente curiosos. En todo caso, lo importante es asegurarse que esa curiosidad no se pierda. Hay muchos casos de chicos de 11 o 12 años que les gusta hacer experimentos o cosas similares, se debe estimular esa curiosidad para que continúen. Por supuesto que está el período de la pubertad, donde tal vez otros asuntos se vuelven más importantes, pero en todo caso es importante garantizar todo tipo de oportunidades para que los chicos vuelvan a interesarse en las diversas ciencias.

En relación a los desafíos de los jóvenes investigadores, Neher aseguró que ser científico “es siempre un desafío”. “Tal vez la diferencia fundamental de hoy en día es la extrema focalización en publicaciones y números –aseguró el académico–. Cuando yo era estudiante, si bien queríamos ingresar en las grandes revistas, se trataba de algo gratificante pero no era el mayor nivel de éxito, simplemente era alguno de los objetivos que querías alcanzar.”

En este sentido, Neher aseguró sin embargo que, a pesar de los múltiples desafíos, ser científico constituye “un verdadero privilegio”. “Sin duda, la ventaja está en que puedes hacer tu trabajo siguiendo tus propios gustos, algo que tal vez no está en todos los empleos”, aseveró. “Ser investigador es ser el dueño de tu trabajo. En devolución a este escenario, hay una necesidad de competir por los recursos y los financiamientos que la misma sociedad nos brinda.” A su vez, el científico alemán aconsejó que el tipo de problemas a resolver por los investigadores “sean aquellos en los que estén realmente interesados, aquellos que cautiven su mente y deseen hallar la respuesta”.

Fuente:  Nicolás Camargo Lescano – Agencia CTyS-UNLaM | www.pagina12.com.ar

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