Proponen folklore como materia escolar, por Silvina Premat

La Academia del Folklore de la República Argentina llevará al Congreso su inquietud, que cuenta con el respaldo –entre otros muchos sectores- de la diputada nacional por San Juan del Frente para la Victoria, Margarita Ferrá de Bartol; así como las figuras culturales más destacadas en cada una de las expresiones del género.

Los pericones, gatos, chacareras y otras danzas tradicionales que se preparan para los actos en la gran mayoría de las escuelas no son suficientes, según la Academia de Folklore de la República Argentina, para “reafirmar la identidad nacional y local”.
Para ello los académicos entienden que habría que estudiar desde la primera infancia los mitos, leyendas, comidas, fiestas, rituales, vocabulario, artesanías, indumentaria y hasta formas de organización social típicas de las distintas regiones del país.

Convencidos de que el folklore es una ciencia que debe ser transmitida desde el jardín de infantes, los miembros de esa academia preparan un proyecto para hacer de tal convicción una ley nacional.

Ese documento, que propondría la incorporación de una nueva asignatura en los niveles inicial y primario o la inclusión de sus contenidos en la currícula ya existente, llegaría a los legisladores en el Congreso a fines de agosto, de la mano de la diputada nacional por la provincia de San Juan y del Frente para la Victoria Margarita Ferrá de Bartol. Y la discusión podría abrirse a otros sectores de la sociedad.

“Hay un sentimiento mayoritario para que esto se haga”, dijo la legisladora a LA NACION luego de comentar la iniciativa a los miembros de la Comisión de Cultura de Diputados, de la que ella es vicepresidenta. “Esperaré las conclusiones del segundo congreso nacional de folklore, que se hará en agosto para presentarlo formalmente en el Congreso para su discusión y análisis”, agregó quien fue ministra de Educación de su provincia en dos períodos, directora general de Escuelas y profesora de Historia.

“El folklore no se agota en sus danzas o cantos sino que es algo más profundo que significará una demanda mayor de tiempo en la escuela”, dijo la diputada. Y agregó: “Por eso hay que estudiarlo con mucha cautela para que no fracase, porque los contenidos curriculares ya suelen ser bastante densos”.

Más allá de lo musical
La propuesta de la Academia de Folklore fue analizada por casi medio centenar de expertos, educadores y funcionarios de distintas provincias en un encuentro de 72 horas la semana pasada en la capital sanjuanina.

Según informó la diputada Ferrá de Bartol, en esa provincia rige una ley que dispone la enseñanza de folklore en la primaria. “Pero no se cumple de manera uniforme”, dijo. Otra norma similar fue aprobada en 1998 en Santiago del Estero, donde sí se estaría aplicando.

“Lo que se enseña hasta ahora en la mayoría de las escuelas son las danzas como pericones y mediacañas y las canciones que se preparan especialmente para los actos patrios”, dijo Antonio Rodríguez Villar, presidente de la Academia de Folklore.

La idea de buscar una ley nacional para la enseñanza del folklore fue considerada también por varios legisladores en diferentes momentos. “En la provincia de Buenos Aires, mientras intentábamos hacer un proyecto de educación en escuelas primarias, logramos crear un cargo en la planta docente como profesor de folklore y danza. Eso fue en 1983 y hoy hay mil profesores trabajando con los maestros en escuelas bonaerenses”, recordó Mabel Ladaga, creadora de la Dirección de Folklore, Patrimonio Cultural y Mercado Artesanal de la provincia de Buenos Aires.

Ladaga fue una de las que trabajaron en los bloques temáticos propuestos para el proyecto de ley que deberían ser adaptados a las currículas de las provincias según sus características y tradiciones. Ellos son: actividades productivas, alimentación, artesanías y manufacturas; costumbres, juegos tradicionales; contexto histórico paisajístico; danzas; fiestas y celebraciones, creencias, mitos, leyendas y rituales; folklore aplicado; folklore musical, formas de organización social, indumentaria, vivienda y vocabulario regional, tradiciones literarias y toponimia.

Mirta Molinero, especialista en formación de formadores, colaboró con la fundamentación. “Ante la preocupante influencia de la homogeneización cultural que llega a través del paradigma globalizador, es imprescindible y urgente la necesidad de tomar una posición clara y activa frente a este fenómeno y reafirmar las identidades nacional y local”, sostuvo Molinero a LA NACION.

Según la propuesta, los profesores de folklore, que muchos institutos y universidades han comenzado a formar en los últimos años, se incorporarían a la planta docente como titulares o asistentes.

“Hoy los profesores que damos clases de folklore a niños en peñas, centros tradicionalistas o culturales y clubes, podemos transmitir lo que amamos pero no en forma masiva. Si se pudiera transmitir este conocimiento en las escuelas sería un significativo aporte para la educación y la cultura”, planteó a LA NACION Fernando Galván, profesor de folklore para niños en el Centro Cultural Osvaldo Pugliese, en Villa Crespo, y en otras entidades públicas y privadas desde hace quince años.

Fuente: www.lanacion.com

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