Los algoritmos no merecen la libertad de expresión”, por Mariano Blejman

En una sociedad intermediada por algoritmos, algunas corporaciones proponen que se los declare “discursos” para que tengan “libertad de expresión”. El autor de The Master Switch se opone.

El matemático persa Al-Juarismi jamás imaginó que los algoritmos alguna vez iban a dominar el mundo. Se podría decir que un algoritmo es un conjunto de instrucciones definidas y que va tomando decisiones en función de las respuestas encontradas. El problema es que los algoritmos de la era hiperconectada se han vuelto cada vez más importantes y han comenzado a tomar decisiones sobre nuestra vida cotidiana de una manera impensable. Los resultados de Google, los amigos de Facebook, los libros que uno se compra, la música que uno escucha, la ruta elegida por los GPS, las acciones que se compran y las que se venden en la Bolsa son manejadas por algoritmos. Ya no más por personas. Pero hay quienes piensan que deberían ser considerados “discursos” y por lo tanto deberían considerarse bajo la primera enmienda estadounidense que defiende la libertad de expresión. El profesor Tim Wu, creador del concepto de la neutralidad de Internet, dice que ese es un error, que no se puede darles la “libertad de expresión” a los algoritmos, ya que de esa manera la industria del software quedaría completamente fuera del control gubernamental.

Wu es escritor y profesor en la escuela de leyes de Columbia y acaba de publicar un libro, The Master Switch, sobre el auge y caída de los imperios de la información. Su primer libro se llamó Quién controla Internet y durante la década del ’00 consumió años de su vida a trabajar sobre el concepto de “neutralidad de Internet”, ese que dice que todos los “paquetes” de Internet deberían viajar a la misma velocidad. Del otro lado, Eugene Volok, también profesor de leyes y asesor de Google, cree que los resultados de las búsquedas deberían ser considerados como parte de la libertad de expresión, tanto como un editor organiza el contenido de un diario. La pregunta es: ¿los algoritmos hablan?

–¿Y usted qué opina?
–Cada vez que una computadora hace algo no pensamos que está hablando. Si cada vez que toma una decisión le decimos que “habla” es imposible tener ningún tipo de ley gobernando lo que hacen las computadoras. En Estados Unidos los discursos tienen libertad de expresión, pero no habrá regulaciones para las computadoras, ni para los algoritmos, si las tomamos como voces. Hay que preservar la libertad de expresión para los seres humanos. Una cosa es cuando alguien busca algo en un mapa u obtiene un resultado de una búsqueda, otra cosa es cuando uno usa una computadora para pintar una imagen: ésa es una decisión humana, tiene que ser específica con resultados específicos.

–¿Piensa que puede haber una dictadura de los algoritmos sobre las personas?
–Los algoritmos son útiles. Los uso todo el día, todo el tiempo. Ayudan mucho, pero siento que los humanos deberían ser más importantes que las máquinas. No me gustan los autos automáticos porque no se puede mantener el control. Para ser un humano o una persona tenés que tomar decisiones.

–¿No piensas que los algoritmos deben ser considerados como parte de la libertad de expresión como dice Google?
–No, no creo que los humanos puedan ser reemplazados. Los algoritmos son más como una operación utilitaria y cada operación que la computadora hace no debe ser considerada discurso o las consecuencias serán muy malas.

–¿De qué tiene miedo?
–Los algoritmos son muy útiles. Pero es muy importante recordar que son una herramienta. ¿Quién es el maestro y quién la herramienta? Pero llamar a los algoritmos como discursos es una forma de las corporaciones de eliminar las regulaciones.

–¿Y cuál es el problema con eso?
–Dependiendo de la ley, algunas leyes son importantes. Por ejemplo, las leyes sobre privacidad, leyes antimonopólicas, leyes de protección de consumidores.

–También están los algoritmos que trabajan en la Bolsa de valores comprando y vendiendo acciones.
–Muchas acciones se compran y venden de forma automática. Hay que tener algunas regulaciones para tener seguridad, si una compra de acciones es considerada un discurso, entonces el gobierno no podrá tener regulación sobre eso. No es que quiero tener demasiada regulación del gobierno, pero creo que es necesario algo.

–¿Pero es algo que va a pasar?
–Lo que pasa ahora en Estados Unidos es que están buscando una relación entre el gobierno, Google y Facebook. Les gusta la idea de tomarlos como parte de la libertad de expresión, como argumento porque las corporaciones tienen más poder. A mí me gustan esas compañías pero al menos alguien tiene que estar mirando lo que hacen.

–Hace años escribe sobre la neutralidad de Internet. ¿Cómo está ese concepto ahora: está mejor o peor Internet?
–Creo que está mejor. Hace cinco años era más peligroso ver cómo las compañías telefónicas estaban filtrando la red. Ahora las cosas están un poco mejor, no es que no haya problemas, en Estados Unidos está mejor, en otros países está peor.

–Muchos usaron el argumento de neutralidad de Internet por motivos comerciales para su propio beneficio. ¿Cómo te sientes con eso?
–No puedo controlar el mundo. ¿Qué puedo hacer? En Alemania le decían República Democrática a una nación comunista. La gente usa palabras y cada uno sabe cuál es el uso correcto, es un desafío.

–Su libro habla sobre los medios, ¿vamos a repetir la historia de otras invenciones?
–The Master Switch es un libro sobre la historia de los medios desde el telégrafo hasta Facebook. Lo que digo es que cada industria tiene un mismo patrón. Hay un período de invención, de competición y luego va hacia un monopolio que se queda con todo. Si la historia se repite, deberíamos esperar algo similar.

–¿Cuál será el monopolio? ¿Google, Facebook?
–No sé, pero es algo que ha pasado antes.

–¿Debemos disfrutar este momento de la historia?
–Podríamos intentar cambiar esto.

–Hace dos años, Chris Anderson, editor de Wired, dijo que “la web está muerta”, ¿piensa que pasará eso?
–El estaba equivocado, absolutamente equivocado.

–¿Por qué?
–Por culpa de Google, subestimó a Google. Google depende de la web, la muerte de la web será la muerte de Google, pero Google no murió. Anderson desestimó el poder de la web, en ese momento había una fuerza de las aplicaciones de Apple pero eso no pasó.

–Tal vez fue un poco provocativo.
–Era una idea interesante, pero era equivocada.

–¿Por qué los medios se convierten en monopolios?
–Al inicio hay una nueva invención y cuando hay un medio nuevo es fácil empezar una empresa que nadie sabe cómo va a funcionar. Argentina está en el libro también, porque hay una parte sobre telefonía. Al principio nadie sabe si va a funcionar. Pero si esto se vuelve concentrado es porque alguien está tomando ventajas y finalmente se queda todo en una o dos grandes compañías. Hace cien años mucha gente se ponía empresas telefónicas, pero la pregunta con Internet es cuándo se va a detener la diversidad y si es inevitable.

–¿Cree que Google está monopolizando todo?
–Tal vez monopolizar no es la palabra correcta, pero creo que está dominando el mercado de la publicidad más que monopolizando. Pero no estoy seguro de que las otras industrias se están convirtiendo en no competitivas.

–¿Se pueden hacer algoritmos que tengan un punto de vista periodístico, que no sólo sean para vender publicidad sino para contar “lo que pasa”?
–Es difícil hacer lo que hacen los editores de los diarios. Por cosas como ésas es que pienso que la información es algo mejor hecha por humanos.

@blejman

Fuente: www.pagina12.com.ar

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